El impacto psicológico del cáncer de mama

11/02/2025 por Psicología MensActiva S.L.

El cáncer de mama representa para muchas mujeres una situación que afecta tanto a su bienestar físico como psicológico. Una de las etapas más difíciles emocionalmente es durante el tratamiento, debido a los efectos secundarios, las complicaciones y las secuelas, como la cirugía. El cáncer ha adquirido una gran relevancia y desde hace varias décadas se ha consolidado como una preocupación de salud pública a nivel mundial. 

El curso de la enfermedad genera diversas complicaciones que alteran de manera significativa el estilo de vida de la persona y cursa habitualmente con conflictos psicológicos que impactan en el desarrollo personal, en la calidad de vida de la persona, y en su percepción frente a la enfermedad. La persona afectada se encuentra frente a nuevos desafíos y enfrentar estos retos es un proceso largo. Comprender lo que ocurre y participar activamente en el cuidado de la salud ayuda a superar los nuevos obstáculos.

El Diagnóstico: Una Experiencia de Choque

El diagnóstico de cáncer de mama genera un impacto psicológico significativo. Muchas mujeres experimentan, tras un momento inicial de shock, emociones como ansiedad, incredulidad, incertidumbre, miedo o depresión. Sin embargo, más allá de la noticia, también surge la esperanza. Un aspecto clave de esta enfermedad es el miedo que genera debido a su asociación con la muerte. Adaptarse a vivir con una enfermedad requiere tiempo, paciencia, apoyo y una disposición activa para cuidar de la salud propia. 

El diagnóstico es un evento estresante que no impacta de la misma manera a todos los individuos. Sin embargo, si se percibe como una amenaza, desencadenará una reacción emocional de ansiedad, que será más intensa si la persona siente que no tiene suficientes recursos para manejar las consecuencias negativas anticipadas. Esta ansiedad acompaña al «duelo oncológico», que comienza en los meses posteriores al diagnóstico y tiene como objetivo la aceptación y adaptación a la nueva condición de salud.

La ansiedad surge ante situaciones incómodas e impredecibles, aumentando la alerta al anticipar un resultado potencialmente negativo. Se considera una reacción adaptativa destinada a preparar una respuesta adecuada ante situaciones trascendentales. No obstante, aunque la ansiedad se entiende como una emoción natural y adaptativa, también puede volverse patológica y afectar a la vida personal, familiar, laboral o social cuando su frecuencia, intensidad o duración es excesiva. Puede manifestarse en diferentes momentos durante el proceso de la enfermedad: al recibir el diagnóstico, durante el tratamiento y especialmente durante las cirugías, como se verá más adelante. 

En cuanto a la ansiedad de las mujeres con cáncer de mama, se ha encontrado que factores como la proximidad de la muerte, las creencias sobre la enfermedad, la anticipación del sufrimiento propio o de los seres queridos, la dificultad para expresar emociones, la sensación de pérdida de control, la crisis de creencias, y problemas relacionados con el entorno (como la falta o exceso de cuidados, el aburrimiento, dificultades económicas, entre otros) son determinantes importantes. Además, las condiciones médicas como la pérdida de vitalidad, náuseas, anorexia o vómitos derivados de los tratamientos también generan miedo a no recuperarse, contribuyendo a las alteraciones emocionales y de ansiedad en las pacientes.

Este primer golpe, aunque complicado, se puede manejar con las intervenciones apropiadas. El apoyo de una red de contención fuerte, la información precisa y el acceso a terapia psicológica permiten a las pacientes enfrentar esta etapa inicial con una actitud más positiva que facilite tanto el tratamiento como su posterior recuperación y prevenir posibles secuelas emocionales. Se debe enfocar la intervención en lo siguiente:

  • Evitar la búsqueda de información en fuentes poco confiables, como los buscadores de internet.
  • El afrontamiento: mejorar la capacidad de resiliencia de la persona.
  • Fomentar la tolerancia a la incertidumbre.
  • Gestionar las emociones, especialmente la ansiedad y el miedo.
  • Abordar los pensamientos negativos y los errores cognitivos.
  • Reforzar la red de apoyo emocional.

Es esencial que los profesionales de la salud comprendan las necesidades emocionales de las pacientes con cáncer de mama, ya que el estado psicológico influye directamente en el proceso de afrontamiento y recuperación.

