Hoy en día, la sociedad se ha vuelto muy exigente, el perfeccionismo es la nueva meta codiciada por muchos de nosotros. Vivimos en un mundo rápido, guiado por la prisa y por la inmediatez de resultados. ¿Tiene consecuencias el perfeccionismo y autoexigencia en la salud mental?
Si juntamos estos dos ingredientes, perfeccionismo e inmediatez, nos vemos envueltos en una exigencia muy difícil de complacer.
El parar, ha perdido peso ante el estar ocupados, parece que entre más ocupados estamos, tenemos una posición más respetada en nuestra sociedad.
Este no parar, perfeccionismo e inmediatez nos hace entrar en un estado de miedo a no ser perfecto y ansiedad, pensar en el futuro de manera incierta, pensando que no cubriremos esas exigencias impuestas.
A este perfeccionismo lo vamos a identificar como perfeccionismo toxico, es decir, pensamos que si las cosas no son perfectas no son buenas. Estos dominios de perfección están asociados con la depresión, la ansiedad, los desórdenes alimenticios, las relaciones negativas y los sentimientos de impotencia ante el mundo. El problema del perfeccionismo es que hace las cosas terribles a tu cerebro. Tienes la meta de la perfección que es una meta imposible. Aquí pueden pasar varias cosas
¿Cómo funciona nuestra mente en esta sociedad?
Nuestra mente ante todo lo expuesto anteriormente ha prendido que si nos exige, nosotros logramos las cosas. Creemos que esa exigencia, es la razón por la que logramos cosas y que no lo lograremos tratándonos de una manera diferente.
Lo contrario de la autocrítica y el perfeccionismo toxico es la autocompasión. Cuando eres amable contigo. Pero hoy en día si ni siquiera paramos a respirar, ¿cómo vamos a ser amables con nosotros mismos?
Estamos demasiado ocupados para pensar que si dejamos de autoexigirnos no necesariamente perderemos toda motivación y quedaremos estancados.
Creemos que es a través de nuestra propia exigencia que alcanzaremos el deseado perfeccionismo, pero como se ha dicho anteriormente, el perfeccionismo es una meta imposible, nunca llegaremos. Por lo cual podemos estar toda la vida exigiéndonos sin lograr lo que queremos y las consecuencias de esto son nefastas.
Experimentaremos la dualidad de la mente. Por un lado estamos mal, ansiedad, obsesiones, dolor emocional… Pero al mismo tiempo nos sentimos bien porque creemos que así lo lograremos o llegaremos más lejos.
Nuestra mente es HIPERPROTECTORA. ¿Mejor en la ansiedad conocida que lo nuevo por conocer?. Si sabemos que nos autoexigimos y llegamos, no nos planteamos otras maneras de llegar. Aceptamos la ansiedad como moneda de cambio.
La ruptura de este círculo prisa, autoexigencia y perfeccionismo empieza el día que decidimos decirnos: « podría ser muy feliz sin alcanzar la perfección, no la necesito, me gustaría ser perfecto en todo, pero también puedo vivir así. ´´
Cuando la situación nos desborda podemos pensar «si sigo así mi vida va a ser un maldito desastre «. Sin embargo nos seguimos autoexigiendo pensando que de no hacerlo nuestra vida sería aún peor. Aceptamos que nuestra vida pueda ser un completo desastre lleno de ansiedad, en lugar de intentar cambiar eso.
¿Qué tengo que hacer para intentar rebajar mi autoexigencia y perfeccionismo?
A continuación, se exponen una serie de pasos que podemos utilizar en nuestro día a día para calmar la ansiedad, y entrar en nuestra zona, la zona donde sin el autocastigo o autocritica constante lograremos conseguir lo que nos proponemos desde la tranquilidad.
