El trastorno límite de personalidad (TLP), también conocido como trastorno de la personalidad borderline, es un problema de salud mental caracterizado por una inestabilidad emocional intensa, impulsividad, relaciones interpersonales caóticas y una imagen propia inestable.
Las personas con TLP experimentan altibajos emocionales que pueden ser difíciles de controlar, lo que con frecuencia deriva en comportamientos autodestructivos, como autolesiones o intentos de suicidio, especialmente en momentos de estrés, inestabilidad o abandono percibido.
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Síntomas del Trastorno Límite de la Personalidad
Esta problemática se manifiesta en una serie de síntomas que incluyen dificultad para manejar las emociones, miedo intenso al rechazo, cambios rápidos en la identidad y una tendencia que fluctúa entre la idealización o desvalorización de los demás en sus relaciones.
Las mayores dificultades y malestares de las personas que padecen TLP son derivadas de la gran desregulación emocional que presentan. En el paradigma de dicha desregulación se plantean cuatro dimensiones que resultan afectadas:
- Emocional: presentan emociones intensas y duraderas, desbordantes y arrasadoras.
- Control de impulsos: ante la dificultad de controlar los impulsos y las emociones tan intensas que provocan mucho sufrimiento emocional, pueden presentar conductas autolesivas y/o suicidas, abusos de sustancias, conductas de riesgo como conducción temeraria o prácticas sexuales riesgosas.
- Cognitiva: existe una tendencia a experimentar sentimientos de vacío, de falta de identidad y dudas persistentes sobre los proyectos vitales. También es frecuente que aparezcan síntomas de disociación, y en ocasiones, ideación paranoide transitoria.
- Interpersonal: son frecuentes las relaciones caóticas, intensas y complicadas. Además, les resulta muy costoso finalizar relaciones y realizan esfuerzos intensos y desesperados para evitar el abandono de quien les rodea.
- El “yo”: manifiestan dificultades para mantener un sentido estable de identidad, de “quién es uno mismo”. Tienden a mostrar cambios bruscos en los valores, identidad, autoimagen y preferencias.
Aunque el TLP puede afectar gravemente la calidad de vida de quienes lo padecen, es tratable mediante la terapia dialéctico-conductual (DBT), que ayuda a las personas a regular sus emociones y mejorar su bienestar emocional, y actualmente es la terapia que mayor evidencia científica y eficacia presenta para el tratamiento de dicha problemática.
Tratamiento del Trastorno Límite de la Personalidad: la Terapia dialéctico-conductual
La DBT es un tipo de terapia conductual que tiene sus bases en la filosofía dialéctica. Fue desarrollada específicamente para tratar a personas con TLP en la década de 1980 por Marsha Linehan, psicóloga y profesora de la Universidad de Washington. Desarrolló dicha terapia a partir de su propio trabajo con pacientes con TLP, muchos de los cuales mostraban conductas autolesivas y pensamientos suicidas frecuentes.
Este tipo de terapia nació de la necesidad de desarrollar una terapia más efectiva para tratar a los pacientes con síntomas de TLP que presentaban gran volatilidad emocional y comportamientos extremos, puesto que cada vez se hacía más evidente que las terapias más tradicionales y comúnmente empleadas como la terapia cognitivo-conductual y las derivadas de otros enfoques terapéuticos, no estaban siendo del todo efectivas para este perfil de personas.
La DBT buscaba una intervención que equilibrara la aceptación y el cambio. El concepto de «dialéctica» en su nombre hace referencia a la idea de integrar dos puntos de vista aparentemente opuestos: aceptar al paciente tal y como es mientras se trabaja activamente en cambiar los patrones de pensamiento y conducta que les causan sufrimiento. Esta integración de la aceptación con la necesidad de transformación es una de las características distintivas de la DBT.
En sus primeras etapas, Linehan aplicó esta terapia en un programa de tratamiento intensivo en el que los pacientes trabajaban combinando sesiones individuales y sesiones en grupo, con un enfoque muy estructurado. La combinación de estas dos modalidades se ha mantenido como forma de realizar la terapia hasta el día de hoy, pues se ha visto que resulta verdaderamente eficaz y complementario dicho modo de tratamiento. Los grupos de habilidades permiten a los pacientes aprender y practicar técnicas junto a otros, lo que proporciona apoyo social y refuerza el aprendizaje de nuevas habilidades. También se utiliza un soporte telefónico en el que terapeuta y paciente en ocasiones se comunican por esa vía.