Impacto Emocional Durante el Tratamiento

Entre los tratamientos para el cáncer de mama se incluyen la radioterapia, quimioterapia, terapias hormonales y cirugía. Pueden ser tratamientos conservadores, radicales curativos, radicales paliativos y reconstructivos. Uno de los mayores desafíos psicológicos durante el tratamiento es la sensación de perder el control sobre el propio cuerpo. Los efectos secundarios, como la pérdida de cabello, el agotamiento intenso, las náuseas y las variaciones en el peso, afectan de manera directa la autoestima y la manera en que se percibe el cuerpo. La cirugía, especialmente en el caso de una mastectomía radical, afecta de manera profunda la estructura física y funcional de las mujeres, ya que es una intervención que no resulta visualmente agradable y genera diversos conflictos. 

Entre los síntomas emocionales más comunes aparecen el miedo a la recaída, a la muerte y a los resultados del tratamiento, dudas acerca de la efectividad del mismo, sensación de pérdida de control, dificultades para adaptarse a los cambios físicos, profundo agotamiento mental derivado del cansancio físico, malestar psicosocial, problemas en las relaciones interpersonales y sexuales (debido a las asociaciones que estas mujeres realizan a la masectomía y alteración de la simetría corporal), problemas de autoestima y preocupación por la situación laboral.

Además, la incertidumbre ante la enfermedad es un factor estresante que impacta negativamente la calidad de vida, generando altos niveles de ansiedad, depresión y angustia. Este estrés está influenciado por factores como la falta de información y las condiciones socioeconómicas. Sin embargo, la autoeficacia, apoyada por el optimismo y el apoyo social, facilita el afrontamiento de la enfermedad, mejorando el bienestar psicológico. Por otro lado, situaciones como dificultades económicas o pérdidas recientes pueden intensificar las emociones negativas. En este sentido, las mujeres con alta autoestima, buen apoyo social y estrategias de afrontamiento efectivas experimentan mayor bienestar psicológico.

La Alteración de la Identidad y la Imagen Corporal

El sufrimiento emocional de las pacientes no se debe únicamente a los eventos o circunstancias relacionadas con la cirugía, sino también al significado que estas personas le otorgan a dichos sucesos. La valoración de estos eventos está influenciada por las creencias personales sobre la imagen corporal y la autoimagen. Además, la intensidad con la que se experimenten estos sentimientos dependerá de las habilidades de afrontamiento y las características de personalidad de cada paciente. En referencia al aspecto cognitivo -percepción del cuerpo y valoración del autoconcepto femenino-, en algunas pacientes es relevante señalar que factores como la edad y el estado civil pueden influir en la exageración o adaptación de estas creencias.

La mama es un órgano que posee una representación psicológica, sexual, emocional y cultural, única y compleja. Culturalmente, los senos se consideran símbolo de feminidad, identidad femenina y capacidad reproductiva. Esta percepción puede ocasionar que la pérdida de un seno tenga un impacto psicológico considerable, como presentar sentimientos de pérdida, mutilación, desvalorización de la imagen corporal, frustración, tristeza, enfado, y también, con mayor regularidad, trastornos de ansiedad, depresión y pensamientos intrusivos relacionados con el estrés.

La alteración física y visual del cuerpo puede percibirse como una deformidad significativa, siendo mayor la probabilidad de que la mujer enfrente problemas psicológicos y sociales cuanto mayor es la deformidad y disfunción que experimenta. Una de las distorsiones cognitivas se debe principalmente a la atención selectiva que prestan a la zona afectada (seno/s extirpado/s) o a “exagerar” el tamaño de las cicatrices. Esto genera creencias disfuncionales relacionadas con la pérdida del atractivo, su valor como persona y su identidad sexual. 

Este sentimiento a menudo dificulta el mantenimiento de relaciones sociales saludables, ya que la mujer tiende a evitar ciertas situaciones, como interactuar con otras personas. Además, puede generar un estado constante de preocupación por su apariencia, incluso cuando la deformidad no sea evidente para los demás.

Estrategias de Afrontamiento Psicológico

La intensidad con la que se presentan las emociones asociadas, va a estar mediada por los estilos de afrontamiento con los que se cuenten. Las estrategias psicológicas más utilizadas en el tratamiento del cáncer de mama son las siguientes:

  1. Terapias cognitivo-conductuales: Se enfocan en el manejo de la ansiedad, la exposición gradual a los miedos, la reestructuración cognitiva y técnicas de distracción. Ayudan a modificar pensamientos negativos, depresivos o de culpa mediante autoobservación y monitoreo.
  2. Intervención psicoeducativa: Combinada con rehabilitación física y cambios en la dieta, es efectiva para reducir los síntomas psicológicos del cáncer de mama.
  3. Psicoterapia breve: Ayuda a abordar problemas como la separación, el cambio de estilo de vida y el sentimiento de pérdida, con el fin de disminuir el malestar psicosocial y ayudar a las pacientes a retomar el control de su vida.
  4. Psicoterapia de grupo: Facilita el cambio de actitudes y emociones a través de la reflexión, el intercambio de experiencias y el apoyo mutuo. Se recomienda para mejorar la calidad de vida de las supervivientes del cáncer de mama.
  5. Terapias alternativas y complementarias: Técnicas como relajación, visualización y yoga, que combinan cuerpo y mente, son útiles para reducir la ansiedad, el miedo y el dolor, y mejorar el bienestar físico y psicológico.
  6. Intervención psicológica al final de la vida: Aunque compleja, es crucial para ayudar a la paciente a alcanzar aceptación y tranquilidad en la etapa final de la enfermedad, cerrando aspectos que causan intranquilidad.

