El sexting y la sextorsión, son fenómenos con efectos profundos en la salud mental, la seguridad personal y el desarrollo social; especialmente en adolescentes y jóvenes adultos. Comportamientos vinculados a la tecnología y la interacción digital, sino también a la influencia de factores psicológicos, familiares y socioculturales.
Conceptos y contexto
Sexting
Implica el envío voluntario de mensajes, fotos y/o videos de contenido sexual a través de plataformas digitales. Muchos jóvenes lo consideran una forma de exploración personal, parte de una relación romántica, esta práctica expone a quien la practica en riesgo la privacidad y confianza en entornos inseguros. Los estudios científicos demuestran que una gran parte de quienes practican el sexting, especialmente en la adolescencia, lo hacen buscando reforzar la relación de pareja y/o aumentar la aceptación social.
Sextorsión
Es una forma de chantaje donde el perpetrador amenaza con divulgar material íntimo de una persona para: obtener dinero, favores sexuales y/o más contenido privado. Las recientes cifras indican que un 14.5% de los jóvenes han sido víctimas de sextorsión, los grupos de mayor riesgo son: hombres jóvenes, menores de 35 años y personas LGBTQ+, estos últimos pueden enfrentarse a niveles adicionales de vulnerabilidad digital y estigma social.
Factores psicológicos y emocionales
Participar del sexting y sextorsión está relacionado con ciertos perfiles psicológicos con baja autoestima, así como la búsqueda de validación social, es común que los adolescentes a través de las redes sociales busquen aceptación. La necesidad de aprobación les convierte en blanco de personas manipuladoras en línea. Además, factores como la impulsividad y la falta de habilidades de comunicación emocional predisponen a los jóvenes a compartir contenido íntimo sin considerar los riesgos.
Los problemas de bienestar emocional que suelen enfrentar los adolescentes y adultos jóvenes como: ansiedad, depresión y estrés se agravan con experiencias negativas en el entorno digital. Especialmente, el impacto psicológico de la sextorsión puede llevar a una sintomatología postraumática, estrés agudo y aislamiento, debido al miedo y la vergüenza que rodean al tema.
Implicaciones de género y percepción del riesgo.
Las percepciones sobre el sexting difieren significativamente según el género. Mientras los hombres suelen participar en esta actividad por diversión o experimentación, las mujeres tienden a ser más conscientes de los posibles riesgos y las consecuencias sociales y personales, ya que son juzgas con mayor severidad cuando su contenido íntimo es divulgado aun así cuando es sin consentimiento.
Además, la presión social sobre la “pureza” o “virtud” femenina genera una doble victimización: las mujeres que son víctimas de sextorsión a menudo enfrentan críticas y juicios sociales, lo cual puede desalentar la denuncia y agravar su aislamiento emocional.
Factores de crianza y autoeficacia.
El rol de la crianza positiva y la autoeficacia en la prevención del sexting y la sextorsión es crucial. Aquellos adolescentes que sienten el apoyo emocional de sus padres y mantienen comunicación abierta sobre temas como: privacidad digital y sexualidad, suelen mostrar menos tendencia a compartir contenido íntimo online. La autoeficacia filial, es decir la propia capacidad percibida del adolescente o joven para interactuar y para tomar decisiones seguras, desempeña un papel clave en la prevención de conductas de riesgo en internet.
El apoyo del entorno familiar, puede ser una fuente de resiliencia para los jóvenes, ayudándolos a desarrollar habilidades de regulación emocional, confianza en sí mismos y habilidades para enfrentar situaciones de presión social, factores relacionados con menores tasas de sexting y sextorsión.
Culpa y juicio hacia las víctimas de sextorsión
En muchas culturas, las personas son evaluadas moralmente según su conducta sexual, esto afecta la empatía hacia las víctimas, especialmente mujeres, que son juzgadas socialmente. Esta perspectiva conduce a la culpabilización de la víctima, un fenómeno donde la sociedad puede considerar que la persona es responsable por haber compartido contenido íntimo, minimizando el rol del agresor. Esta visión limita el apoyo hacia las víctimas, perpetuando el clima de miedo, la estigmatización en el entorno digital; inhibiendo la denuncia y la búsqueda de ayuda.
Impacto a largo plazo y bienestar emocional de la salud mental
Las personas que han sido víctimas de sextorsión reportan: altos niveles de estrés, ansiedad, depresión e incluso pensamientos suicidas. Pueden desarrollar síntomas de estrés postraumático y enfrentar una reducción significativa de su bienestar emocional a largo plazo, afectando al rendimiento académico, vida social y relaciones personales. Una exposición prolongada a la humillación, el acoso online es especialmente nocivo para el desarrollo mental, social de los jóvenes, quienes aún están en una etapa de construcción de su identidad y autoestima durante la adolescencia.
Estrategias de educación y prevención.
La educación y la alfabetización digital(capacidad para realizar diferentes tareas en un ambiente digital), son esenciales para proteger a los jóvenes y adultos de estos riesgos. En el ámbito educativo, un enfoque integral debe incluir talleres de educación sexual y seguridad digital, enfocados al consentimiento, reconocimiento de situaciones de riesgo, así como al fortalecimiento de la autoestima. También deberían abordar la regulación emocional y la comunicación efectiva, habilidades que ayudan a los jóvenes a establecer relaciones seguras, importante de cara al mundo offline y online.
El papel de los padres es esencial. Mantener una comunicación abierta, comprensiva sobre la seguridad digital y la sexualidad, sin juzgar ni condenar, ayuda a construir un ambiente de confianza, donde los jóvenes se sientan seguros para hablar sobre sus experiencias y temores.
El conocimiento es poder, de ahí la importancia de informar y comunicar sobre esta materia, ya que el sexting y la sextorsión son fenómenos con múltiples dimensiones que afectan tanto la salud mental como la seguridad digital de los jóvenes como se ha ido comentando a lo largo de este escrito. Sobre todo, que llegue a los jóvenes que están más expuestos a la vida virtual, sin olvidar a los progenitores que como modelos de aprendizaje juegan un papel principal en la educación para la vida y seguridad de su progenie. La crianza positiva y una educación integral pueden reducir la incidencia de estos comportamientos, proporcionando herramientas de autoeficacia y resiliencia que les permiten interactuar de manera segura en el entorno digital.
Si estas siendo víctima de sextorsión o cualquier otro tipo de acoso, violencia ¡Denuncia!. Háblalo con tu red de apoyo, no te sientas sola/o y si necesitas ayuda profesional desde la psicología, en MensActiva esteremos encantados de atenderte.
Este artículo ha sido redactado por Yasmina Cabrera Alonso durante la realización de sus prácticas del Máster de Psicología General Sanitaria
