¿Cómo detecto si mi pareja es manipuladora?

04/01/2025 por Psicología MensActiva S.L.

Establecer relaciones interpersonales suele ser una de las experiencias que más incertidumbre puede aportarnos, en un primer momento todos nos mostramos abiertamente a establecer un vínculo nuevo con el objetivo de descubrir al otro y experimentar cosas nuevas. Sin embargo, siempre nos vamos a encontrar con la incógnita en lo que se refiere a poder responder a todas nuestras dudas sobre por qué pueden estar comportándose de una manera o de otra o la intención con la que se expresan. 

Es muy posible que muchas de las personas que conozcamos a lo largo de nuestra vida nos muestren una forma de ser en el inicio y se vayan transformando muy sutilmente en otra totalmente diferente. Esto, además de ser una de las infinitas formas de manipulación psicológica que se pueden llevar a cabo, también genera malestar y emociones desagradables a quien las recibe. Pero ¿qué señales me pueden hacer sospechar de que estoy frente a un/a manipulador/a?

¿Qué es la manipulación?

Es importante, en un primer momento, tener claro que significa esta palabra. La manipulación psicológica es un tipo de influencia social que tiene como objetivo cambiar el comportamiento o la percepción de los demás mediante tácticas abusivas, engañosas o deshonestas

Al final, la persona que ejerce este tipo de influencia busca obtener un beneficio a su favor a pesar de las consecuencias que podría provocar en la otra persona.

Señales sutiles de manipulación

Muchas de las estrategias de manipulación pasan desapercibidas porque la forma en la que se emplean no es excesivamente llamativa y puede generar sensaciones ambiguas. Algunas de las más utilizadas pueden ser:

1.El silencio

Mantenerse distante usando el silencio es una de las estrategias de manipulación que, aunque sutil, genera muchísimo malestar por el potente efecto que tiene. Es una manera de mostrar indiferencia que a menudo se suele emplear también como castigo hacia el otro cuando no se quiere establecer una confrontación directa o cuando los límites impuestos no benefician al manipulador/a.

Por ejemplo: un miembro de la pareja tras recibir un comentario ofensivo le pide al otro miembro que le hable con respeto. A raíz de establecer este límite, esta persona decide no hablar durante días al otro miembro de la pareja.

2.Invalidación

La invalidación implica menospreciar y desacreditar los sentimientos y experiencias del otro. Puede manifestarse de varias formas, como no tomar en serio las emociones de alguien, decirles que están exagerando o que “simplemente lo superen”. 

Esta estrategia de manipulación afecta directamente a la confianza en un mismo y a la autoestima pues genera un sentimiento de incomprensión y soledad frente a las situaciones experimentadas y la minimización de la expresión propia de las necesidades o deseos. 

Por ejemplo, una persona llega a casa después de un día difícil en el trabajo y comparte con su pareja lo frustrada que se siente. La pareja, en lugar de escuchar y validar sus sentimientos, responde con: «No deberías sentirte así, hay personas que tienen trabajos mucho peores. Solo tienes que esforzarte más.»

3.Victimización

La victimización como manipulación se entiende como el acto de posicionarse frente al otro como víctima, restando importancia al daño que han causado, con tendencia a exagerarlo y percibiendo las acciones del otro como algo aleatorio, irracional, inmoral y más serio de lo que realmente son. La persona que emplea esta estrategia de manipulación no se responsabiliza en el proceso y atribuye los problemas a factores externos y no toma acciones en concreto para resolverlos. A menudo, podemos detectarla ya que se suelen utilizar mensajes imprecisos en forma de queja. 

Esta conducta busca provocar en la otra persona un sentimiento de culpa profundo provocando la impresión de ser responsables de algo pero sin dejar clara la implicación, llegando a provocar confusión. 

En este ejemplo se ve claramente: uno de los miembros de la pareja le comunica al otro su malestar por la manera en la que el otro le ha hablado y la otra persona responde con: “claro es que siempre soy yo el malo y todo lo que hago no es suficiente para ti”. 