Basado en la Autora CLAIRE WEEKES:
- AFRONTAR “ lo mejor es exponerse a lo peor”
Afrontar lo malo que puede pasar como una opción le quita poder. Los estoicos en la antigüedad visualizaban el resultado negativo, de esta manera si acontecía ya estaban preparados. En nuestro caso, por ejemplo, si tenemos exámenes, estamos muy agobiamos nos sobre exigimos, pensamos que no podemos suspender. ¿ qué sería afrontar? Seria pensar «hare todo lo posible por aprobar, pero si suspendo no es terrible ir a la recuperación, de hecho las recuperaciones existen precisamente como oportunidad para salvar esta asignatura con un margen mas amplio de tiempo. Se que voy a aprobar, no tengo prisa, si debo ir a la recuperación iré.´´
- SIN MIEDO ME TIRO POR EL TERRAPLEN
No existe el plan perfecto, haz lo que tengas que hacer, empieza la acción ahora. Si debes estudiar 10 temas no pierdas dos horas en que día estudiaras cada tema, empieza a estudiar ahora mismo.
Dejar de pensar, de dar vueltas al tema y
- MAÑANA SERA OTRO DIA
Todo lo que tengo que hacer es acabar el díade hoy y eso si puedo hacerlo. Si hoy no he logrado hacer todo lo que me hubiera gustado, no me culpo. La vida es mucho más que cumplir objetivos. Respira hondo y repite: «mañana será otro día´´.
- ACEPTAR
Una vez que has hecho todo lo posible aceptamos el resultado. A veces la vida no nos da lo que queremos, pero sí nos da lo que necesitamos.
- SENTIR EL SINTOMA. SIN MIEDO A LA ANSIEDAD
Centrar la atención en la ansiedad que sentimos. Abrirse totalmente a todo lo que estamos sintiendo y dejar que nos invada. La evitación aumenta la ansiedad, nos ocupamos para no pensar en ella. En este caso le abrimos un espacio en nosotros y la dejamos estar. Luego continuamos con nuestra vida.
Esto se hace describiendo mentalmente o escribiendo lo que nos sucede con todo detalle.
Puedes coger las notas del móvil o un papel y describir todo lo que sientes, una vez escrito repite: «te conozco, y no te tengo miedo´´.
De esta manera le hemos quitado el poder de anularnos, le hemos abierto un espacio en nosotros, la hemos dejado estar, y hemos visto que es más inofensiva de lo que pensábamos.
- FLOTAR
Por ultimo después de afrontar, aceptar y sentir el síntoma, nos dejamos fluir en la vida, aceptando el ritmo normal de las cosas, teniendo paciencia, y descubriendo que podemos lograr hacer lo que nos proponemos sin la autocrítica y autocastigo al que nos sometemos, porque a final nada es tan importante y todo puede esperar un poco más, pero nuestra felicidad no.
Lo contrario de flotares luchar constantemente, deja de luchar.
Para finalizar, a modo de conclusión nos gustaría que pudieras reflexionar sobre si merece la pena seguir bajo las cadenas que el perfeccionismo y la inmediatez nos imponen. ¿No es hora de decidir tratarnos con más amor, haciendo uso de la autocompasión y estableciéndolo como modo de vida?
Creo que ya conocemos hasta donde nos lleva la autocritica, y la auto exigencia, a unos estados elevados de ansiedad y frustración, pero ¿y si nos dejamos sorprender y dejamos que sea el amor por nosotros mismos y por nuestro entorno lo que guíe el resto de nuestra vida?
Quizás la clave esté, en saber llegar bien, no en llegar más rápido, ni tan siquiera más lejos… porque ¿Qué es lejos?… Dependerá siempre del punto que tomemos como comparador.
Caminar a lo largo de nuestra vida, sin exigencias, adaptándonos y aceptando el ritmo normal de cada acontecimiento y sin perder de vista nuestro propósito. Afrontando sin miedo cada situación. Sabiendo que el mañana trae una nueva oportunidad. aceptando nuestras emociones, tanto las deseables (felicidad), como las menos deseables ( tristeza), porque todas nuestras emociones tienen una función en nosotros. Y fluyendo en la vida, como los ríos fluyen al mar, en un curso constante, de subidas y bajadas, pero sin duda de que llegarán a donde tienen que llegar.
Si necesitas ayuda para trabajar tus niveles de autoexigencia y perfeccionismo, no dudes en pedir cita con una de las psicólogas de nuestro equipo en Madrid. Te ayudarán a entender por qué te ocurre y cómo gestionarlo.
Este artículo ha sido redactado por Beatriz Montes Vélez durante la realización de sus prácticas del Máster de Psicología General Sanitaria.
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