Una de las mejores oportunidades que tenéis como padres para enseñar a los más pequeños de la casa y potenciar el desarrollo del bebé es mediante el juego . Por este motivo, en este artículo pretendemos daros ideas de actividades con las que disfrutar de la interacción con vuestros hijos/as menores de dos años, a la vez que favorecéis su desarrollo.
Es posible que en este punto os estéis preguntando ¿realmente es tan importante jugar con un bebé tan pequeño?
Pues bien, tal y como señala The LEGO Foundation en apoyo de UNICEF en su revista Aprendizaje a través del juego (2018), “el juego constituye una de las formas más importantes en las que los niños pequeños obtienen conocimientos y competencias esenciales” (p.7)
Así pues, como padres vosotros sois quienes mejor conocéis a vuestro hijo/a. Sin duda sois expertos en él o ella y sabéis a la perfección qué actividades disfruta más y este debe ser siempre nuestro punto de inicio. Es fundamental partir de esos intereses que tiene el niño para generar situaciones en las que vuestro peque se implique y disfrute aprendiendo con vosotros.
Las canciones infantiles
Cantar es uno de los recursos que más se emplea con los niños pequeños para que se inicien en los interacciones comunicativas y sociales. Quizás en alguna ocasión os habéis sorprendido a vosotros mismos cantando o tarareando melodías para relajar a los más pequeños durante el momento del baño, el cambio de pañal, etc. Desde que nacen los niños suelen estar expuestos a la música de una forma u otra. Esto favorece que aquellos que todavía no tienen lenguaje puedan iniciarse en interacciones diádicas (adulto-bebé) y participar activamente en las mismas mediante gestos aprendidos en dichas canciones.
A la hora de cantar es conveniente retirar pantallas y videos excesivamente llamativos que distraigan la atención de vuestro hijo. Es preferible cantar a capella y hacer gestos o pequeñas coreografías sencillas para captar la atención de los niños/as. Además, estos gestos pueden permitir que vuestro hijo pueda participar haciéndolos por sí mismo. Con los bebés más pequeños, puesto que todavía no pueden imitar vuestros gestos, ya que no poseen las habilidades motoras necesarias, podéis acompañarlos de forma parcial o total cogiendo sus manitas y pies moviéndolos al ritmo de vuestras canciones. De esta manera iniciáis de forma muy básica la imitación de vuestros gestos.
Lo ideal es que, además, estas canciones puedan servir como formas de anticipar rutinas del día a día. Podéis inventaros distintas canciones con los pasos para bañarse, ir a dormir, ir a la calle, lavarse las manos, etc. Esto nos servirá para que los peques aprendan la secuencia y se vayan familiarizando con las palabras que empleamos. Lo cual aumentará, además, su comprensión de palabras al asociarse las mismas con las actividades que se están haciendo.
Los juegos sensoriales
Una de las primeras formas que tenemos de explorar el mundo y aumentar nuestro conocimiento sobre el es mediante la información que obtenemos por nuestros sentidos. El juego sensorial es la forma de juego más básica y por tanto constituye uno de los primeros que se pone en marcha cuando los niños son muy pequeños. Son una fuente de aprendizaje muy valiosa para nuestro cerebro.
Pero, ¿qué es esto del juego sensorial?
Las actividades sensoriales son aquellas que estimulan el procesamiento de los objetos mediante los sentidos. ¿Alguna vez te has preguntado por qué los bebés se lo llevan todo a la boca? Pues bien, esto es un ejemplo de procesamiento sensorial que se conoce como procesamiento oral, pero hay muchas otras formas de procesar los objetos. Nosotros como padres podemos proponer actividades originales a nuestros hijos donde todos sus sentidos reciban información sobre el mundo.
A los niños de 6 meses en adelante les suele llamar mucho la atención los juegos de texturas o los tapetes sensoriales, con los que se entretienen explorando con sus manos y pies. Ellos perciben los objetos a través del tacto. La plastilina, esconder objetos dentro de un bol con lentejas, gelatina o arroz, jugar con la arena en el parque o la playa, tocar esponjas húmedas o un estropajo áspero y explorar cuentos con texturas son solo algunos ejemplos de este tipo de actividades.
Como os podéis imaginar, para esto no es necesario comprar materiales muy caros. En todas las casas tenemos muchas cosas con las que podemos proponer este tipo de actividades, solo tenemos que dejarnos llevar y ser creativos.
