Mantener una relación de pareja saludable y feliz requieren mucha dedicación, tiempo y, sobre todo, pequeños gestos constantes que fortalezcan el vínculo. A día de hoy, con el ritmo frenético que la vida requiere es muy fácil caer en la rutina, la monotonía y muchas parejas pueden sentirse desconectadas o como si viviesen en piloto automático. Esto puede ser uno de los peores enemigos de las relaciones ya que puede hacer que la visión de la relación se distorsione y los miembros de la pareja se sientan atrapados en la monotonía.
Por eso, aunque ciertos componentes de la pareja como el cariño y la complicidad se mantengan, es importante cuidar el vínculo de manera consciente y presente. Aquí es donde entra el método 7-7-7, una estrategia fácil y sencilla pero efectiva para mantener la relación activa así como prioritaria sin grandes complicaciones. Además, muchos psicólogos aseguran que las parejas que ponen este método en práctica refieren mayores niveles de felicidad dentro de la pareja y menos discusiones.
Este método consiste en una rutina estructurada para dedicar tiempo de calidad a la pareja y guardarle un tiempo prioritario dentro de la rutina en periodos de tiempo regulares que son, 7 días, 7 semanas y 7 meses. El objetivo del método no son grandes gestos o eventos, sino encontrar momentos en los que fomentar la conexión emocional, la intimidad, el tiempo juntos y de mantener vivo el vínculo que hace tiempo se decidió empezar a cultivar.
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¿Cómo aplicar el método 7-7-7?
1. Cada 7 días una cita
El objetivo de esta cita es dedicar tiempo exclusivo a la pareja, sin distracciones y con el único fin de de estar el uno con el otro. Las semanas pasan rápido y reservar al menos un momento de esa semana puede marcar la diferencia. Es preferible que la cita sea sin hijos y si puede ser, sin que los temas de conversación giren en torno a la casa, el trabajo o los temas cotidianos. Algunas ideas pueden ser:
- Una cena, tanto casera como en un restaurante. Ambas opciones proporcionaran tiempo de calidad ya que la cita puede empezar cocinando la cena juntos o arreglándose y yendo al restaurante juntos.
- Un paseo por el parque o la ciudad.
- Ejercicio en pareja.
- Ir al cine.
- Ver juntos una película o serie elegida por ambos.
- Revivir la primera cita.
2. Cada 7 semanas una experiencia significativa
Cada dos meses aproximadamente (7-8 semanas) se recomienda hacer un plan que implique uno o varios días, que rompan con la monotonía y que enfrenten a la pareja a actividades y/o planes que no sean habituales. Puede que estas actividades requieran más organización pero tampoco tienen por qué implicar un gran presupuesto pero sí que aporten un toque de “novedad” en la relación. En este tipo de planes podemos incluir:
- Un concierto o una obra de teatro.
- Una exposición o visitar un museo.
- Pasar todo el día visitando un pueblo o una ciudad.
- Una escapada de fin de semana en un lugar cercano.
- Realizar una actividad diferente, como senderismo o una experiencia gastronómica (cata de vinos, curso de cocina,etc).
- Aprender algo juntos.
Estas experiencias renovarán la energía de la pareja, romperán con esa rutina y darán pie a que se creen nuevos recuerdos positivos.
3. Cada 7 meses una experiencia inolvidable
Por último, 1 o 2 veces al año (dependiendo del presupuesto) las parejas deberían invertir más tiempo y dinero en algo un poco más significativo que lo mencionado previamente. Estas experiencias permiten desconectar mucho del día a día y reconectar de manera más profunda con la pareja. Algunas ideas podrían ser:
- Un viaje los dos solos.
- Celebrar momentos importantes en la pareja con grandes celebraciones como una fiesta o una gran cena romántica.
- Dedicar tiempo para la intimidad, donde se comunique directamente lo mucho que significa la relación para cada uno de los miembros y se compartan planes para el futuro.
- Empezar proyectos compartidos como redecorar una parte de la casa o crear un jardín.
Este tipo de planes refuerzan la sensación de unión, de vinculación y de compromiso. Lo más importante de estos planes es desconectarse de lo que no implique la relación y pasar tiempo solos.
Consejos prácticos para aplicar el método 7-7-7
- Planificación conjunta: Es importante que ambos se involucren y participen en la planificación esto haría que los dos se sientan valorados y comprometidos con el objetivo de cuidar la relación.
- Flexibilidad: Hay que tener en cuenta que los imprevistos siempre pueden aparecer y que estos pueden “colarse” en nuestros planes. Por ello, hay que centrarse en que el plan surja aunque tengamos que reprogramar la agenda.
- Adaptar el método a la pareja: Cada pareja tiene unas circunstanciales económicas, familiares y contextuales. Por eso, aunque este método propone unas ideas, cuanto más adecuados sean los planes a las circunstancias de la pareja, mejor funcionará este método.
- Compromiso: Hay que intentar de tratar estas citas como un compromiso “inamovible” y tenerlo agendado como cualquier otra tarea importante. Si no se le da esta importancia, acabará siendo algo prescindible.
- Debe ser lo mínimo: Aunque este método es muy bueno, su aplicación debería ser lo mínimo en una pareja. No podemos caer en el error de que “cumpliendo” con esto ya estamos asegurando la relación a largo plazo. Este método no servirá de nada si la otra parte de la pareja no se siente cuidada, querida, atendida y prioritaria y eso es algo que hay que trabajar y cultivar a diario.
El método 7-7-7 es un método muy fácil de integrar en nuestra vida y que puede proporcionar muchos beneficios en la salud de nuestra pareja como mejorar la comunicación, reforzar la intimidad emocional y avivar el vínculo de manera constante. Más que las actividades es sí, lo importantes en el fondo es el compromiso por ambas partes de la pareja en la relación y en destinarse tiempo de calidad y priorizarse mutuamente. Este método requiere compromiso pero cuando dos personas hacen un esfuerzo constante y consciente por cuidar y mantener viva una relación, los resultados son más que evidentes: una relación más feliz, sólida y duradera.
Este artículo ha sido redactado por Claudia Lucas durante la realización de sus prácticas del Máster de Psicología General Sanitaria.
