¿Qué son las crisis emocionales o psicológicas?
Una crisis puede considerarse la “combinación de situaciones de riesgo en la vida de una persona que coinciden con su desorganización psicológica y necesidad de ayuda. La crisis representa el peligro de una mayor vulnerabilidad al trastorno mental como la oportunidad para el desarrollo de la persona. La crisis es una experiencia que siempre está presente en la vida de los seres humanos”.
Así, en una crisis convergen diferentes factores que comprometen la capacidad del individuo para hacerles frente de manera organizada, estable y calmada. Las demandas emocionales, sociales, etc. superan los recursos de los que la persona dispone en ese momento particular; por lo que esta se ve en una situación de especial vulnerabilidad.
Las crisis simplemente forman parte de la experiencia vital humana; sin embargo, existen diferentes elementos que pueden desencadenar una crisis con más probabilidad que otros, tales como: la Infravivienda, fragilidad económica, exclusión laboral, violencia familiar…
Además, existen una serie de síntomas que podrían indicar que nosotros o alguna persona de nuestro alrededor está atravesando una crisis: cansancio y agotamiento, sentimientos de desamparo, de inadecuación, de confusión, síntomas físicos, sentimientos de ansiedad, dificultades en el desarrollo de sus relaciones laborales, familiares o sociales, y desorganización en sus actividades sociales.
Ante una crisis, los primeros auxilios psicológicos pueden ayudar a prevenir problemas psicológicos a largo plazo, a fomentar la recuperación, a promover la resiliencia comunitaria (ya que son los propios miembros de la comunidad los que están capacitados a apoyarse mutuamente, sin necesidad de recurrir de manera obligada a profesionales externos de la salud mental), y a conectar a las personas con recursos y apoyos a largo plazo.
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¿Qué son los primeros auxilios psicológicos?
Los primeros auxilios psicológicos (PAP) conforman la ayuda inicial que recibe una persona que atraviesa una emergencia psicológica o emocional. Según la OMS se definen como “la respuesta humana, de apoyo a otro ser humano que está sufriendo y que puede necesitar ayuda”. Estas emergencias o crisis son inherentes a la experiencia humana, ya que todos a lo largo de nuestra vida experimentamos diferentes momentos de estrés psicológico o emocional.
Estas crisis se pueden definir como estados temporales de desorganización, en los que las personas se ven incapacitadas para hacer frente a determinadas situaciones.
Para qué sirven los primeros auxilios psicológicos: el paso a paso de los PAP
Al igual que los primeros auxilios físicos, la finalidad de los primeros auxilios psicológicos no reside en una atención profesional pausada y orientada a la erradicación de la problemática; sino que consiste en la contención. Son medidas inmediatas y provisionales que permiten la atención de la persona afectada impidiendo que esta empeore, intervenciones breves y tempranas que pueden ser puestas en marcha por cualquier persona que esté formada, aunque no se trate de un profesional de la salud mental.
A continuación te indicamos cuáles son los 3 pasos o elementos principales de los primeros auxilios psicológicos:
1. Proporcionar seguridad
Es necesario evaluar el entorno y detectar si existen personas que se encuentren en un estado de extrema angustia o inseguridad física o emocional. ¿Tienen las personas necesidades básicas urgentes? Se debe liberar el entorno de riesgos físicos y emocionales, de peligros inmediatos. Asegurar que las personas estén a salvo.
2. Escuchar
El objetivo principal de la escucha consiste en calmar y reconfortar a la persona en crisis. Para ello es necesario utilizar un tono de voz sosegado. También nos podemos servir de técnicas de respiración y relajación básicas que nos permitan reducir el nivel de ansiedad de la persona. Por otro lado, es necesario escuchar y validar: aceptar sin juzgar los sentimientos mediante una escucha activa y empática.
3. Conectar
Es en este tercer y último momento donde intentaremos facilitar el acceso a los servicios especializados pertinentes. Se ofrece información acerca de los recursos psicológicos o sociales disponibles y se brindan diferentes opciones, ya que la persona no será capaz de decidir de manera proactiva y autónoma en esta situación. Se le deberá ayudar en la toma de decisiones, para lo que se recomienda la puesta en marcha de acciones concretas y estimulantes que inciten a la acción.
Por último, y de manera transversal a la realización de este tipo de intervenciones tempranas, es necesario tener en mente nuestras propias limitaciones con el objetivo de actuar de manera responsable. Además, es de importancia el seguimiento de la persona afectada: una vez esta se encuentre en manos de los servicios especializados, conviene seguir en contacto con ella para valorar su evolución.
Búsqueda de ayuda profesional
Dado lo expuesto, es de vital importancia que profesionales que no se dediquen a la salud mental tengan acceso a la formación en primeros auxilios psicológicos que les permitan ofrecer ayuda a aquellas personas que se encuentren en situación de crisis, ya que estas no son exclusivas de un solo ámbito o momento vitales.
No siempre somos capaces o nos encontramos en la situación adecuada que nos permita afrontar las crisis correctamente, por lo que en ocasiones podemos correr el riesgo de desarrollar dificultades psicológicas a largo plazo. Ante este tipo de obstáculos podemos recurrir a la ayuda psicológica especializada, que nos ayude a desarrollar las habilidades necesarias para atravesar estas crisis de una manera adaptativa y calmada.
Este artículo ha sido redactado por Alba Benito durante la realización de sus prácticas del Máster de Psicología General Sanitaria.
