La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) fue desarrollada por Hayes, el cual considera que la psicopatología no proviene sólo de los problemas iniciales, sino también de los intentos inadecuados de solución y, en concreto, de las estrategias de evitación experiencial y de supresión del pensamiento.
¿Cómo puedo ayudar a alguien con depresión?
Los 4 tipos de autoestima y cómo afectan a nuestra vida
¿En qué consiste la culpa?
¿Qué es la evitación? ¿Se pude considerar un problema?
La evitación se puede considerar un mecanismo de afrontamiento de las situaciones desagradables. Es decir, en diferentes ocasiones, evitar algo que puede ser perjudicial para nuestra integridad física o psicológica nos ayuda a adaptarnos al medio. Por ejemplo, si jugando con mis amigos, veo que un balón se dirige hacia mí, una de las reacciones posibles puede ser correr en otra dirección, para evitar un balonazo.
Por lo tanto, la evitación no es siempre negativa o es significado de tener un problema psicólogo y, a veces, nos puede aportar resultados positivos.
Por otro lado, la evitación no puede ser siempre la respuesta principal a las situaciones de la vida diaria. En este caso, cuando se produce un coste muy alto para el bienestar de una persona, sí puede convertirse en un problema.
¿Qué es el Trastorno de Evitación Experiencial (TEE)?
El Trastorno de Evitación Experiencial se denomina como un patrón inflexible de actuación centrado en la evitación de eventos privados o pensamientos. A continuación, vamos a explicar de forma más amplia en qué consiste:
La filosofía de la que se deriva esta condición se relaciona con la idea actual de considerar que todo aquello que nos produzca dolor, debemos eliminarlo lo más rápido posible y llevando a cabo todas las estrategias disponibles, en concreto, las que enfaticen el de control de los pensamientos (o eventos privados). La evitación experiencial abarca dos formas principales: la supresión y escape/evitación de las situaciones. La supresión implica intentar controlar o eliminar experiencias inmediatas de pensamientos, sensaciones, sentimientos, recuerdos o problemas físicos no deseados. Por otro lado, evitar o escapar de una situación significa cambiar cosas del entorno relacionadas con aspectos personales incómodos o no deseados.
La evitación experiencial representa una estrategia empleada por los individuos como un medio para regular las emociones y un mecanismo de autoprotección para mitigar posibles consecuencias catastróficas.
A corto plazo obtenemos sensación de bienestar y tranquilidad inmediata, por haber podido desprendernos de esa sensación desagradable, lo que puede motivar que en las siguientes circunstancias también empleemos estrategias de evitación.
La consecuencia a largo plazo, según ACT, es que a medida que mantenemos o incluso aumentamos estos mecanismos de control de los eventos privados, adoptamos un patrón centrado exclusivamente en la evitación y nuestros comportamientos se vuelven más rígidos, limitando nuestra experiencia diaria y en la vida. Sin embargo, pesar de que el objetivo principal de la evitación es sentirse bien todo el tiempo, paradójicamente el problema no se soluciona e incluso produce mayor sufrimiento.
Características principales del TEE
Dentro de las características descritas del TEE se encuentran:
- Constantes sentimientos que giran en torno encontrarse mal.
- La mente se obsesiona con hacer frente al malestar.
- Grandes esfuerzos por controlar sensaciones, emociones y pensamientos negativos.
- Creencia rígida de que no se puede disfrutar sin eliminar antes todo el malestar.
- Esperar a estar bien para desenvolverse plenamente como persona.
Causas del TEE
Una de las causas principales del TEE se basa en la teoría principal de ACT, que tiene como objetivo explicar aspectos fundamentales relacionado con el lenguaje y la cognición en humanos. En concreto, lo que propone es que las personas podemos asociar de manera muy sencilla situaciones neutrales con experiencias psicológicas significativas, influyendo así en procesos psicológicos. Y como consecuencia, asociamos el idioma con experiencias negativas dado que los humanos podemos organizar lingüísticamente grupos de estímulos con cierta relación para después permitirnos responder, inferir, transformar y establecer relaciones con otras situaciones que podemos no haber experimentado antes pero tiene cierto parecido.
Por ejemplo, una persona que tiene miedo a los perros. De pequeña un perro la persiguió mientras alguien gritaba «¡Corre!». Ahora, cada vez que escucha la palabra «corre», incluso en otro contexto, como en un juego o una película, puede sentir miedo o ansiedad, porque asocia esa palabra con la experiencia negativa que vivió.
Consecuencias del TEE
En primer lugar, la evitación requiere mucho tiempo y energía para su gestión y control, lo que lleva a procesos desordenados. Es decir, a las personas les resulta más difícil responder eficazmente a pensamientos, emociones y sentimientos negativos.
Además, la evitación excesiva impide el progreso hacia metas valiosas y limita las experiencias disponibles.
Por otro lado, tratar de controlar el malestar hace que la atención se centre aún más en él, lo que termina intensificándolo. Esto convierte el día a día en una lucha constante contra ese malestar, dejando en segundo plano las experiencias agradables.
Por último, la evitación experiencial se asocia con una mayor respuestas emocionales y sensibilidad a la ansiedad.
Tratamiento para el TEE
El objetivo principal desde ACT es que la persona reconozca y acepte su malestar, en lugar de intentar evitarlo o huir de él. Se parte de la idea de que hay aspectos en la vida que generan malestar y sufrimiento y que estrategias como ignorarlos o esperar a que se solucionen pueden generar un mayor perjuicio en la calidad de vida.
Los terapeutas emplean herramientas como el Mindfulness, las metáforas terapéuticas y la defusión cognitiva para abordar los síntomas asociados al trastorno de evitación experiencial. Además, la terapia pone especial énfasis en recuperar y fortalecer las áreas importantes para la persona, como sus aficiones, vida laboral, académica, social y familiar a través de los valores.
De esta manera, se enfoca la energía en realizar acciones que promuevan un bienestar genuino a pesar de vivir experiencias desagradables.
Este artículo ha sido redactado por Andrea Arcas durante la realización de sus prácticas del Máster de Psicología General Sanitaria.
