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Altas capacidades intelectuales en niños

altas capacidades intelectuales en niños superdotados

20 Dic Altas capacidades intelectuales en niños

Altas capacidades en niños: el mito del “superdotado” y la importancia del acompañamiento psicológico

Los estereotipos no nos gustan. Aunque puedan servir en ocasiones como punto de partida para explicar ciertas cosas de una forma más accesible, nunca deben tomarse como referencia indiscutible del mundo que nos rodea. Son reduccionistas. Cuando no, incluso, ofensivos. Empezamos así este artículo porque el mito del niño superdotado es, también, un estereotipo.

Los niños con altas capacidades intelectuales no tienen garantizado un camino de rosas que termina en Harvard. Pueden llegar a sentirse muy solos, aislados, desmotivados, tristes o angustiados.

En lo primero que tenemos que pensar si nos encontramos con un caso de estas características no es en el brillante y prometedor futuro lleno de éxitos que le aguarda al menor (de hecho, debemos tener cuidado con esa “cultura del éxito” tan tóxica y que tantas frustraciones genera…).

Debemos tener en cuenta ante todo que un niño con altas capacidades es un niño que necesita un entorno seguro. Tanto en el ámbito escolar como en el familiar. Debe encontrar un apoyo y un refuerzo positivo para su adecuado desarrollo. Padres, tutores y psicólogos debemos evitar que se sienta como un “bicho raro”.

Las necesidades emocionales de un niño con altas capacidades son exigentes; y deben ser atendidas por un equipo de profesionales especializados. Son niños con una sensibilidad muy alta hacia el entorno. Los profesionales podrán orientar a los padres y tutores del menor para acompañarle de forma saludable en todo su desarrollo.

Hijo superdotado

¿Cómo puedo saber si mi hijo tiene altas capacidades?

No nos entusiasma el concepto de “superdotado”, a pesar de que suele ser el nombre más común que se asigna a los niños con altas capacidades. Porque, ¿en qué sentido hablamos de “superdotación” o “infradotación”? ¿No sería más sensato, inclusivo y beneficioso para todos hablar de “inteligencias múltiples”, como las definía el psicólogo estadounidense Howard Gardner?

No hay una definición o un “diagnóstico” claro e inamovible de lo que entendemos como un niño con altas capacidades intelectuales. Se trata de un sector de la población infantojuvenil muy versátil. Determinados cuestionarios pueden ayudar a definir si un tipo de inteligencia está más o menos desarrollada o es más o menos llamativa, pero no podemos reducir la descripción de un niño a los resultados de un test.

Especialmente, porque todavía (aunque hemos avanzado mucho en las últimas décadas) muchos de estos test hacen un excesivo hincapié a la inteligencia lógico-matemática y espacial. Obviando otra serie de capacidades o inteligencias (volvemos a Howard Gardner) sumamente importantes para el desarrollo pleno de los seres humanos: como, por ejemplo, la inteligencia lingüística, musical o la intrapersonal, por poner solo algunos ejemplos.

¿Qué tipo de pruebas pueden evaluar las “altas capacidades” de un menor?

Sin embargo, y una vez hemos establecido la realidad de lo que los profesionales de la psicología consideramos que debería entenderse como “altas capacidades” o “inteligencias múltiples”, hemos de señalar que ciertas pruebas son muy orientativas y útiles para desarrollar entornos estimulantes para estos niños.

Para que para que un niño o una niña pueda recibir una estimulación adecuada en el entorno académico acorde a su nivel de inteligencia es necesario pasar por estos test o pruebas lógico-matemáticas. De esta forma podremos solicitar al entorno escolar una adaptación en las clases que estos reciben. Es la única forma en la que se contempla a día de hoy.

Desde MensActiva realizamos este tipo de evaluación. La cual consiste en una serie de pruebas psicométricas que se giran en torno a la comprensión verbal; el razonamiento perceptivo; la memoria de trabajo y velocidad del procesamiento; así como otras pruebas que evalúan la creatividad, ya que es una variable presente en muchos niños con altas capacidades (aunque no siempre ni en todos los casos).

Para determinar si un menor tiene altas capacidades, es importante mantener una perspectiva global e integradora. Los padres, tutores, profesores y terapeutas deben trabajar mano a mano para encontrar las mejores soluciones a los posibles conflictos que puedan tener estos niños, generando un espacio de seguridad, autoestima y adecuada estimulación.

