Los seres humanos en general nos sentimos muy incómodos con la incertidumbre y hay muy buenas razones para ello.
Por el bien de nuestra supervivencia, necesitamos tener respuestas, resolver dónde conseguir alimentos, cómo llegar a nuestro destino después de un largo viaje, etc. Este impulso de resolver estas incógnitas hace que los humanos nos apresuremos en obtener la respuesta.
¿Es la incertidumbre buena o mala?
No obstante, la capacidad para sobrellevar periodos de “no saber” es una característica esencial de una mente sana y flexible.
La incertidumbre puede verse como algo que agita nuestro pensamiento, que provoca que pensemos y salgamos de nuestra “zona de confort”.
Algunas personas la comparan con una forma de buen estrés. Cuando no estás seguro, o te enfrentas a algo desconocido, tu cuerpo responde a lo que tu mente te está diciendo: “peligro, algo nuevo, hay un problema aquí”.
Esto nos permite detenernos, hacer una pausa. Al no estar seguros frente a lo que nos enfrentamos, nos ponemos en modo alerta, lo interpretamos como un desafío y podemos aprender.
Esto es lo que pasa a veces con la incertidumbre, que nos prepara para pensar, crear y tomar decisiones.
¿Qué tipos de incertidumbre existen?
A continuación, nombramos todos los tipos de incertidumbre que existen, según su origen:
- Incertidumbre cognitiva: cuando hay falta de claridad o certeza sobre algo.
- Incertidumbre emocional: cuando experimentamos angustia por eventos personales inciertos.
- Incertidumbre existencial: cuando tenemos dudas sobre el significado o propósito de nuestra vida.
- Incertidumbre social: cuando somos incapaces de predecir las reacciones o juicios de los demás.
- Incertidumbre situacional: cuando hay eventos externos que se escapan a nuestro control.
¿Qué aprenderé en este taller de gestión de la incertidumbre?
En este taller gratuito de una hora de duración, los psicólogos Miguel García e Inés Gassent se adentrarán en los siguientes temas:
- Comprender el origen y características de esta.
- Analizar el impacto psicológico de esta.
- Fomentar la mentalidad de crecimiento.
- Aprender herramientas y estrategias prácticas para gestionarla.
