¿Qué hay detrás de las discusiones con tu pareja?

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25 Sep ¿Qué hay detrás de las discusiones con tu pareja?

Profundizar en lo que realmente hay detrás de cada bronca con tu pareja, es tremendamente útil. No solo para buscar soluciones a los conflictos o mejorar la comunicación, sino para poder entender mejor tus propias necesidades y emociones. 

Analizando qué hay detrás de las discusiones que tenéis seréis capaces de tomar las mejores decisiones. Y una de las más importantes es: ¿merece la pena que sigamos juntos? 

Si pelearte con tu pareja no es anecdótico, y es algo que está empezando a generarte angustia, tristeza y ansiedad, sigue leyendo. Es importante que os enfrentéis cara a cara con lo que está ocurriendo. Solamente así podréis vivir una vida plena: en común o por separado.

Lo que hay detrás de una discusión de pareja no siempre es lo más evidente

Esta frase es la clave de todo. Por ejemplo, pensemos en una discusión acalorada que va poniéndose cada vez más tensa, en donde ambas partes acaban a grito pelado, agotadas, incluso llorando. Y que dicha discusión ha empezado por algo tan banal como que al encargado de la compra semanal se le ha olvidado echar algo en la cesta…

¿De verdad es tan terrible y frustrante el hecho de olvidarse de la lejía, el papel higiénico o la leche? Evidentemente no. Por eso, si rascamos un poco, iremos encontrando el por qué de esta explosión. 

Seguramente no sea la primera vez os ocurre algo así. Quizás, la persona encargada de esta tarea no suele prestar la atención suficiente y eso irrita al otro miembro de la pareja, que piensa que todo el peso de los recados, las tareas y los cuidados recae sobre él o ella… 

Ahí entran en juego la autoestima y el no sentirnos lo suficientemente valorados. Además de las experiencias previas en otros momentos de nuestra vida, con otras parejas, en nuestra infancia, etc. Seguramente tampoco las bases de la relación se han establecido como es debido, y quizás los roles están desequilibrados.

En cuanto empezamos a escarbar en la verdadera raíz de los problemas, descubrimos que los conflictos son más profundos y tienen más capas de las que imaginábamos. 

Por eso, la terapia de la pareja puede dotarnos de herramientas fundamentales para indagar y “desatascar” esos conflictos emocionales. Para que seamos capaces de tomar las decisiones adecuadas pensando en el bienestar de ambos.

¿Qué elementos suelen esconderse detrás de las discusiones de pareja?

Cuando las broncas son la norma, y además sentimos que no llegamos a ninguna parte con ellas, entonces nos sentimos perdidos, frustrados y agotados. Todo esto quema y destruye las relaciones de pareja. Y lo peor de todo: puede terminar dañando enormemente nuestra autoestima.

¿Cómo podemos saber por dónde van los tiros? ¿Cuáles son las claves de lo que hay detrás de nuestras discusiones de pareja?

Aquí tienes varios ejemplos de los problemas más comunes que minan las relaciones de pareja y provocan constantes discusiones:

Las bases de la relación se tambalean, porque no están claras

Preguntarnos qué tipo de relación queremos tener no es ninguna tontería. Es clave para evitar malentendidos y para que ambos miembros de la pareja sintáis que pisáis sobre suelo firme. 

Plantearnos cuestiones sobre si deseamos o no tener hijos, qué tipo de vínculo queremos tener, si entendemos la relación desde un punto de vista monógamo o si por el contrario se contempla la posibilidad de mantener relaciones sexuales con más personas… Es vital hablar con total sinceridad de lo que cada uno quiere y de lo que no quiere, expresar la posibilidad de llegar o no a consensos, etc.

Si no compartimos objetivos vitales y no poseemos maneras compatibles de entender el mundo, nuestro compromiso tiene los días contados. 

Los roles están desequilibrados

Muchísimas discusiones de pareja explotan en el contexto doméstico: en relación con los cuidados y el reparto de las tareas del hogar. ¿Esto recae en alguno de los miembros más que en otro? ¿Ambas partes están de acuerdo o es necesario un reparto más equitativo? ¿Alguno siente que lleva más responsabilidad a sus espaldas en sentido económico, emocional o de cuidados? ¿Ambos tienen la posibilidad de encontrar su espacio de realización?

Este punto está muy relacionado con el anterior, con el establecimiento de las bases de la relación de pareja. 

No existe una comunicación asertiva

La honestidad sobre nuestros sentimientos y emociones es fundamental. Como lo es también la capacidad de comunicar nuestras necesidades y poner límites sin arrollar al que tenemos enfrente. Básicamente en esto podría resumirse la comunicación asertiva: un pilar imprescindible en cualquier tipo de relación que mantengamos en nuestra vida; con más motivo si se trata de una relación de pareja.

