Históricamente, la monogamia ha sido la principal forma de establecer una relación de pareja en nuestra sociedad a excepción de las culturas en las que se encuentra extendida la poligamia. Actualmente, cada vez es más común encontrarse con el término “relación abierta”.
El concepto de relación abierta
Entendemos por relación abierta aquella relación que se centra en una pareja principal en la que también está permitido mantener relaciones sexuales con otras personas. Diferenciamos así este concepto del de poliamor, el cual concibe la posibilidad de mantener varias relaciones de pareja de manera simultánea.
Es posible que la idea de “abrir la relación” o establecer una relación abierta atienda al deseo de no limitar los encuentros sexuales a aquellos con tu pareja. Este deseo puede aparecer por muchos motivos que encontramos naturales en el ser humano como puede ser sentirse atraído por más personas o la necesidad de explorar tu sexualidad con personas más allá de tu pareja.
Claves para que funcione mi relación abierta
Para que una relación abierta pueda funcionar y se mantenga en el tiempo, es necesario llegar a ciertos acuerdos con tu pareja que atiendan a los deseos y necesidades de cada uno. A continuación explicamos los aspectos más relevantes que se deben tener en cuenta.
Confianza y seguridad
Lo más importante al establecer una relación abierta es que es fundamental que exista una gran confianza entre los miembros de la pareja y haya una comunicación fluida y basada en la honestidad. La confianza, en este caso, pasa por que se tenga claro que tanto el deseo propio como el de la pareja de tener la posibilidad de mantener relaciones con otras personas, no significa que el amor por tu pareja sea menor, tal y como nos ha llevado a pensar el mito del amor romántico.
También es muy importante darle esta seguridad a tu pareja, estando dispuesto a atender a sus necesidades y ayudar a ajustar las inseguridades y celos que puedan surgir en algunos momentos de la relación a través de una comunicación honesta y sincera. Una significativa forma de dar seguridad en la pareja también es asegurar que las relaciones sexuales que se mantengan con terceras personas sean siempre con protección evitando así la contracción de infecciones de transmisión sexual.
Definir los límites de la relación.
Especificando qué prácticas, con qué personas y de qué forma está permitido tener un encuentro afectivo-sexual y cuáles se consideran fuera de los límites, y por tanto, infidelidad. Los límites respecto al tipo de prácticas permitidas abordan el número de veces acordado que se permita tener algo con otra persona, pudiendo ser una única vez o permitiendo llevar a cabo esta práctica con frecuencia. Este último aspecto está relacionado con la opción de que la relación abierta sea una relación con tu pareja de forma principal, o por el contrario se base en los principios del poliamor o del amor libre.
Por otro lado, al especificar con qué personas está permitido, se tienen en cuenta la cercanía que dichas personas tengan en los círculos sociales, es decir, es posible valorar que las personas consideradas amigos, o gente ya conocida, se encuentren dentro de los límites, o que, en el otro extremo, se acuerde que solamente esté permitido mantener relaciones con personas previamente desconocidas para tu pareja.
Acordar cómo comunicarnos entre mi pareja y yo.
Llegar a un acuerdo con tu pareja en el modo de comunicarse a la hora de establecer límites y tener en cuenta que estos pueden ser revisables, pudiendo tornar a unos límites más cerrados o más abiertos que aseguren el bienestar y las necesidades de las dos partes de la pareja.
Es muy importante también encontrar la forma en la que cada persona se encuentra más cómoda a la hora de comunicar cuando ha sucedido un encuentro fuera de la pareja. En este caso es posible acordar aspectos como la inmediatez con la que se comunica lo sucedido, la modalidad en la que se cuenta, pudiendo ser con un encuentro en persona, una llamada telefónica, por mensajes, etc. o por el contrario, no querer saber nada: ni cuando, ni con quién, ni cuántas veces.
De nuevo, no hay una manera “buena” o “mejor” por defecto, sino que será cada persona quien deba ir identificando qué es lo que mejor atiende a sus necesidades, como por ejemplo, qué da lugar a menos inseguridades, celos o desconfianza en su pareja, o qué puede hacer su pareja para resolver estas inseguridades.
¿Cómo sé qué tipo de relación es para mí?
Dentro de la infinidad de combinaciones de límites, y criterios para la comunicación entre las que podemos elegir deberemos hacer un ejercicio de conciencia en el que habrá que identificar varios aspectos a tener en cuenta.
Revisar la voluntad de tener una relación abierta
Lo primero de todo es estar seguro de que realmente cada persona en la relación esté convencida y tenga ganas de establecer una relación abierta con su pareja, asegurándose de que ambas partes se sienten seguras con esa decisión y evitar que la relación se abra únicamente por complacer el deseo de una de las partes.
Identificar mis emociones
Saber identificar qué emociones te produce cada aspecto de la comunicación al saber que tu pareja ha tenido una interacción sexual con otra persona es muy importante a la hora de expresarle qué necesitas de ella en ese momento complicado en el que estás sintiendo emociones desagradables. Investigar qué cosas pueden generarte más inseguridades y cuáles te resultan más indiferentes es relevante para mejorar la comunicación con tu pareja. También es recomendable comprobar si existen sentimientos de culpabilidad (es posible que aparezcan inconscientemente) y si están afectando a la comunicación.
Ser consecuente con mi estado emocional
Es importante saber identificar cuánto estás dispuesto a exponerte a las emociones que van ligadas a algunas de las situaciones que ocurren en las relaciones abiertas. Esto, además, es dependiente del estado emocional en el que se encuentre cada uno, y también del momento en el que se encuentra la pareja.
Si estamos pasando por un mal momento en el que no estamos siendo capaces de sentirnos bien en nuestro día a día, o estamos encontrando conflictos de comunicación con nuestra pareja, es posible que nos afecte más exponernos a las emociones pueden conllevar decidir abrir la relación, o abrir de manera considerable los límites la relación ya abierta, puesto que esto puede suponer una incapacidad de soportar las emociones de inseguridad, celos o rabia que puedan aparecer en los momentos de gestión emocional con tu pareja.
Teniendo esto en cuenta será relevante estar abiertos a redefinir los límites de la relación las veces que sea necesario, pudiendo abrirlos, hacerlos más estrictos, o cerrar la relación y convertirla en monógama.
En conclusión, la base para que una relación sentimental sea sólida y sana reside en la confianza y la comunicación, en llegar a acuerdos con tu pareja encontrando entre ambos la mejor forma de concebir la relación y de cubrir las necesidades y cuidados que necesita cada persona.
Este artículo ha sido redactado por Miguel Sánchez durante la realización de sus prácticas del Máster de Psicología General Sanitaria.
