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Adicción a las pantallas en niños y adolescentes

adicción a las pantallas en niños y adolescentes

20 Nov Adicción a las pantallas en niños y adolescentes

¿Son nuestros hijos adictos a las pantallas? ¿Cómo podemos diferenciar entre adicción a las pantallas y uso abusivo? ¿La pandemia va a traer consecuencias negativas para su salud mental por estar demasiado tiempo con el ordenador, la Tablet o el móvil?

Pandemia y pantallas: Problemas de salud mental en niños y adolescentes por el uso abusivo de las nuevas tecnologías

Si ya la preocupación de algunos expertos en psiquiatría, psicología y psicomotricidad en niños y adolescentes era grande antes de la COVID-19, la pandemia parece que está agravando la situación.

¿Se están generando problemas de dependencia y ansiedad en niños y adolescentes por pasar demasiado tiempo frente a pantallas?

Seguro que habrás leído o escuchado varias noticias últimamente al respecto. Y si estás leyendo esto, es porque se trata de una situación que te preocupa como madre o como padre. Y no es para menos.

A continuación vamos a analizar un poco la problemática y vamos a darte algunos consejos para gestionar este problema. ¿Qué podemos hacer para evitar que nuestros hijos pasen demasiado tiempo delante de una pantalla?

Adicción a las pantallas en niños y adolescentes

La pandemia de la COVID-19 y las consecuentes restricciones y confinamientos sin duda están provocando daños colaterales en la salud mental de todos. Y la población infanto-juvenil, un colectivo tan vulnerable, lamentablemente no se libra.

Recientemente UNICEF publicaba un informe alertando sobre el impacto tan negativo que esta crisis que estamos atravesando está provocando en los menores de edad (Impacto de la crisis por COVID-19 sobre los niños y niñas más vulnerables). Si os interesa profundizar, os dejamos aquí el enlace.

Y lógicamente, uno de los factores que el informe subraya tiene que ver con el notable empeoramiento de la salud mental en los niños y niñas desde que comenzó la pandemia.

En su investigación, recogiendo datos de diferentes instituciones (y conclusiones de la Universidad Miguel Hernández y la Università degli Studi di Perugia, pioneras en el estudio del impacto emocional y psicológico de la pandemia en niños y adolescentes en España e Italia), UNICEF subraya que muchas problemáticas de salud mental han empeorado para los jóvenes.

Por ejemplo, el 76,6% de los expertos percibe un grave empeoramiento del uso excesivo de pantallas (dispositivos móviles, Tablet, ordenadores…); el 72,0% habla de un aumento del aburrimiento y la falta de estímulos, mientras que un 71,4% destaca la ausencia de relación de los menores con otros niños de su edad. Y el 52,2% de las entidades destacan la aparición o el empeoramiento de miedos irracionales y de ansiedad en niños y niñas.

Los expertos alertan de que esta situación está empeorando. Los niños y adolescentes han tenido que enfrentarse a una situación para la cual ni siquiera los adultos contaban con las herramientas de gestión adecuadas.

La educación a distancia se estableció en la mayoría de los casos de forma urgente y sin apenas experiencia (ni en muchos casos recursos) por parte de profesores y padres. Estos últimos tenían que combinar en gran parte el teletrabajo con el cuidado y la asistencia de sus hijos en las tareas escolares.

¿Qué ocurría por ejemplo con aquellos hogares azotados por la crisis e incertidumbre económica? ¿Y en aquellos donde no existían ordenadores suficientes para que los niños estudiasen y los padres trabajasen? ¿Qué pasa con los hogares con menos recursos?

La situación es un suma y sigue que va complicándose en función de los factores que añadamos. Los problemas de conciliación unidos a otros factores como la incertidumbre o el miedo han acarreado también situaciones muy estresantes para las familias.

El ambiente familiar inevitablemente sale dañado de toda esta crisis. Y los niños y adolescentes ven muy afectada su salud mental también por este motivo. Y tienden a aislarse en su mundo.

El confinamiento y el aislamiento social y educativo de los menores

No solo el hecho de la educación a distancia (y la incertidumbre de si tendrá que repetirse si las circunstancias desembocan en un confinamiento estricto) ha conectado más a los niños y adolescentes con las pantallas.

El confinamiento, las restricciones y las necesarias medidas de distanciamiento social para frenar la curva de contagios ha llevado consigo que los niños y los adolescentes vean drásticamente reducido su contacto con otros familiares y amigos. Y que recurran, peligrosamente cuando se hace de forma desmedida, a las tecnologías. Muchas veces de forma desesperada ante la ausencia de otros alicientes.

