Diferencias entre depresión infantil y depresión en adultos

16/01/2024 por Psicología MensActiva S.L.

Cuando popularmente hablamos de depresión, se nos viene a la cabeza muy posiblemente una persona que se encuentra todo el día llorando. No obstante, la depresión va mucho más allá de eso. Es más, dependiendo de la etapa evolutiva en la que nos encontremos, esta tiene unas características que diferencian una etapa de otra. En este artículo explicamos las diferencias entre depresión infantil y depresión en adultos.

Depresión en adultos

En adultos, por un lado, el trastorno depresivo mayor se caracteriza principalmente por:

  • Tristeza la mayor parte del día
  • Anhedonia, es decir, falta de placer en todas o casi todas las actividades
  • Con respecto a peso, ese puede aumentar o disminuir significativamente.
  • Cansancio constante o pérdida de energía
  • Dificultad para dormir o dormir en exceso.
  • Agitación o lentitud en los movimientos, (observado por terceros).
  • Sentimientos relacionados con la culpa de manera excesiva.
  • Dificultad para sostener la atención, para pensar o concentrarse.

En algunos casos, sólo se darán varios ítems de los comentados anteriormente, en otros, habrá más.

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Depresión infantil

Con respecto a la depresión en la etapa infantojuvenil, la investigación ha ido evolucionando desde la negación de su existencia antes de la adolescencia tardía, hasta su reconocimiento como trastorno, incluidas edades tempranas.

Antiguamente, alrededor de los años 30, se negaba la existencia de la depresión infantil.

Tiempo después, en los años 60-70, se comenzó a investigar esta problemática y se llegó a la conclusión de que la depresión infantil existía. Sin embargo, los expertos pensaban que existían los denominados “equivalentes depresivos”, es decir, comportamientos que exactamente no eran conductas depresivas. Estos equivalentes depresivos son: conductas delictivas, dolores de cabeza, enuresis, fracaso escolar o fobias.

Actualmente, es ampliamente estudiado e investigado el trastorno depresivo que se puede dar en la etapa tanto infantil como juvenil. Además, este trastorno es bien diferenciado de otras patologías que se pueden dar en este periodo. No obstante, si es cierto que a día de hoy siguen existiendo gran cantidad de mitos que en los siguientes apartados se desmentirán.

Prevalencia

La prevalencia de este trastorno en España presenta diferencias dependiendo de la etapa evolutiva en la que nos encontremos.

En la etapa adulta, este trastorno afecta más a la mujer (58,5‰) que al hombre (23,3‰), es decir, es casi tres veces mayor la prevalencia en mujeres que en hombres; además, diversos estudios apuntan que incluso crece con la edad, disminuyendo ligeramente en los últimos años de la vida.

Con respecto al colectivo infantojuvenil, es una patología común y de igual manera se incrementa con la edad. En etapa preescolar la prevalencia es del 0,5%, subiendo al 2% en la edad escolar e incrementándose en la edad adolescente 5%.

Antes de la pubertad la prevalencia del trastorno depresivo mayor es muy parecido en niños y niñas, incluso algunos estudios apuntan que es levemente superior en los niños. Cuando hablamos de la etapa de la adolescencia, los datos se invierten, pues la prevalencia es mayor en el sexo femenino, siendo muy parecidos los datos que obtenemos con respecto a la etapa adulta.

Diferencias entre depresión infantil y depresión en adultos

En la actualidad, los criterios utilizados para el diagnóstico del trastorno depresivo mayor en la etapa infantojuvenil es muy similar a los criterios utilizados en el adulto. Sin embargo, existen dos matices:

  • En primer lugar, en el caso de los en niños y adolescentes, el estado de ánimo deprimido puede exteriorizarse a través de irritabilidad, en lugar de la conocida tristeza.
  • En segundo lugar, en el niño, en vez de valorar si existe ganancia o pérdida de peso, se valorará el fracaso en lograr los aumentos de peso esperables.

Teniendo esto en cuenta, otros síntomas que pueden presentar los niños con más frecuencia que los adultos son los síntomas relacionados con las somatizaciones. Somatizar implica experimentar síntomas físicos que, más allá de poder ser explicados por algo a nivel físico, tienen un origen emocional. Por ejemplo, molestias físicas, ansiedad, temores y agitación.

Toda esta sintomatología no es diferente en el caso de los adolescentes, sin embargo, a esto se le unen   conductas oposicionistas, desafiantes y antisociales. Además, dichas conductas suelen ir acompañadas de irritabilidad, agresividad e inquietud.

Mitos de la depresión infantil

A continuación, se muestran algunos mitos que aún a día de hoy están muy presentes en nuestra sociedad:

“Los niños no se deprimen”

    • Esta concepción, proviene del planteamiento erróneo de que los niños no tienen preocupaciones. En muchas ocasiones los niños sufren, lo que se une a que teniendo menos estrategias de regulación emocional que un adulto, pueden llegar a desarrollar un trastorno más grave.

“Si los padres ignoran la depresión de su hijo, desaparecerá”

    • La depresión es un trastorno grave. Por ello, requiere de un tratamiento especializado. Es más, si esto no es tratado, pueden surgir complicaciones graves como problemas con iguales, dificultades para la relación con estos mismos, lo que puede desembocar en aislamiento social. 

“La depresión infantil no presenta síntomas físicos”

    • Como ya se ha contado anteriormente, las somatizaciones son bastante comunes en la etapa infantojuvenil, por tanto, aunque estos síntomas pueden tener otras causas, también pueden ser indicativos de depresión, especialmente cuando se combinan con síntomas conductuales.

“Los niños deprimidos están siempre tristes y llorones”

  • Los niños en vez de exteriorizar tristeza, en la mayor parte de los casos, lo que hacen es mostrar irritabilidad, enfado o disminución del rendimiento escolar. Algunos niños pueden parecer perfectamente bien en público, pero tener dificultades en privado.

“La psicoterapia es menos eficaz que la medicación antidepresiva en la depresión infantojuvenil.”

    • Por un lado, existe evidencia de que algunas terapias psicológicas han demostrado ser muy eficaces para tratar la depresión infantil. Por otro, los medicamentos antidepresivos en combinación con un tratamiento psicológico han mostrado también muchos beneficios para algunos niños. Sin embargo, algo clave en este proceso es que el plan de tratamiento debe adaptarse a cada niño, siendo completamente individualizado y atendiendo a las características, gravedad de los síntomas y las necesidades específicas del niño.

 

Atendiendo a todo lo dicho anteriormente, la depresión es un trastorno psicológico que puede llegar a afectar a todas las personas, independientemente de la etapa del desarrollo en la que se encuentre dicha persona. A día de hoy existen gran cantidad de mitos que estigmatizan la depresión en el colectivo infantojuvenil, etapa en la que también pueden llegar a darse esta problemática.

Así mismo es de especial interés este periodo ya que presenta características distintivas con respecto a los adultos, que en muchas ocasiones pueden hacer que resulte más difícil su diagnóstico. Por ello, es de crucial importancia adaptarse a cada niño teniendo en cuenta la etapa del desarrollo en la que se encuentre.

Si tú o tu hijo puede estar sufriendo depresión, no dudes en ponerte en manos de profesionales de la psicología. Nuestro equipo puede ayudarte a tratar la depresión adulta o infantil.

Este artículo ha sido redactado por Ana Isabel Martínez durante la realización de sus prácticas del Máster de Psicología General Sanitaria.

Imagen cedida por Freepik

 

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