En el artículo anterior sobre la culpa, «¿En qué consiste la culpa?» te explicábamos el significado de esta emoción. En este artículo te presentamos una serie de pautas sobre cómo lidiar con la culpa.
«Siempre experimento sentimientos de culpa, ya sea por hacer, por no hacer, por decir, por no decir. No sé cómo puedo disminuir esta sensación constante de culpa»
1. Síntomas del sentimiento de culpa
Para poder lidiar con la culpa es necesario poder identificarla. Te presentamos los principales síntomas que indican que lo que estás experimentando es el sentimiento de culpa:
- Me preocupa lo que otros piensan o creen que he hecho algo mal.
- Tiendo a magnificar mis propios fallos.
- Me cuesta negarme a las peticiones de los demás.
- Temo el rechazo de los demás.
- Me inquieta la posibilidad de lastimar a los demás.
- Suelo pedir disculpas de manera frecuente.
- Me esfuerzo constantemente por complacer a los demás.
- Tengo dificultades para expresar mis opiniones de manera asertiva.
2. Aspectos psicológicos que potencian o generan el sentimiento de culpa
Al igual que la conciencia moral y el mecanismo de interpretación y valoración de nuestros actos u omisiones, determinan la aparición de sentimientos de culpa también son decisivos en este proceso, los aspectos psicológicos, como nuestras tendencias de pensamiento, personalidad, dificultades emocionales, etc.
Algunos de los aspectos psicológicos que intervienen e influyen en el sentimiento de culpa serían:
- Perfeccionismo: Hay personas con tendencia a establecer expectativas excesivamente altas de desempeño en combinación con una evaluación posterior excesivamente crítica y una creciente preocupación por cometer errores. A menudo, nos enfocamos en lo que queda por hacer en lugar de valorar lo que ya hemos logrado, lo que puede llevar a culpar a los demás o a nosotros mismos por lo que falta por hacer.
- Autoestima: Las personas con baja autoestima carecen de confianza en sí mismas temen cometer errores, ya que interpretan cualquier contratiempo como un fracaso personal.. Esto confirma a su vez sus creencias negativas acerca de su valía personal y se culpabilizan por ello.
- Regulación emocional: cuando la regulación emocional es deficiente, las experiencias de vida en las que una persona no pudo manejar las situaciones como hubiera deseado generan temor al conflicto. Esto sucede porque si la persona no ha desarrollado habilidades de asertividad ni control emocional, los problemas al enfrentar conflictos tienden a persistir en el tiempo.
- Rumiación o pensamientos desadaptativos: Las personas que tienden a obsesionarse con lo ocurrido sobre analizan las situaciones y se critican en exceso por fallos que forman parte del día a día.
- Dependencia afectiva: El temor al rechazo y, como resultado, la constante búsqueda de la aprobación de los demás, lleva a que cada equivocación se perciba como una amenaza de ser excluido por los demás.
Es relevante señalar que el sentimiento de culpa está estrechamente vinculado a otros aspectos emocionales, pudiendo aparece en determinadas etapas del duelo, estados depresivos, de ansiedad y cuadros obsesivo-compulsivo.
3. ¿Cómo podemos superar la culpa?
“La culpa es una respuesta emocional que adquirimos. Al ser aprendida podemos desarrollar la habilidad para gestionarla de manera más beneficios».
Para poder superar la culpa, podemos implementar diversas estrategias:
- Identifica la conducta que desencadena tus sentimientos de culpa. Analiza lo que te genera ese sentimiento para identificarlo con precisión. Hay numerosas situaciones o interacciones que tienden a desencadenar nuestra culpa, ya sea debido a nuestros errores, reacciones de otros, comentarios que escuchamos, pensamientos internos o incluso logros personales. Identificar claramente estas circunstancias puede aumentar nuestra conciencia y permitirnos abordar de manera efectiva esos sentimientos de culpa en el futuro.
- Acepta los errores, no son signo de torpeza o fracaso, forman parte de la persona, son la clave del aprendizaje y del cambio. En vez de sentirte culpable por tus acciones pasadas, míralo como una oportunidad para enmendar el error. Si no es posible corregirlo, sigue adelante con la seguridad de que has aprendido de la experiencia y no repetirás el mismo error.
- Comunica tus emociones verbalmente y muestra tu arrepentimiento por la acción cometida. En vez de negar el sentimiento de culpa y todos los sentimientos negativos que suelen estar asociados a él, permítete experimentarlos, no intentes suprimirlos.
- Solicita el perdón. No basta con sentir remordimiento o pedir perdón; es igualmente esencial comunicar a las personas afectadas que buscas su perdón por cualquier perjuicio causado.
- Perdónate. Muchas de las cosas que llegamos a decirnos no se lo llegaríamos a decir a otras personas. De seguro no le recriminarías constantemente a la otra persona haciendo crecer la culpa, lo más probable es que le dieras cariño y le dijeras palabras de aliento. Cuando te encuentre rumiando con la culpabilidad mírate como lo harías hacia las otras personas dando comprensión y apoyo.
- Repara el daño. Lleva a cabo acciones para remediar la situación. Asegúrate de que la persona afectada comprenda que no solo lamentas lo sucedido y pides disculpas, sino que también te comprometes a evitar que el daño se repita.
- Responsabilízate. Sustituye la culpa por la responsabilidad. Es clave delimitar la parte de tu responsabilidad con la ajena y saber cómo afrontarla, ya que bajo los efectos de los sentimientos de culpa asumimos responsabilidades que no nos corresponden.
4. ¿Y si con estas pautas no lo consigo?
Si tienes problemas para lidiar con esta emoción, te recomendamos nuestro taller gratuito de Gestión emocional, donde encontrarás herramientas para aprender a gestionar tus emociones.
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Este artículo ha sido redactado por Silvia Merino durante la realización de sus prácticas del Máster de Psicología General Sanitaria.