Los juegos físicos
Este tipo de juego supone una oportunidad maravillosa de interacción y, por ende, de desarrollo de la comunicación y socialización con los demás. Tal y como ocurre con las canciones, una vez que vuestro peque conoce la actividad, podéis pausarla de forma intencional para generar un momento de petición en el que el niño os pueda pedir de alguna forma (más o menos sofisticada en función de su momento de desarrollo) que continuéis haciendo esa actividad. Quizás los más pequeños se comunicarán simplemente estableciendo mirada y haciendo algún gorgorito, mientras que los niños que ya incorporan ciertas palabras dentro de su repertorio es posible que esta oportunidad sea idónea para practicar el lenguaje.
Cuando hablamos de juegos físicos nos estamos refiriendo a aquellas actividades que probablemente ya hacéis de forma natural como las cosquillas, dar vueltas en el aire, saltar a tus brazos tras contar “preparados, listo y… ¡ya!”, jugar a caballito o juegos como aserrín aserrán o el cucú tras.
Algo muy positivo de este tipo de interacciones es que conecta al niño/a con la otra persona en lugar de que esté exclusivamente mediado por un objeto y esto enseña los principios básicos de la socialización.
Los primeros juegos de turnos
Aunque os parezco sorprendente, los turnos interactivos se dan prácticamente desde el nacimiento por lo que no subestimes la capacidad de vuestros hijo/a de establecer turnos pese a que sea muy pequeño.
Cuando los niños se alimentan (ya sea en el pecho o mediante biberón) ya se están estableciendo pequeños turnos interactivos, en los que, cuando tu bebé deja de succionar y te mira sueles hablarle y cuando continúa succionando es posible que tomes un rol mucho menos hablador. Esto suele surgir de forma natural y es posible que nunca te lo hayas llegado a plantear, pero cuando hacemos esto ya estamos estableciendo de un modo muy simplificado primeros turnos, en este caso concreto turnos de conversación.
A medida que se van haciendo más mayores estos turnos se vuelven más complejos con juegos como pasarse una pelota o un coche o inflar un globo y soltarlo para que vuele. Inicialmente estas actividades las haréis con ellos a una distancia muy corta para poder dirigirles mejor y ayudarles a participar en su turno, pero poco a poco podréis tomar distancia y ser menos directivos.
A nivel verbal, en estos juegos podéis establecer el turno remarcando frases como “me toca” o “te toca” mientras nos tocamos el pecho o hacemos que el niño se toque su pecho para marcar gestualmente el significado de estas palabras.
Los cuentos
No queremos terminar este artículosin mencionar los cuentos ya que son el medio perfecto para enseñar vocabulario a nuestros niños y potenciar sus habilidades lingüísticas tanto expresivas como comprensivas.
Para ello, es muy importante que nos adaptemos siempre a su nivel de lenguaje, es decir, no es necesario centrarnos en relatar la historia cuando esta es muy compleja.
Podemos señalar las cosas que aparecen en el cuento y nombrarlas “Oh mira un pato, ¿cómo hace el pato? Cuak, cuak, cuak”. También podemos aprovechar para ver qué entiende vuestro hijo “¿dónde está la vaca?, vamos a buscar la vaca, muuu”esperando que la señale o, si no lo hace, cogemos su mano para ayudarle a señalarla.
Si vuestro hijo/a ya empieza a utilizar las primeras palabras, es ideal leerle los cuentos empleando palabras sueltas e ir aumentando poco a poco vuestras vocalizaciones para ayudar a ampliar ese vocabulario. Por ejemplo, si vuestro hijo os señala un coche y dice “tote” podéis decirle “sí, coche. Un coche rojo.”
Estas ideas para jugar con los más pequeños de la casa pueden servir como inspiración para enriquecer vuestras interacciones, pero es importante adaptarlas a cada niño y su momento de desarrollo por lo que os animamos a ser creativos, sacando al niño que todos tenemos dentro.
Aunque jugar es una de las cosas que más disfrutan los niños y, muy probablemente, sea mucho más divertido hacerlo juntos, también es positivo que vuestros hijos e hijas tengan periodos en los que puedan encontrar formas de entretenerse por sí mismos y sean ellos quienes inicien juego en solitario o con sus hermanos/as, es decir, no siempre guiado por los adultos. No todas las horas del día deben estar llenas de actividades de estimulación programada, aburrirse también les hace creativos y potencia su desarrollo.
Con todo esto, ahora solo queda una cosa ¡a jugar!
Este artículo ha sido redactado por María Planas Herrero durante la realización de sus prácticas del Máster de Psicología General Sanitaria.
