En el presente artículo exploraremos qué es el entorno VUCA y cómo gestionar emociones en el entorno laboral cuando este es muy estresante.
¿Qué es el entorno VUCA?
El entorno laboral está cargado de una serie de estresores que no son necesariamente fáciles de afrontar. Vivimos en un mundo en el que predomina el entorno “VUCA”. Este acrónimo en inglés representa la Volatilidad (Volatility), Incertidumbre (Uncertainty), Complejidad (Complexity) y Ambigüedad (Ambiguity).

Teniendo en cuenta lo anterior, es evidente que manejarnos en un entorno laboral con estas características puede ser bastante retador y convertirse en sí mismo en una fuente de afectaciones psicológicas, que pueden tener su origen en emociones no adaptativas sin gestionar, como la ansiedad, la ira o el propio miedo respecto a no ser capaces de manejar situaciones nuevas. Ante esta situación, cobra un gran relevanciauna nueva idea que conecta la importancia de la inteligencia emocional con el entorno laboral, que puede ser de mucha utilidad para aprender a gestionar mejor las emociones en el entorno laboral: la agilidad emocional.
Según Susan David, la agilidad emocional es “la habilidad de gestionar los propios pensamientos y emociones, incluso las más difíciles, observándolas con perspectiva y apertura (conviviendo con ellos), en coherencia con nuestro valores y alineadas con nuestro yo” . Esta habilidad es cada vez más valorada en personas que asumen posiciones de liderazgo y se encuentran a cargo de equipos, ya que se considera esencial para el éxito de los negocios, pues implica saber usar esa información que nos aportan las emociones a favor de cada circunstancia rápida y efectiva.
Gestión de emociones y liderazgo
Hemos escuchado muchas veces que los pensamientos y sentimientos negativos no tienen cabida en la oficina, y se deben dejar de lado. Se espera que los líderes sean o estoicos inmutables o incansables entusiastas, quienes deben proyectar absoluta confianza y amortiguar cualquier negatividad que se esté gestando en su interior, pero la realidad es que eso va en contra de nuestra biología básica como seres humanos.
Todos los seres humanos sanos tenemos una corriente interna de pensamientos y emociones, como la autocrítica, la duda y el miedo. El problema ocurre no porque los que ejercen de lideres tengan pensamientos y emociones incómodas, eso es inevitable, sino porque se quedan enganchados a ellos. Este enganche puede suceder de varias maneras: por un lado, podemos fiarnos de nuestros pensamientos y sentimientos negativos, tratarlos como hechos y actuar en consecuencia; o bien, podemos evitar las situaciones que evocan esos sentimientos, por ejemplo, no asumiendo nuevos retos.
Los líderes eficaces no hacen ninguna de las dos cosas, es decir, no tienden a engancharse. En su lugar, abordan los pensamientos y emociones desagradables de una forma consciente, productiva y basada en valores, desarrollando esta poderosa habilidad denominada agilidad emocional. La evidencia muestra que la adopción de esta visión de las emociones en los entornos VUCA no sólo genera mayor bienestar, sino que también genera cambios biológicos beneficiosos en el cerebro, como la disminución de la activación en nuestra amígdala (estructura del sistema nervioso relacionada con el miedo); aliviando el estrés, reduciendo los errores, y facilitando la creatividad, lo que en definitiva se traduce en una mejora e nel rendimiento laboral.
Aceleradores para una buena gestión emocional en el entorno laboral VUCA
En un entorno VUCA, las organizaciones han de enfocar a sus equipos a trabajar en colaboración, por proyectos y a mejorar la comunicación entre ellos. Esta nueva forma de trabajo está más centrada en las personas y en los conocimientos. Por ello, las personas que practican la agilidad emocional utilizan tres aceleradores que son la autocompasión, la curiosidad y el espíritu de contribución.
AUTOCOMPASIÓN
La compasión implica sentirnos conmovidos/as por el sufrimiento de los demás, de modo que nuestro corazón responda a su dolor (la palabra compasión significa literalmente «sufrir con»). Cuando esto ocurre, sentimos calidez, cariño y el deseo de ayudar a la persona que sufre de alguna manera.
