En los últimos años, la relación entre humanos y animales ha adquirido un nuevo significado en el campo de la salud mental. Más allá del cariño y la compañía, se ha descubierto que los animales pueden convertirse en aliados terapéuticos valiosos para mejorar el bienestar psicológico, especialmente en niños y adolescentes.
Uno de los ámbitos donde este tipo de intervención ha mostrado un impacto prometedor es en el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), una condición caracterizada por dificultades en la atención, impulsividad y, a menudo, una baja autoestima.
La terapia asistida con animales (TAA) propone una vía diferente y humana: integrar la presencia de un animal, generalmente un perro, en sesiones terapéuticas estructuradas. En este artículo explicaremos qué es la TAA, cómo puede beneficiar a niños y adolescentes con TDAH, qué evidencias científicas la respaldan y cuáles son los desafíos y proyecciones de esta práctica innovadora.
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¿Qué es la Terapia Asistida con Animales?
La Terapia Asistida con Animales (TAA) es una intervención estructurada que incorpora a un animal en el proceso terapéutico con el objetivo de mejorar el funcionamiento físico, emocional, cognitivo o social de una persona. A diferencia de la simple convivencia con mascotas, la TAA está guiada por un profesional capacitado como un psicólogo, terapeuta ocupacional, fisioterapeuta o educador que utiliza la interacción con el animal como un medio terapéutico.
Los animales más frecuentes en este tipo de intervenciones son los perros, aunque también se emplean caballos, conejos o delfines dependiendo de los objetivos clínicos. Sin embargo, la literatura científica señala que el perro es el animal más utilizado en población infantil por su capacidad de generar vínculos afectivos rápidos, su comportamiento predecible y su facilidad de adiestramiento.
La IAHAIO enfatiza que la TAA debe cumplir con estándares éticos y de bienestar animal, garantizando que los animales participantes estén entrenados, cuenten con controles veterinarios periódicos y que su participación sea voluntaria y libre de estrés. Esto es clave para mantener la integridad tanto del animal como del proceso terapéutico.
El TDAH: una mirada breve
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una de las condiciones neuropsicológicas más diagnosticadas en la infancia y adolescencia. Se estima que afecta entre el 5 % y el 7 % de la población infantil. Los niños y adolescentes con TDAH suelen presentar dificultades para mantener la atención, controlar los impulsos y regular su comportamiento. Esto puede generar problemas en el ámbito escolar, familiar y social, afectando la autoestima y las relaciones interpersonales.
A pesar de que los tratamientos farmacológicos y las terapias conductuales son efectivos, no siempre resultan suficientes o adecuados para todos los casos. Muchos padres y profesionales buscan alternativas complementarias que promuevan la motivación y la implicación del menor. Aquí es donde la TAA se presenta como una estrategia atractiva y prometedora.
¿Cómo puede ayudar un animal en el tratamiento del TDAH?
La presencia de un animal en terapia puede generar múltiples beneficios. En primer lugar, aumenta la motivación y la atención. Los niños con TDAH suelen tener dificultades para concentrarse en tareas que consideran poco interesantes, pero el contacto con un perro suele ser intrínsecamente gratificante. Se ha observado que la inclusión de un perro en sesiones de habilidades sociales ayudaba a mantener la atención durante períodos más largos y reducía la impulsividad.
Además, el animal funciona como mediador emocional y social. Los niños que interactúan con animales tienden a mostrar mayores niveles de empatía, autocontrol y cooperación. La TAA también puede favorecer la autorregulación fisiológica, ya que el contacto físico con un perro puede reducir el nivel de cortisol (hormona del estrés) y aumentar la liberación de oxitocina, una sustancia asociada al vínculo afectivo y la calma.
Por último, la presencia del animal genera un entorno terapéutico no amenazante, donde los niños se sienten aceptados y comprendidos. Esto facilita la expresión emocional y la adherencia al tratamiento, dos aspectos frecuentemente desafiantes en niños con TDAH.
¿Funciona realmente la terapia asistida por animales?
En los últimos años, varias investigaciones han evaluado la eficacia de la TAA en población infanto-juvenil con TDAH.
- El estudio Positive Assertive Cooperative Kids (PACK), un ensayo controlado en el que participaron niños diagnosticados con TDAH. Los resultados mostraron mejoras significativas en la atención sostenida, la cooperación y la autoestima en aquellos que participaron en sesiones con perros comparados con un grupo control sin intervención animal.
- En un estudio posterior, se comprobó que los niños con TDAH que participaron en TAA reportaron niveles más altos de autoconfianza y satisfacción con el tratamiento. La intervención ayudó a reducir conductas disruptivas y a mejorar las relaciones con sus compañeros.
- Más recientemente, se realizaró una revisión sistemática y meta-análisis de 12 estudios sobre TAA en TDAH infantil y adolescente. Concluyeron que la TAA produce efectos pequeños a moderados en la reducción de síntomas de inatención y mejoría en habilidades sociales, con un impacto positivo adicional en la autoestima y la regulación emocional.
- Por su parte, se han analizado estudios de terapia asistida con perros en niños con trastornos del desarrollo, incluyendo TDAH. Encontraron mejoras consistentes en la comunicación, la cooperación y la motivación, aunque advirtieron sobre la necesidad de estandarizar protocolos y ampliar las muestras.
En conjunto, la evidencia sugiere que la TAA no reemplaza los tratamientos convencionales, pero puede ser un complemento valioso dentro de un enfoque multimodal.
Experiencias clínicas y ejemplos prácticos
En la práctica clínica, los terapeutas observan que los niños con TDAH responden mejor a actividades que combinan movimiento, interacción y feedback inmediato. Por ejemplo:
- Ejercicio de obediencia cooperativa: el niño da órdenes simples al perro (como “siéntate” o “trae la pelota”) y recibe una respuesta inmediata. Esto refuerza la sensación de control y competencia.
- Rutinas de cuidado: cepillar o alimentar al perro favorece la planificación y la responsabilidad.
- Juegos de turnos: lanzar una pelota por turnos con otros niños y el perro enseña normas sociales y espera activa.
Estas dinámicas fomentan la autorregulación conductual, el respeto por las reglas y la capacidad de anticipar consecuencias.
Beneficios psicológicos y sociales
Los beneficios más documentados de la TAA en población infanto-juvenil con TDAH incluyen:
- Mejora de la atención y la concentración.
- Reducción de la hiperactividad e impulsividad, gracias a la regulación emocional inducida por la interacción animal-humano.
- Aumento de la autoestima y autoconfianza.
- Fortalecimiento de las habilidades sociales, al practicar la cooperación, el respeto y la empatía.
- Disminución del estrés fisiológico, con reducción de la frecuencia cardíaca y del cortisol.
Estos efectos, aunque modestos en algunos casos, contribuyen significativamente al bienestar general y al éxito terapéutico cuando se integran dentro de un programa psicológico más amplio.
Una intervención complementaria en el tratamiento del TDAH
La terapia asistida con animales puede ser un recurso complementario útil dentro del abordaje psicológico del TDAH, especialmente para favorecer la motivación, la regulación emocional y la implicación en el proceso terapéutico.
En Mensactiva trabajamos el TDAH desde una perspectiva individualizada, adaptando la intervención a las necesidades de cada niño o adolescente e incorporando, cuando es adecuado, herramientas que faciliten su desarrollo emocional y conductual.
Este artículo ha sido redactado por Sonia Sánchez durante la realización de sus prácticas del Máster de Psicología General Sanitaria.
