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La importancia del autocuidado

la importancia del autocuidado

15 May La importancia del autocuidado

La situación que estamos viviendo debido al Coronavirus nos ha hecho ver la importancia de cuidarnos emocionalmente. Desgraciadamente ha tenido que ocurrir una pandemia para que muchas personas se hayan dado cuenta de que el autocuidado debería ser una prioridad.

¿Y por qué nos damos cuenta ahora? Porque tenemos sanitarios desbordados que sienten que no pueden más y nadie está cuidando de ellos; cajeros y reponedores de supermercado que tienen miedo porque no tienen la opción de quedarse en casa y cada día se exponen a la posibilidad de contagiarse; cuidadores de familiares angustiados porque “no pueden permitirse” caer enfermos ya que otra persona depende de ellos… y así, con muchas personas.

¿Pero son estas las únicas personas que tienen que cuidarse a nivel emocional? Ni mucho menos. TODOS estamos viviendo una situación sin precedentes. Nunca se había vivido una pandemia con tales características, motivo por el cual TODOS nos estamos viendo afectados por ella.  La necesidad de quedarse en casa provoca consecuencias como aburrimiento, ansiedad, irritabilidad, desesperanza o sensación de agobio por no poder salir. La suma de todas estas circunstancias condicionan nuestro estado de ánimo y pueden afectar a la actitud e interacciones con el resto de personas, además de afectarnos a nosotros individualmente.

El problema de no hacer nada con todas estas emociones nos está llevando a encontrarnos casos más graves como: trastorno obsesivo –compulsivo, fobias, agorafobias, trastorno de estrés post-traumático e incluso el síndrome de la cabaña.

¿En qué consiste el autocuidado?

Cuando utilizamos el término “autocuidado” nos referimos a atender a las necesidades que cada uno de nosotros tenemos en las áreas importantes de nuestras vidas, es decir, entender cuáles son nuestras necesidades físicas, emocionales, mentales, financieras, ambientales y espirituales. Debemos evaluar cuáles de ellas son importantes para nosotros y reconocernos de forma sincera si le estamos dedicando el tiempo suficiente.

No hay una única forma de autocuidado. Es algo relativo. Cada ser humano es único, el autocuidado es diferente para cada uno de nosotros.

¿Qué pasa si no tengo tiempo para cuidarme?

 “Quiero hacer deporte pero no tengo tiempo”

“Tengo ganas de quedar con mis amigos, ya les escribiré”

“Llevo tiempo pensando a apuntarme a yoga y nunca llego a hacerlo”

“Tengo molestias en el cuello pero todavía no he pedido cita para que me lo miren”

“Llevo mucho tiempo con angustia, ya se me pasará”

Estos ejemplos nos los encontramos a diario. Si te identificas con muchos de ellos  es porque probablemente no has entendido bien la importancia del autocuidado. No se trata de no tener tiempo para realizar todas estas cosas. Se trata de que no le estamos dando prioridad dentro de nuestras actividades y objetivos diarios.

Parece que hemos interiorizado que el autocuidado es algo opcional, algo que podemos hacer ocasionalmente, en nuestro tiempo libre, si es que nos llega a sobrar tiempo. Nos hemos acostumbrado a funcionar de tal forma que somos lo último en nuestra lista de prioridades (si es que nos llegamos a incluir en esa lista). En nuestra agenda aparecen reuniones, cuestiones de trabajo o de nuestros hijos, pero no aparecemos en nuestra propia agenda la mayoría de las veces.

El autocuidado no solo nos sirve como forma de prevención de trastornos psicopatológicos y físicos, sino que además tiene un efecto positivo: cuando te cuidas, te preocupas por tu bienestar y adquieres buenos hábitos, también eres una persona capaz de tomar mejores decisiones de tu salud y por lo tanto ser una persona sana y con mayor esperanza de vida. Además, mejora tu autoestima porque cuando tenemos tiempo para nosotros mismos, tiempo en el que nos tratamos bien y satisfacemos nuestras propias necesidades, enviamos un mensaje positivo a nuestra mente.

¿Qué tipos de autocuidado hay?

Existen muchas formas diferentes de autocuidado. Nosotras lo hemos dividido en cuatro áreas:

  • Emocional: comprender y regular tus emociones.
  • Físico: aprender pautas de alimentación, deporte, higiene y sueño adecuados.
  • Cognitivo: conocer los tipos de pensamientos que tenemos y cómo gestionarlos .
  • Social: trabajar para tener relaciones sanas, ser asertivo y convivir adecuadamente con otros.

Si quieres profundizar en el autocuidado y te gustaría conocer las pautas específicas que recomendamos para reforzar cada una de estas áreas, te proponemos nuestro taller de autocuidado. En él hablamos de todo lo que hay que hacer para cuidarse y estar equilibrado emocionalmente.

¿Y si esto no funciona?

Las pautas que proporcionamos a través del taller nos enseñan unas nociones generales. Hay casos en los que es necesaria una intervención psicológica individualizada cuando éstas no son suficientes.

Si todo esto no te ayuda, puedes ponerte en contacto con nosotros.

¡A través de nuestra terapia psicológica te ayudaremos!

¡Comparte en tus redes!

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