Así, la autocompasión implica actuar de la misma manera con nosotros mismos cuando estemos pasando por un momento difícil. En lugar de ignorar nuestro dolor con una mentalidad de «mano dura», podemos detenernos para decirnos a nosotros mismos «esto es realmente difícil ahora mismo», ¿cómo puedo consolarme y cuidar de mí en este momento? (Neff, 2023).La autocompasión nos ayuda a aceptar lo que estamos sintiendo y ofrecernos amabilidad a nosotros mismos.
CURIOSIDAD
La curiosidad tiene que ver con la oportunidad para explorar nuestra manera de pensar (nuestro mindset) en el diálogo interno (que es esta conversación constante que mantenemos con nosotros mismos), los mensajes que nos decimos o las auto instrucciones que nos repetimos y que se representan en forma de pensamientos. Nos ayuda a observar lo que estamos sintiendo como espectadores, sin asumir dicha experiencia como verdad.
ESPIRITU DE CONTRIBUCIÓN
Por último, el espíritu de contribución se relaciona con la posibilidad de desplazarnos proactivamente hacia nuestros puntos fuertes y energizantes, encontrar sentido al trabajo o a las acciones que realizamos e integrar la situación en nuestras vidas.
Tips para gestionar emociones en el entorno laboral l VUCA:
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Regálate y permite un momento para mirar hacia adentro
Las pausas son cruciales si te sientes abrumado/a: caminar puede serte útil cuando experimentas emociones intensas.
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Amplía el vocabulario emocional
Toma un momento para considerar cómo llamar a una emoción intensa y luego, trata de identificar más palabras que te ayuden a describir cómo te sientes.
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Considera la intensidad de las emociones
Intenta darle una puntuación, del 1 al 10. ¿Qué tan profundamente sientes la emoción? ¿Cuán intensa es?
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Escribe lo que sientes o piensas
Desarrolla ideas sobre lo que significan esas emociones y dales un contexto. Algunas frases para empezar pueden ser: «Lo que más me altera es….», «Lo que sentí me recordó a…», “mi forma de gestionar esta emoción puede ser…”, etc.
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Practica ejercicios de respiración
Realizar respiraciones profundas, yoga, meditación, etc. siempre es una herramienta fundamental porque nos ayuda a conectar con el momento presente y a disminuir nuestra activación fisiológica.
Puedes practicar nuestro ejercicio de meditación guiada.
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Presta atención a tus actividades de autocuidado
Descansa, pasa tiempo con los tuyos, disfruta de la naturaleza y dedica tiempo a tus aficiones e intereses. Recuerda qué es fundamental para tu bienestar y lo que te permite recargar energías.
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Habla con alguien de tu red de apoyo
Comparte sobre lo que te sucede tanto con amigos, como con la familia, o incluso con ayuda de un terapeuta profesional.
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Empieza un proceso terapéutico si lo ves necesario
Hablar con un psicólogo/a es una gran oportunidad de crecimiento personal porque te permite desarrollar un mayor autoconocimiento y, por lo tanto, adquirir mayor experiencia en la gestión emocional. Si lo necesitas, nuestro equipo de psicólogas te puede ayudar a través de terapia presencial u online.
Los entornos VUCA parece ser que “han llegado para quedarse”. Al menos de momento. En este sentido la capacidad del ser humano para adaptarse a este tipo de entornos y en cualquier circunstancia, ya no dependerá tanto de su inteligencia racional o de sus conocimientos técnicos sino de su inteligencia emocional o la capacidad de gestionar sus propias emociones, aceptarlas tal como lleguen, e influir en la de los demás . Los grandes lideres de estos tiempos serán quienes sean capaces de gestionar bien sus emociones y practiquen la agilidad emocional en ese tipo de entornos tan cambiantes y ambiguos, encontrando respuestas rápidas y eficaces a cada nuevo reto que se les presente.
Este artículo ha sido redactado por Christian Escobar durante la realización de sus prácticas del Máster de Psicología General Sanitaria.