4.La culpa constante

La culpa constante busca hacer sentir al otro responsable de todas las reacciones negativas, sin considerarse parte del problema.

Por ejemplo, un miembro de la pareja se enfada excesivamente porque el otro ha salido con sus amigos y emplea frases del tipo: “si no hubieras salido con tus amigos, no estaría tan enfadado, sabes que no me gusta que salgas con ellos”.

5.Gaslighting

El gaslighting o “luz de gas” es una estrategia de manipulación que busca generar dudas de los propios recuerdos, emociones, percepciones o el juicio. El uso del gaslighting provoca desorientación e, incluso, puede llegar a ser desestabilizador, ya que socava la confianza en uno mismo y en la realidad objetiva.

Ejemplo: un miembro de la pareja le comunica al otro algo que dijo y le hizo sentir mal pero esta persona responde de esta manera: “ yo nunca dije eso, te lo estás imaginando”.

6.Control sutil

El control sutil se refiere a técnicas que se utilizan para influir en el comportamiento o las decisiones de las personas de manera indirecta y a menudo imperceptible. Suelen pedir pequeños cambios que a primera vista no muestren ese control que quieren ejercer. Se basa en tácticas más discretas, como la persuasión, la insinuación o la creación de un ambiente que favorezca ciertas decisiones.

Algunas frases que sirven de ejemplos claros pueden ser: “no me gusta cómo te vistes cuando sales con tus amigas, ¿por qué no te pones algo más discreto?” o “No quiero que te sientas obligado, pero sería genial si pudieras dejar de beber cuando sales, sabes que no me gusta la gente que bebe”. 

Recomendaciones para responder ante estas señales

En primer lugar, es importante tener presente los derechos que tenemos como personas. Estos derechos fundamentales representan límites necesarios para una buena salud emocional, mental y física, que los demás no deberían sobrepasar y los cuales no deberían generarnos malestar por defenderlos. Estos incluyen:

  • Derecho a ser tratado con respeto.
  • Derecho a expresar tus sentimientos, opiniones y deseos, aunque difieran de los de los demás.
  • Derecho a establecer tus prioridades.
  • Derecho a decir “no” sin sentirte culpable.
  • Derecho a protegerte de las amenazas físicas, mentales y emocionales.
  • Derecho a planificar una vida feliz y saludable.

Ahora bien, ¿cómo se responde frente a las estrategias de manipulación?

En primer lugar, es importante establecer límites claros y saludables y mantenerlos. Las personas manipuladoras a menudo intentan traspasar los límites, por lo que es esencial mantenerse firme en la decisión y hacer cumplir los límites de manera constante.

También es necesario mantener una comunicación abierta y honesta. Emplear estrategias de comunicación asertiva, prestando especial atención a la comunicación verbal y no verbal, así como, mantener la tranquilidad para evitar que la situación empeore pero sin olvidarnos de expresar claramente los sentimientos y necesidades. Se pueden utilizar declaraciones en primera persona para evitar que la otra persona puede tomárselo como un ataque directo. Por ejemplo: “me he sentido triste cuando…”

Por otro lado, también es importante buscar apoyo en amistades, familiares o personas de confianza. Discutir la situación con ellos puede ofrecer otras perspectivas o puntos de vista diferentes y proporcionarnos apoyo emocional frente a las dificultades. Asimismo, acudir a profesionales puede dotarnos de estrategias para hacer frente a estos comportamientos. 

Experimentar conductas de manipulación provoca diversos problemas como bajo estado de ánimo o falta de confianza en uno mismo, es por ello que, centrarse en el autocuidado es de vital importancia. Asegurarse de cuidar la salud y participar en actividades que ayuden a reducir el estrés, como hacer ejercicio o la meditación son ejemplos básicos de autocuidado.

Y, por último, saber establecer distancia. Hay casos en los que no queda más remedio que establecer una distancia, al menos aunque sea una distancia psicológica, sobre todo si es dañino para el propio bienestar.

Este artículo ha sido redactado por Andrea Arcas durante la realización de sus prácticas del Máster de Psicología General Sanitaria.

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