¿Has escuchado varias veces la frase “eres demasiado perfeccionista” refiriéndose a ti? ¿Crees que le pones demasiada importancia a los detalles o las tareas profesionales y del día a día? En ese caso puede que sí, que esta sea tu situación y que la obsesión por la perfección sea un estigma que esté afectando a tu vida.
Decimos que el ser perfeccionista puede ser un estigma porque, si bien a nivel social tiene una connotación positiva, lo cierto es que no es tan bueno como pueda parecer….. de hecho incluso puede generar una sensación de estancamiento o infelicidad en la persona que presenta sus características.
¿Qué es el perfeccionismo?
Ahora bien, cuando hablamos de perfeccionismo ¿A qué nos estamos refiriendo? ¿Qué quiere decir esta palabra o qué se supone que es una persona perfeccionista?
El término perfeccionismo hace referencia a la autoexigencia de grandes estándares de rendimiento o criterios de desempeño, en combinación con una autoevaluación negativa si los criterios establecidos no son logrados por la persona. Esto es, se crea una visión sobre cómo tiene que ser el resultado deseado (siendo está visión totalmente idealizada) y se busca llegar a esa idea la cual es difícil de alcanzar, con la decepción personal consiguiente si no llegamos a nuestros propios estándares.
¿El ser perfeccionista entonces es negativo?
Un cierto grado de perfeccionismo no tiene por qué ser malo, no nos malinterpretes, pero en algunos casos sí que lo es…
La positividad o negatividad del perfeccionismo dependerá del contexto, la intensidad y la interacción con otros rasgos de personalidad. No es algo “categórico”, no se es o no perfeccionista. Todos tenemos nuestros estándares de autosatisfacción y autoexigencia, pero se pasará la línea de lo positivo a lo negativo cuando se de en rangos altos y estando presente en muchos aspectos de nuestra vida.
¿Cómo puedo saber si de verdad soy perfeccionista?
Para saber si estás en una autoevaluación y autoexigencia elevada existen diferentes síntomas o claves que pueden indicarlo:
- Intentas controlar todo lo que te rodea
- Te obsesiones demasiado con las cosas de la vida cotidiana
- Te sientes hundido ante pequeños fracasos
- Tu autoestima depende de tus triunfos o fallos: si triunfas eres el mejor, si fallas te desprecias
- Para ti nunca es suficiente, siempre puedes hacer más
- Te comparas con los demás continuamente
- Te importa demasiado lo que otros opinen de ti y eso te condiciona
5 estrategias para dejar de ser tan perfeccionista
Si te has sentido identificado con los síntomas anteriores o consideras que puedes buscar demasiado la perfección se puede hacer algo para ponerle remedio. Podemos trabajar para tener una actitud mucho más objetiva con nosotros mismos y no autofustigarnos por no alcanzar objetivos muy altos o simplemente por no llegar al nivel de perfeccionamiento que nuestra mente establece.
1. No eres perfecto y los demás tampoco lo somos
No, no eres perfecto (sentimos ser nosotras las que te lo digamos), y los demás tampoco lo somos. Equivocarse es natural y tienes que afrontarlo en tu vida como una forma de aprendizaje y mejora personal y no como una incapacidad o ataque a tu autoestima.
Fallarás hoy, puede que mañana… toda la vida tendrás tus fallos y eso está bien, porque eres humano como todos los demás.
2. Trabaja tu autoestima
Muchas veces, en el fondo de esa búsqueda constante de mejora y de llegar a la perfección se encuentra una baja autoestima. Es por ello que existe esa necesidad de llegar a los mayores estándares de calidad, porque se quiere suplir esa falta de confianza y cariño en uno mismo con factores externos y reconocimiento de los demás por nuestra buena labor.
Mejorar nuestra autopercepción interna y nuestra autoestima, en caso de ser nuestra situación, será un pilar fundamental o esencial para reducir nuestra autoexigencia; pues de lo contrario, seguiremos buscando fuera lo que no tenemos dentro.
3. Alimenta tu sentido del humor
¿Te parece extraño este consejo? No te preocupes, tiene explicación.
El humor es algo flexible, nos permite relativizar, aprender nuevos matices y (lo más importante) reirnos y divertirnos de nuestras propias imperfecciones. Reírte pues de los defectos, aunque sea de los propios, te ayudará a relajarte, a disfrutar de lo que has hecho y a quitarle importancia a aquello que no la tiene o que ya no se puede cambiar. Además, también te ayudará a encontrar una solución creativa para hacerlo mejor la próxima vez.
4. Márcate unas expectativas y visiones realistas
Para una persona demasiado perfeccionista esto puede ser una labor bastante complicada. No obstante, es un punto en el que sí o sí se tendrá que trabajar.
A la hora de establecer objetivos o metas plantea algo que puedas alcanzar de manera realista. Un buen consejo para comenzar a dar pasos hacia esto es que, dentro de objetivos grandes planteemos otros más pequeños. De esta manera, podremos entender la progresión real necesaria para lograr el final del camino y además facilitará el poder alcanzarlos mucho mejor, ya que tendremos una visión más enfocada al respecto.
No te escondas en el perfeccionismo para posponer las cosas
¿Realmente lo quieres perfecto o buscas la perfección para eludir lo que tienes que hacer después? El hecho es que muchas personas se esconden en el “todavía no está bien” para no dar el siguiente paso, para no enfrentarse al siguiente desafío o para justificar su falta de capacidad para terminar algo más complejo.
Nuestro consejo es que seas consecuente y honesto contigo mismo y no entres en el perfeccionismo como una autojustificación para no ir a más.
Esperamos que con nuestro artículo hayas podido conocer un poco más sobre ti y sobre lo que implica o no el perfeccionismo. Por último, queremos recordarte, que si necesitas un apoyo psicológico o una visión profesional en Mensactiva estamos para lo que necesites. No dudes en contactarnos para cualquier duda y no temas en pedir ayuda si realmente te hace falta.