El uso abusivo de las pantallas, especialmente cuando hablamos del ámbito de las redes sociales, aporta una falsa sensación de control en los usuarios. Y suelen impactar muy negativamente en la autopercepción y en la creación de una autoestima saludable en niños y adolescentes. Fruto de la constante comparación de sus propios cuerpos o su aspecto físico con el de otros.

¿Y qué ocurre por ejemplo con niños y adolescentes con TEA (Trastorno del Espectro Autista)? La relación de estos menores con las pantallas puede ser especialmente complicada, puesto que deben asimilar una nueva forma de relacionarse.

En muchas ocasiones los niños con TEA tienden por ejemplo a rechazar las videollamadas como forma de comunicación, al sentirse perdidos al implicar mayor dificultad para entender la ironía o los dobles sentidos. Lo cual puede desembocar en un mayor aislamiento y sintomatología depresiva.

¿Qué puedo hacer para que mis hijos no abusen del tiempo con las pantallas? Recomendaciones para evitar la adicción a las pantallas

Sin duda esta no es una respuesta sencilla. Las pantallas han supuesto durante muchos meses la única ventana que la mayoría de las personas, incluyendo los menores de edad, teníamos para comunicarnos con el exterior.

Los especialistas en salud mental nos estamos encontrando con problemáticas severas. Los expertos hablan de que los niños están llegando a pasar más de 9 horas al día relacionándose con pantallas. Y que, incluso, hay bebés que permanecen hasta 2 horas al día delante de un dispositivo tipo Tablet o teléfono móvil. Y esto puede suponer un grave problema para su correcto desarrollo psicomotriz.

En consulta estamos apreciando muchos casos de dependencia real de niños y adolescentes respecto a las nuevas tecnologías y redes sociales. Estos jóvenes experimentan mucha ansiedad, tienen problemas de salud relacionados con el sedentarismo y duermen peor.

Además, hay casos en los que nos enfrentamos a problemas de gestión de la frustración y control de la ira que desembocan en el uso de la violencia o la amenaza verbal o física. Lo cual debe ser gestionado siempre por un psicólogo o especialista en salud mental junto con las familias.

El gran problema es dar carta blanca a los menores de edad con este tipo de tecnologías. Y que se terminen observando como un derecho cotidiano y no como un premio o un espacio de entretenimiento de duración reducida y acotada en el tiempo.

Para ello, los padres, madres o tutores deben alimentar la curiosidad por la lectura y por otro tipo de actividades manuales o juegos que ayuden al correcto desarrollo cognitivo de los niños, por ejemplo. Alejándose de recurrir siempre a las pantallas de una Tablet o de un teléfono móvil.

Y, por supuesto, los padres, madres o tutores deben responsabilizarse del contenido que sus hijos consumen en plataformas digitales y redes sociales. Los valores y la percepción del mundo de los menores está muy influida por este tipo de contenidos, de modo que es importante que los referentes familiares ejerzan un contrapeso positivo frente a modelos potencialmente perjudiciales.

¿Cómo saber cuándo debo buscar ayuda profesional para mi hijo?

Las principales señales de alarma que denotan una dependencia a las TIC o a las pantallas son las siguientes:

  • Privarse de sueño (<5 horas) para estar usando esta tecnología, a la que se dedica unos tiempos de conexión anormalmente altos.
  • Descuidar otras actividades importantes, como el contacto con la familia, las relaciones sociales, el estudio o el cuidado de la salud.
  • Recibir quejas en relación con el uso de la tecnología de alguien cercano, como los padres o los hermanos.
  • Pensar en la conectarse constantemente, incluso cuando no se está conectado a ella y sentirse irritado excesivamente cuando la conexión falla o resulta muy lenta.
  • Intentar limitar el tiempo de conexión, pero sin conseguirlo, y perder la noción del tiempo.
  • Mentir sobre el tiempo real que se está conectado o delante de la pantalla.
  • Aislarse socialmente, mostrarse irritable y bajar el rendimiento en los estudios.
  • Sentir una euforia y activación anómalas cuando se está delante de la pantalla.

La ayuda de los especialistas en salud mental como nosotras es altamente recomendable para la gestión de las posibles adicciones de los niños y adolescentes a las pantallas. Al margen de estos breves consejos, es importante tener en cuenta el seguimiento de un psicólogo especializado en población infanto-juvenil para ayudar tanto a los menores como a las familias.

¿Tienes dudas sobre cómo prevenir la adicción a las pantallas de los menores? ¿Alguna situación respecto al comportamiento de tus hijos te inquieta? ¡Cuéntanoslo! Estamos aquí para ayudarte.

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