Empatizar con lo que nuestra pareja nos quiere transmitir y ponernos realmente en su lugar es tan importante como ser capaces de expresar lo que necesitamos y lo que nos molesta, nos duele o nos genera malestar. ¡Nadie puede adivinar lo que sentimos ni lo que queremos!

La pasivo-agresividad es algo que deberíamos terminar desterrando de nuestro lenguaje. Aprender a expresarnos sin rencor, ánimo de venganza o necesidad de “vencer” en una batalla dialéctica o de llevar la razón a toda costa. 

Aprender a comunicarte adecuadamente con tu pareja (y tu pareja contigo) es lo que necesitáis si queréis tener una relación saludable y poder desarrollar, al mismo tiempo, vuestro camino individual con plenitud. 

El pasado pesa demasiado

Muchas veces, determinadas experiencias de nuestro pasado han generado una herida que no ha cicatrizado como es debido. Y que nos escuece y nos hace estar alerta a la mínima de cambio. Pagar los platos rotos de una relación anterior con nuestra actual pareja es más común de lo que imaginas. Y la inmensa mayoría de las veces, lo hacemos de forma totalmente inconsciente. 

Esto genera mucho malestar, sentimiento de estar infravalorado, de ser juzgado erróneamente, de tener que estar en alerta constante… ¿Qué agotamiento tan inútil, verdad?

Tenemos que aprender a mirar a los fantasmas del pasado cara a cara, para entender que efectivamente forman parte de otra etapa muy diferente de nuestras vidas. La terapia psicológica puede ayudarte muchísimo en todo ese proceso.

El concepto de “relación de pareja” es poco realista e inadecuado

La idealización hace mucho daño. En cualquier ámbito de nuestra vida.

Ser realistas respecto a las expectativas que tenemos en nuestra relación es muy importante. Eso no quiere decir que tengamos que aguantar carros y carretas y quedarnos con lo primero que venga. 

Tener unas expectativas adecuadas reducirá enormemente nuestra frustración y nos ayudará a ser más felices con nuestra vida. 

Tenemos que ser conscientes de que las relaciones cambian y evolucionan, y que la pasión del principio, traducida por ejemplo en un mayor número de encuentros sexuales, no es algo que se mantenga con la misma intensidad a lo largo de los años.

Del mismo modo, tampoco podemos pensar que “el amor todo lo puede” y quedarnos encerrados o encerradas en una relación profundamente tóxica, en donde no existen espacios de libertad, de reconocimiento, de respeto… El amor, como concepto abstracto, no es una pócima que solucionará las cosas mágicamente.

La familia y los amigos empeoran la situación

Otro gran punto de conflicto para las parejas, que termina en fuertes discusiones, tiene que ver con la familia: que puede ser tanto la política como la propia. Y también con el grupo de amigos de uno u otro miembro.

Respetar nuestros espacios privados es fundamental si queremos vivir una relación de pareja saludable. Las interferencias externas, de personas que quieran opinar sobre el tipo de relación que tenemos o sobre alguno de nosotros, siempre hay que analizarlas con cautela. 

Poner límites no implica romper con nuestra familia o nuestros amigos (esto puede ser muy peligroso y una señal de alerta, por ejemplo). Significa crear un espacio en el que ambos nos sintamos seguros, valorados y satisfechos. Donde ninguno de los dos sienta que siempre está cediendo ante las imposiciones del otro (por ejemplo, comidas o visitas familiares). Donde exista un equilibrio en el cuidado de las emociones y necesidades de ambos.

Pensar que la ruptura siempre es un fracaso

No siempre se encuentra una solución a los problemas manteniendo la relación de pareja que tenemos. A veces, es necesario que cada uno siga con su camino por separado. Esta decisión es muy difícil de tomar, y en ella entran cuestiones emocionales complejas. 

Aquí, el proceso terapéutico es muy importante. Gracias a ese acompañamiento profesional podéis analizar, al ritmo que necesitéis, si la mejor solución pasa por una ruptura o no. Jamás hay que ver una ruptura de pareja como un fracaso. Cuando es la mejor solución posible, sin duda es una maravillosa oportunidad para empezar de nuevo, liberándonos de todo aquello que nos impedía seguir avanzando en nuestra vida. 

¿Te ves reflejado o reflejada en este artículo? ¿Las discusiones con tu pareja te están llevando al límite y no sabes cómo gestionarlo? Contáctanos. Os ayudaremos a retomar las riendas de vuestra vida en común. 

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