Los celos infantiles son una emoción natural y propia del desarrollo normal del niño. En este artículo analizamos qué son los celos infantiles y cómo gestionarlos como padres.
¿Qué son los celos infantiles?
A través de ella, el pequeño expresa su temor a ser abandonado o a perder para siempre las figuras de apego. Desde el punto de vista de la Psicología del Desarrollo, la mayoría de los investigadores afirman que los celos infantiles no aparecen antes del primer año y medio de la vida (18 meses), prolongándose durante toda la primera infancia hasta alrededor de los siete años. Se ha comprobado que suele ser más frecuente en los niños que en las niñas.
El sentir celos de manera ocasional y pasajera, entre hermanos, primos etc. es relativamente normal en el desarrollo evolutivo del niño. Se considera que tienen un valor adaptativo, ya que es un sistema de regulación del pequeño para afrontar una nueva situación. Lo habitual es que vayan desapareciendo o reduciéndose a medida que el niño crece.
No obstante, los padres, debemos prestarles atención cuando alteren la convivencia y el desarrollo normal del niño o bien, sean persistentes y no remitan pasados los cinco años. Si se perpetúan, pueden conducir a desarrollar una agresividad incontrolada, inseguridad, regresión y desajuste en las relaciones interpersonales.
¿Cómo se manifiestan los celos infantiles?
- El niño presenta comportamientos que no corresponden a su edad evolutiva, p.ej. vuelve a orinarse por las noches en la cama, se vuelve a chupar el dedo, demanda volver a dormir en la cama con sus padres etc.
- El pequeño se vuelve más desobediente.
- El niño se puede mostrar más apático y retraído que de costumbre.
- Puede manifestar ciertas somatizaciones como dolores de cabeza, problemas digestivos, etc.
- Pueden aparecer en algunos casos, conductas agresivas.
Causas del comportamiento celoso:
La situación más común en la que surgen los celos infantiles es tras el nacimiento de un hermano. Al incorporarse un nuevo miembro a la familia, el niño normalmente actúa con un comportamiento celoso debido a los miedos e inseguridades que le acechan al pensar que su nuevo hermano va a captar toda la atención de sus padres y él va aquedarse en un segundo plano.
El recién nacido requiere una serie de cuidados y atenciones que hace perder al hermano mayor parte de la que se le dedicaban a él. Para que este sentimiento de celos se amortigüe , los padres deberíamos preparar dicho terreno.
¿Cómo hacerlo?
Aumentar la autoestima
Lo más importante, para gestionar esta situación, es aumentar la autoestima de nuestro hijo, haciéndole partícipe en todos los preparativos de la llegada del nuevo hermano (como por ejemplo, dejarle opinar sobre la nueva habitación, dejarle que elija que ropa y juguetes va a ceder al bebé debido a que él es un niño mayor etc.).
El objetivo es conseguir que nuestro hijo perciba que su nueva función de hermano mayor es importante y que no se sienta “destronado como principal protagonista” del amor en exclusiva de sus progenitores. Los padres debemos mostrar siempre interés hacia el niño, dedicarle tiempo una vez haya nacido el bebé, ofreciéndoles el mismo afecto y cariño a los dos hermanos para que no se sienta desplazado. También existen diferentes cuentos en el mercado que pueden ser útiles para guiar/orientar sobre esta problemática que tanto preocupa sobre todo a padres primerizos.
Sin embargo, la llegada de un nuevo bebé a la familia, no es la única causa por la que los niños comienzan a mostrar celos. A medida que los hermanos se hacen mayores, la rivalidad, la envidia, la diferencia de caracteres entre otras situaciones, puede hacer que vuelvan a presentarse los celos. Cuando la diferencia de edad entre los hermanos es poca, se producen mayores conflictos.
Dejar autonomía
Por regla general, cuanto más celosos se sientan los hermanos entre ellos, más tendencia tendrán a discutir y pelear .En el transcurso de la cotidianidad familiar, van a surgir peleas entre hermanos debido a cualquier motivo, por muy insignificante que nos parezca a priori, p.ej. quieren comer en el mismo sitio de la mesa, quieren jugar con el mismo juguete en el mismo momento etc. Siempre que no haya consecuencias graves, es bueno dejar que solucionen ellos mismos sus propios conflictos para que en un futuro sepan resolver/gestionar otra serie de conflictos fuera del ámbito familiar. Como padres, procuraremos no proceder injustamente, escuchando ambas versiones y sin aventurar hipótesis sobre quién comenzó. Es importante que puedan expresarse verbalmente, mostrar sus desacuerdos e inquietudes, todo ello sin llegar a palabras mayores ni a la agresión física.
Si el comportamiento celoso que muestra vuestro hijo no desiste a pesar de haber intentado/seguido diversos consejos, sería recomendable pedir orientación a un psicólogo infantil. Nuestro equipo de psicólogas especialistas en terapia infantojuvenil puede ayudarte.
Este artículo ha sido redactado por María Sandra de Haza Moreno durante la realización de sus prácticas del Máster de Psicología General Sanitaria.
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