Hijo superdotado

Algunas señales o características de niños con altas capacidades

Asimismo, podemos identificar ciertas pistas en el comportamiento de nuestros hijos que pueden hacernos pensar que tienen altas capacidades.

  • Son niños precoces en el desarrollo de sus habilidades intelectuales o psicomotrices: hablan, se expresan y/o escriben antes que el resto de sus compañeros.
  • Son niños con perfiles altamente creativos: crear, generar, inventar cosas nuevas… son características muy comunes.
  • En el caso de los bebés, se sobrestimulan muy fácilmente. Y manifiestan un dominio psicomotriz mucho más adelantado a su etapa vital. Por ejemplo, muchos son capaces de decir sus primeras palabras a los 5 meses de vida.
  • Suelen ser niños muy sensibles y a los que les cuesta controlar sus reacciones emocionales: las cuales a veces son muy desbordadas (sobreexcitación, llantos muy fuertes, tristeza acuciada en momentos que objetivamente no lo requieren, estallidos de rabia…)
  • Comienzan a plantear temas existencialistas cuando son demasiado pequeños: la muerte, Dios, el universo…
  • Grandes dotes de memoria: con detalles muy específicos.
  • A los 3 años de edad, muchos de los niños con altas capacidades ya saben leer y escribir, a pesar de no haber recibido un entrenamiento previo y sistemático en casa.
  • Suelen tener un mundo interior muy rico e intenso a pesar de su tierna edad. Por lo que muchas veces los encontramos distraídos y abstraídos en sus propios pensamientos.
  • Tienen un nivel de exigencia muy alto, tanto para ellos mismos como para los demás.
  • A muchos niños con estas características les cuesta centrarse en algo demasiado concreto; puesto que tienen gran hiperactividad mental y conectan muchos conceptos al mismo tiempo en su cabeza.
  • Enseguida adquieren un vocabulario muy amplio y rico para su edad.
  • Suelen rechazar métodos tradicionales de aprendizaje escolar basados en la monotonía y en la repetición.
  • Pueden llegar a dar equivocadamente la impresión de ser niños con TDAH Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad. De hecho, cuando no reciben la atención y estimulación que necesitan, pueden desarrollar este tipo de trastornos.
  • Si no se entienden y se fomentan sus habilidades en un entorno seguro y se les acompaña afectivamente, el estrés, la ansiedad y la depresión entrarán en su vida con altas probabilidades

Una vez identificadas estas posibles pistas, se pueden confirmar las “altas capacidades” siempre con la evaluación de un profesional.

Hijo superdotado

¿Están los centros escolares preparados para tener niños con altas capacidades?

Lamentablemente, y no solo según nuestra propia experiencia como psicólogas especializadas en población infantil y adolescente, sino teniendo en cuenta también la valoración de otros profesionales, la respuesta es negativa. El sistema educativo español está muy lejos de garantizar para todos los niños con altas capacidades el entorno que necesitan.

En el contexto escolar es muy difícil que encuentren retos estimulantes, además de no sufrir presiones respecto a la “productividad” de su rendimiento. Partiendo de la base de que la metodología tradicional de enseñanza todavía sigue anclada (en la mayoría de los casos) en patrones de repetición de secuencias, nos podemos hacer una idea de lo perjudicial que pueden ser estos métodos educativos para un niño con altas capacidades.

Precisamente por ello, es necesario realizar esta evaluación de “altas capacidades” (test psicométrico y creatividad) para que los colegios que cuentan con posibilidad de adaptación, por pequeña que ésta pueda ser, puedan generar el entorno más seguro para el desarrollo afectivo e intelectual del menor. O bien, en el caso que así se estime, se le pueda llevar a un colegio especializado donde vaya a recibir la estimulación necesaria acorde a sus capacidades.

Dos de los peores enemigos de un niño con altas capacidades son el aburrimiento y la frustración. Padres, profesores, tutores y especialistas en psicología infantil hemos de realizar las mejores sinergias para eliminar las rutinas pasivas, las dinámicas ambivalentes basadas en el premio y en el castigo y otra serie de factores que impiden el desarrollo de sus capacidades y de una autoestima saludable.

¿Te gustaría confirmar si tu hijo o hija puede tener “altas capacidades”? ¿Quieres descubrir lo que el acompañamiento terapéutico puede hacer para apoyar el correcto desarrollo de un menor con estas características? ¡Contáctanos! Podemos ayudarte.

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