Además, las intervenciones de DBT han sido adaptadas para su uso en terapia online, lo que ha permitido que más personas accedan a este tratamiento eficaz.
¿Cómo se interviene en el TLP desde la DBT?
La DBT se basa en un enfoque integrador que incluye cuatro áreas principales:
- Mindfulness (Atención plena): Ayuda a las personas a estar más conscientes de sus pensamientos, emociones y acciones en el momento presente, sin juzgarlos. Esto es clave para mejorar la autorregulación emocional y reducir la impulsividad.
- Tolerancia al malestar: Enseña a manejar el dolor emocional sin recurrir a conductas destructivas. Esto incluye estrategias para sobrellevar momentos de angustia sin recurrir a la autolesión o el suicidio.
- Regulación emocional: Ayuda a identificar, entender y cambiar sus emociones intensas y a mejorar la capacidad para responder de manera más adaptativa frente a situaciones emocionales difíciles.
- Habilidades interpersonales: Fomenta la mejora de sus relaciones interpersonales al enseñarles a comunicar sus necesidades de manera efectiva, manejar conflictos y establecer límites saludables.
Se entrena el desarrollo de habilidades de regulación emocional en diversos niveles de intervención:
- Conductual: Se reducen conductas de regulación ineficaces y se enseñan nuevas acciones para tolerar y regular mejor la experiencia emocional.
- Fisiológico: Se enseñan habilidades para tolerar y/o reducir los signos de activación fisiológica. Por ejemplo mediante técnicas de mindfulness, ejercicios de respiración, etc.
- Cognitivo: se busca mejorar el funcionamiento cognitivo. Para ello se trabaja el pensamiento dialéctico y la defusión cognitiva, que consiste en distanciarse de los pensamientos en lugar de identificarse plenamente con ellos para que éstos no controlen su forma de interpretar los acontecimientos ni sus acciones.
También se establece conjuntamente entre el terapeuta y el paciente un plan de actuación individualizado ante situaciones de crisis, con el objetivo de sobrellevar dichos momentos críticos con picos muy altos de intensidad emocional y sufrimiento de la manera menos dañina y peligrosa posible.
La DBT, ¿sirve sólo para el TLP?
Una de las razones por las que la DBT ha ganado popularidad en las últimas décadas es su base empírica sólida. Numerosos estudios han demostrado que es eficaz en la reducción de conductas autolesivas, la prevención de suicidios y la mejora de la calidad de vida de quienes sufren de trastornos emocionales. Aunque en sus inicios la DBT se enfocaba en el tratamiento del TLP, su aplicación se ha expandido a una variedad de problemáticas, especialmente aquellas relacionadas con la desregulación emocional, pues pronto se demostró que sus principios podían aplicarse a una amplia gama de problemas psicológicos. Por ejemplo, las investigaciones también han mostrado su utilidad y eficacia combinada con otros tratamientos en la intervención de la depresión, la ansiedad, el trastorno de estrés postraumático (TEPT), la adicción y los trastornos de la conducta alimentaria.
En definitiva, la DBT ha sido fundamental para ayudar a desarrollar habilidades efectivas para gestionar sus emociones, mejorar las relaciones interpersonales y vivir de una manera más saludable y equilibrada. Con el paso de los años ha demostrado ser un enfoque flexible que se adapta a las distintas necesidades y particularidades de las personas.
La terapia nos brinda herramientas esenciales para comprender y gestionar nuestras emociones y conductas. Pedir ayuda no es una señal de debilidad, sino un gesto de valentía, responsabilidad y cuidado personal. Al derribar los prejuicios que rodean a la terapia, creamos un espacio donde todos podemos trabajar en nuestro bienestar emocional y avanzar hacia una vida más plena y significativa.
Si estás enfrentando dificultades para regular tus emociones o hay algo que te causa malestar y sientes que no puedes manejarlo solo/a, te invitamos y apoyamos a dar ese paso hacia el cambio y priorizar tu salud mental y bienestar.
Este artículo ha sido redactado por Raquel Arroyo durante la realización de sus prácticas del Máster de Psicología General Sanitaria.