El papel del psicólogo en la etapa del tratamiento se centra principalmente en ofrecer apoyo emocional y desempeña funciones que incluyen:

  • Mantener a la paciente enfocada en el objetivo de superar la enfermedad.
  • Trabajar en la actitud positiva y la motivación para mejorar la adherencia al tratamiento.
  • Fomentar y/o mantener hábitos saludables básicos, como el cuidado del sueño, una alimentación adecuada y la higiene personal.
  • Ayudar a gestionar los momentos de desánimo.
  • Abordar los pensamientos negativos y los errores cognitivos, como el catastrofismo.

Estas intervenciones buscan mejorar la calidad de vida y el bienestar psicológico de las pacientes a lo largo de su proceso de tratamiento y recuperación. Además, es habitual que en las enfermedades crónico-degenerativas se vea reforzado el ámbito espiritual, y muchas pacientes enfrentan la enfermedad mostrando un mayor vínculo con su religión, si la tuvieran, o con sus creencias trascendentales. Además, la familia se presenta como un apoyo clave para estos pacientes, al igual que las relaciones con los amigos, ya que estos vínculos contribuyen a que la enfermedad se enfrente con pensamientos más positivos, lo que mejora la calidad de vida y refuerza el sistema inmunológico.

El Papel de los Profesionales de la Salud Mental

El cáncer de mama y su tratamiento provocan una cantidad significativa de ansiedad que afecta considerablemente a la vida social, familiar y personal de la mujer que lo padece, siendo fundamental realizar un trabajo psicológico en cada fase del proceso de la enfermedad. La Psicooncología es la rama de la psicología que se encarga de intervenir y asesorar a personas con cáncer, así como a sus familiares y cuidadores. Su objetivo principal es mejorar la calidad de vida del paciente y sus seres queridos durante todas las etapas de la enfermedad oncológica.

La atención psicológica a las pacientes se centra en trabajar la imagen corporal (especialmente en aquellas que han pasado por una mastectomía), aliviar el malestar emocional, reducir el estrés psicosocial, prevenir el desarrollo de trastornos psicopatológicos y contribuir al manejo de la ansiedad, depresión, angustia, estrés postraumático, insomnio y los efectos secundarios de la quimioterapia o de la menopausia inducida artificialmente, entre otros.

El propósito principal es ayudar a la paciente a sentir que tiene control sobre su enfermedad, identificando sus necesidades emocionales y sociales. Esto incluye apoyar su adaptación a la enfermedad (secuelas físicas, psicológicas y sociales) y al tratamiento médico (fortalecer la relación médico-paciente), fomentar estrategias de afrontamiento positivas, redes de apoyo y adherencia a la terapia. 

Es fundamental fomentar la expresión de miedos y preocupaciones, mejorar la comunicación con el médico, facilitar su reintegración a la vida diaria, y abordar las necesidades emocionales de la familia. También se debe colaborar en el control de los síntomas físicos, detectar y tratar dificultades psicológicas y sociales, y acompañar a la paciente en el proceso de morir, además de apoyar a la familia en su duelo.

El cáncer de mama no solo afecta al cuerpo, sino también a la mente y a las emociones, generando una montaña rusa emocional desde el diagnóstico. A lo largo del tratamiento, los retos psicológicos como la pérdida de autoestima, la ansiedad y el aislamiento social se suman a los cambios físicos, y el temor a la recaída persiste incluso después del tratamiento. Sin embargo, el camino hacia la recuperación también ofrece esperanza, ya que el apoyo psicológico, familiar y social puede fortalecer a las pacientes.

El cáncer no define a quienes lo padecen, es por eso que el cuidado emocional es esencial para una atención completa y humana. Aunque el cáncer deja huellas probablemente imborrables, también puede ser una oportunidad para crecer y valorar la vida desde una nueva perspectiva.

Si estás pasando por un proceso oncológico, no estás sola. Nuestro equipo de psicólogas puede ayudarte a transitar y gestionar todas las emociones. Contáctanos sin compromiso.

Este artículo ha sido redactado por Isabel Parra durante la realización de las prácticas del Máster de Psicología General Sanitaria

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