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Cómo superar San Valentín: estrés y ansiedad en el Día de los Enamorados

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09 Feb Cómo superar San Valentín: estrés y ansiedad en el Día de los Enamorados

Se acerca una de las fechas que más sentimientos encontrados genera. Al contrario de lo que mucha gente piensa, San Valentín provoca más sentimientos de amargura, soledad, frustración, nostalgia y angustia, que sensaciones positivas. Y puede llegar a destrozar más parejas que unir relaciones.

¿Cómo podemos afrontar San Valentín desde el cuidado de la salud mental? ¿Qué herramientas puede ofrecernos la psicología para combatir el estrés, la presión social y la ansiedad que a muchas personas genera El Día de los Enamorados? A continuación compartimos algunos consejos, a modo de reflexión, para que empieces a mirar San Valentín con otros ojos más relajados.

Si te hace daño esta celebración, ¡no estás [email protected]! Te ayudamos a gestionar estas fechas desde la psicología para minimizar al máximo su impacto negativo. No te pierdas este artículo. ¡Empezamos!

San Valentín es una construcción cultural

La celebración de San Valentín no es una norma legal, ni tampoco es una especie de ley divina que debemos obedecer sin rechistar. Se trata de una construcción cultural, que además alcanza su legitimidad dentro de la sociedad de consumo.

Todo esto quiere decir que no debes jamás perder de vista que se trata de una ficción con mucho marketing de color rosa detrás. Una excusa estupenda para fomentar el consumo, pero no una obligación moral que siempre debe cumplirse.

¿Qué ocurre si no celebramos San Valentín? Efectivamente amigos, sorprendentemente el sol sigue saliendo a la mañana siguiente…

San Valentín suele despertar sentimientos de culpa

Alrededor de la celebración del Día de los Enamorados aparecen una serie de cuestiones que no debemos pasar por alto. La primera y más básica de todas: ¿y qué ocurre con las personas que no tienen una relación de pareja?

Muchas personas están solteras, no tienen pareja o mantienen relaciones afectivo-sexuales de forma muy diferente a cómo los medios de comunicación o la publicidad retratan y venden el Día de San Valentín.

De hecho, mucha gente se pregunta en estas fechas: ¿qué he hecho mal para no poder celebrar esta fiesta? ¿Por qué no tengo una pareja como la gente “normal”? Todo ello genera sentimientos de culpa y frustración, bajo la sensación de no haber hecho algo bien, o no habernos esforzado lo suficiente para tener la relación ideal a la que se supone que deberíamos aspirar.

Trata de ver las cosas con perspectiva. Existen infinidad de tipos de relaciones amorosas y no todo el mundo está siempre en pareja. Es más, no todo el mundo encuentra a la persona con la que quiere establecer una relación de pareja saludable, ni a todo el mundo le apetece vivir en pareja.

Estas situaciones o estas decisiones vitales son totalmente legítimas. Y no tienen por qué implicar un vacío o una carencia de algo: no tienen por qué ser situaciones peores ni mejores que vivir en pareja. Una persona soltera puede vivir una vida plena y feliz, y eso no quiere decir que haya renunciado al amor.

¿Qué es el amor? Cuidado con los mitos del amor romántico tan fomentados en San Valentín

Podríamos estar horas y horas debatiendo sobre esto, ¿verdad?

Igual que existe una gran diversidad de personas en el mundo, también existe gran diversidad afectiva. En nuestra sociedad, se ha priorizado el afecto dentro de una relación de pareja entre dos personas como la legitimidad máxima de los tipos de afecto. Como la manifestación última del tipo de amor verdadero, el que nos hará por fin 100% felices y dichosos.

Nada más lejos de la realidad.

El amor es un concepto tan amplio y plural como los seres humanos que alberga dentro. ¿Cuántas personas no se han sentido cuidadas, queridas ni respetadas por sus parejas? ¿Por qué solo vamos a poder experimentar un tipo de amor incondicional, que nos llene, dentro de una relación de pareja?

“Estamos hechos el uno para el otro, y nada importa más importa que eso…” ¡Mucho cuidado con ese tipo de frases! No solo porque generan mucha frustración y angustia innecesaria al no ser realistas ni estar dentro de unas expectativas racionales, sino porque pueden conducirnos directamente a situaciones de abuso de poder, sometimiento, dominio, toxicidad y malos tratos.

Hay muchos tipos de amor. Y experimentamos amor en diferente grado con muchas personas que forman parte de nuestra vida: como pueden ser nuestra familia y nuestros amigos.

El amor pasional del que siempre nos han hablado puede ser cuestionado. Debemos vivir y experimentar el amor desde una perspectiva mucho más amplia y que se adapte a cada uno de nosotros.

Quiero celebrar San Valentín con mi pareja sin ansiedad, agobio ni malos rollos

¡Perfecto! ¡Claro que es posible!

Muchas parejas acaban padeciendo, más que disfrutando, San Valentín. El estrés de buscar un regalo perfecto o encontrar una sorpresa a la altura de las expectativas del otro puede resultar muy dañino. Tanto para uno mismo, como para la salud de la propia relación.

Tampoco debemos olvidar que, como ocurre al enfrentarnos a otras situaciones dentro de nuestra relación de pareja, tenemos que buscar y encontrar un equilibrio entre nuestras necesidades emocionales y afectivas y las de la otra persona. Los cuidados deben ir en ambas direcciones. Y jamás es una muestra de amor eterno descuidarnos a nosotros mismos para mantener feliz y satisfecho al otro miembro de la relación.

Podemos celebrar San Valentín con nuestra pareja desde una gestión saludable de nuestras emociones y necesidades. Y respetando y atendiendo a las de nuestra pareja.

Lo principal aquí es que exista comunicación fluida entre vosotros. Que cada uno sea capaz de comunicar sus inseguridades, sus deseos, sus preocupaciones y sus gustos sin temor a ser juzgados ni a represalias.

¿A uno de los dos le apetece más que al otro hacer algo especial ese día? ¿Qué opciones de celebración tenéis a vuestra disposición? ¿Una cena especial puede ser buena idea?

Hablad y transmitid también cuáles son vuestros gustos y vuestros límites.

En esa negociación estará la clave de una celebración de San Valentín agradable, sin rencores ni angustias.

Y no olvidéis nunca que el cuidado de vuestra relación no solo puede depender de lo que hagáis en un día concreto. Es algo que debe hacerse de forma constante. Las sorpresas, los regalos, las manifestaciones de amor y cariño… Si solo se hacen en San Valentín, no sirven de mucho.

¿Qué te ha parecido este artículo? ¿Te habías parado a pensar sobre estas cuestiones? ¡Estamos deseando leer tus opiniones! Si lo deseas, no dudes en contactarnos. Estaremos encantadas de ayudarte.

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