¿Qué es la salud?
La salud es definida por la Organización Mundial de la Salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de addecciones o enfermedades”. Esta definición adopta una perspectiva integradora e interdisciplinar, de manera que se reconoce la influencia de factores tanto biológicos como psicológicos y sociales. Además, hace una inclusión relevante que aunque actualmente sea reconocida en el ámbito sanitario y por la población general, no siempre ha sido igual de evidente. Los conceptos de salud y enfermedad han ido evolucionando a lo largo de la historia, en función del contexto cultural y social. Esta definición de salud de la OMS no solo se centra en la no enfermedad, sino que también reconoce el valor del bienestar. Es decir, la salud se conforma a través de procesos de prevención de la enfermedad y promoción de salud.
La intervención psicológica en salud desde el enfoque de prevención se dirige hacia la modificación de las condcutas de riesgo (aquellas que aumentan la probabilidad de sufrir enfermedades en el futuro, por ejemplo: fumar supone una conducta de riesgo en la medida que aumenta la probabilidad de padecer cáncer de pulmón o infartos) y instaurar conductas de salud (hábitos saludables alternativos). El objetivo final de la prevención es evitar la enfermedad.
Por otro lado, la intervención psicológica en salud centrada en la promoción de la salud centra sus esfuerzos en conseguir que la población en general aprenda y realice comportamientos que contribuyan a mejorar su salud y mantener una mejor calidad de vida en general. A través de técnicas como por ejemplo la Educación para la Salud. Algunos ejemplos de conductas de salud pueden ser: realizar ejercicio, comer de manera saludable, construir y mantener una red de apoyo social, mantener una rutina de sueño saludable, etc.
Estas dos perspectivas de salud suelen solaparse y ser complementarias. Tanto la prevención como la promoción nos ayudan a mantenernos saludables.
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Modificar conductas de salud y de riesgo
La intervención para la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad se basa en las teorías que han intentado entender el comportamiento saludable y el comportamiento perjudicial de las personas.
Estas teorías tratan de dar una explicación a los procesos de toma de decisiones que atraviesan las personas en el momento de llevar a cabo conductas saludables o no saludables. La creación de estos modelos explicativos tienen como finalidad el poder intervenir sobre esos procesos decisionales a través de planes de intervención individuales y comunitarios.
Son numerosos los factores que intervienen en estas decisiones, tales como las creencias que tenemos acerca de la conducta de salud (¿realmente me va a servir de algo?), de la conducta de riesgo (¿realmente esta conducta causa esta enfermedad?), del esfuerzo que nos suponga, de lo grave que consideremos que es esa posble enfermedad, …
Modelo trasnteórico del cambio de Prochaska y di Clemente
El modelo transteórico del cambio de Prochaska y di Clemente es uno de los modelos más famosos que intentan explicar las diferentes etapas o fases por las que suele pasar una persona al realizar un cambio en su conducta. Inicialmente se aplicó al abandono del tabaquismo realizar ejercicio físico, ponerse protección solar, utilizar el preservativo o realizarse mamografías, entre otras.
Este modelo define 5 etapas diferenciadas: pre-contemplación, contemplación, preparación, acción y mantenimiento. En cada una se dan distintos procesos de cambio, es decir, actividades que las personas ejecutan y que las movilizan hacia el cambio de su pensamiento, sentimiento o conducta.
Aplicando el modelo transteórico al ejemplo de dejar de fumar
En la etapa de pre-contemplación no se distingue una intención de cambiar el comportamiento en los próximos 6 meses. Las personas que se hayan en esta etapa no suelen tener conciencia de su problema de salud, por lo que no acuden a tratamiento de manera voluntaria, y si lo hacen es por presiones de su entorno. En el caso de la conducta “fumar”, la persona no sería consciente de que fumar supone un problema para la salud, con creencias como: “yo no fumo lo suficiente como para desarrollar una enfermedad”, “solo fumo cuando salgo”, “hasta ahora fumar no me ha causado ningún problema”, etc.
En la etapa de contemplación la persona se empieza a plantear un cambio. Se da cuenta de que su conducta no solo conlleva ventajas, sino también desventajas. Comienza un balance decisional con la intención de cambiar en los próximos 6 meses, pero aún no existe un compormiso a tomar medidas reales al respecto. Se da una apertura a la información sobre el problema y su cambio. En el ejemplo de fumar se podrían dar pensamientos como: “sé que fumar puede provocar cáncer de pulmón o infartos”, “no estoy rindiendo tanto como me gustaría en mi deporte”, etc.
En la etapa de preparación la persona tiene intención de cambiar su conducta en los próximos 3 meses. Se dan conductas que “allanan el terreno” para cuando se de el verdadero cambio. En nuestro ejemplo, supondría por ejemplo consultar a un profesional de la salud, unirse a grupos de apoyo, o verbalizar a los demás que vamos a dejar de fumar, para cuando llegue el momento disponer de alguna herramienta.
En la etapa de acción se da el cambio propiamente dicho. Nos comprometemos con el cambio y lo hacemos realidad. Se realizan modificaciones específicas en el estilo de vida. En nuestro ejemplo supondría la abstinencia del tabaco.
En la etapa de mantenimiento las personas sostienen su nuevo estilo de vida en el tiempo, y trabajan para la prevención de recaídas durante un mínimo de 6 meses.
Conclusiones y utilidad
Lo interesante de este modelo reside en su conceptualización como “rueda del cambio”. Estos autores trasladan la utilidad de este modelo al escenificarlo como una rueda que gira hacia delante, pero que también puede rodar hacia atrás. Las personas cuando decidimos implantar un cambio en nuestros estilos de vida pasamos por diferentes fases y procesos hasta que realizamos tal camibio, y a veces, incluso cuando lo conseguimos, volvemos a nuestros anteriores hábitos. Este modelo expone que las personas podemos pasar de fases en fase, hacia ambas direcciones. Podemos pasas del mantenimiento a la contemplación, de la acción a la precontemplación, etc. De manera que el cambio es un proceso continuo, sin un principio ni un fin claros, sino algo que forma parte de nuestra vida y que debemos aprender a transitar.
El mantener estilos de vida saludables resulta de vital importancia tanto a nivel individual para conseguir la mayor calidad de vida posible, sino también a nivel social; ya que los problemas de salud graves a los que llevan las conductas de riesgo generan un alto costo económico y humano en las sociedades y gobiernos actuales.
Así, las creencias y procesos de cambio que intervienen en cada uno de los estadios son elementos que se pueden trabajar desde la psicterapia en el ámbito clínico, y que pueden suponer un aumento significativo en nuestro nivel de vida.
Este artículo ha sido redactado por Alba Benito durante la realización de sus prácticas del Máster de Psicología General Sanitaria.
