El apego podemos entenderlo o definirlo como el vínculo emocional profundo y duradero con personas significativas para nosotros.
En las edades más tempranas, cuando somos unos niños, somos totalmente dependientes de otras personas, que son las que nos cuidan, enseñan y protegen. Es por ello que las personas estamos biológicamente preparadas para vincularnos y formar esa unión o apego con las personas que forman parte de nuestra vida. Generalmente esta vinculación se genera hacia los padres y cuidadores.
Su cuidado y su atención son imprescindibles, pero también la forma de crianza y el apoyo que nos dan alejados de lo meramente material. Sin ello, podemos entrar dentro de los diferentes tipos negativos de apego y generar vínculos no tan sanos cuando ya nos encontramos en la edad adulta, afectando incluso a nuestras relaciones de pareja.
¿Qué tipos de apego hay?
John Bowlby concluyó tras su estudio una clasificación de distintos tipos de apego según nuestras experiencias tempranas.
Primero, diferenció dos grandes grupos: apego seguro y un apego inseguro.
Dentro del apego inseguro nos encontramos tres tipos: ansioso, evitativo o desorganizado.
- Apego ansioso: Este tipo de apego aparece o se va construyendo cuando los cuidadores no se encontraban siempre disponibles desde el punto de vista emocional. Están unas veces sí, otras veces no, lo cual genera una incertidumbre que posteriormente se traslada a nuestra emocionalidad futura.
Al no saber si esa persona estará o no cuando la necesitemos, se nos genera un miedo a separarnos de ella y una ansiedad o angustia al quedarnos solos.
Ya de adultos este apego no va enfocado a nuestro progenitores, sino, generalmente, a nuestras relaciones amorosas. - Apego evitativo: Nace cuando los cuidadores o progenitores fueron fríos o distantes a nivel emocional. No estaban o el pequeño no percibió esa cercanía, lo cual ha hecho que el niño, ya de adulto, reprima el deseo natural de buscar ese apoyo o ayuda sentimental y haya asociado que mostrar angustia conduce al rechazo o al castigo.
Las personas que desarrollan el apego evitativo suelen tener problemas para establecer relaciones seguras en la adultez. Suelen ser personas muy independientes. - Apego desorganizado: Este tipo de apego nace cuando nuestros cuidadores han tenido conductas descuidadas o inseguras con nosotros. Hablamos de abandono personal y emocional en la edad temprana, una situación que se traduce en una pérdida de confianza en el que debía ser nuestro cuidador, que incluso puede llegar al miedo.
Ya en la etapa adulta, si la persona ha pasado por esta situación, hay una alta carga de ira y frustración, y no nos sentimos queridos. También pueden presentar dificultades importantes a la hora de entender o identificar los pensamientos y emociones de los demás.
Entonces, ¿Qué es el apego seguro?
El apego seguro se podía entender como aquel que se ha desarrollado de forma saludable y beneficiosa, ya que las figuras que el niño necesitaba han estado para él o ella a todos los niveles.
En este taller, Johanna Tabales y Raquel Hernando tratarán temas imprescindibles para formar un apego seguro en las relaciones adultas:
- Diferencias conductas de los cuatro tipos de apego
- Entender las experiencias que han podido llevarnos a desarrollar un apego no seguro.
- Cómo desarrollar apego seguro
- Ejercicios y herramientas prácticas
