Un cuidador es la persona que se encarga de cuidar y asistir a un paciente o persona que lo requiera, ayudándole con esas actividades básicas que la persona no pueda hacer por si misma. El cuidador podría ser un familiar, amigo o incluso profesional que presta un servicio.
Hay que tener en cuenta el nivel de exigencia que se tiene con este rol, ya que pueden existir ciertos riesgos para la persona que cuida.
¿Qué es el síndrome del cuidador?
El síndrome del cuidador se trata de un trastorno que se presenta en personas que desempeñan el rol del cuidador principal de una persona con dependencia. Esta persona se caracteriza por responsabilizarse al completo de la vida del enfermo, perdiendo
paulatinamente su independencia y autocuidado.
Según la Asociación Americana de Psicología (APA), se define como el agotamiento mental, físico y emocional que experimentan las personas que brindan cuidado a familiares o seres queridos con enfermedades crónicas, discapacidades o dependencia, debido a las demandas y responsabilidades constantes del cuidado.
Por ello, es fundamental conocer cuales son sus síntomas con el fin de prioridad tu salud tanto física como mental, para no terminar con un agotamiento que pueda afectar incluso al enfermo. En este artículo te explicamos más en profundidad sobre este concepto y como podemos evitarlo.
Síntomas del cuidador
La presencia de alguno de estos síntomas pueden ser un indicador de que estamos sufrimiento una sobrecarga física/mental, la cual puede afectarnos a largo plazo si no se tiene en cuenta:
- Cansancio
- Problemas de sueño
- Problemas de apetito
- Disminución de hobbies o actividades placenteras
- Irritabilidad
- Aislamiento social
- Nivel de estrés/ansiedad elevados
- Sentimiento de soledad
- Sentimiento de culpabilidad cuando no estás con el enfermo
- Problemas de concentración o memoria
- Pérdida de identidad personal
- Sensación de desesperanza y angustia
- Menor energía
- Tristeza, apatía y desinterés
- Sentirse incomprendido por el resto de la sociedad
Estos síntomas, se podrán hacer más significativo con el tiempo si la enfermedad es duradera en el tiempo. Cuanto más tiempo se invierta en cuidar a una persona dependiente, menor será la calidad de vida del cuidador. Debemos atender a estos síntomas y buscar la ayuda correspondiente para su disminución.
Tipos del síndrome del cuidador
Podemos encontrar distintos tipos dentro del síndrome del cuidador. Este dependerá de las características y experiencia de este:
- Síndrome del cuidador primario: Este está relacionado cuando el cuidador es el principal tutor o responsable de la persona que cuida. Se observa más en familiares directos.
- Síndrome del cuidador secundario: Se refiere al cuidador que no está relacionado de forma directa con el cuidador principal, pero también afectan las responsabilidades del primario.
- Síndrome del cuidador a distancia: Cuando la persona que cuida está a distancia y esto le complica brindar apoyo a la persona que necesita cuidado.
- Síndrome del cuidador profesional: Tipo de cuidador que cobra por prestar servicio de cuidado a una persona que lo requiera.
A pesar de que cada cuidador tenga unas características diferentes, ninguno se exime de padecer el síndrome del cuidador. A cada uno le puede afectar de diferente manera y en distintas proporciones el función del cuidado brindado a la persona enferma.
Fases del síndrome del cuidador
Primera fase: Nueva situación
Tras la noticia de que una persona necesita cuidados, un miembro de la familia suele asumir el papel del cuidador principal, sintiendo la responsabilidad para llevar todo lo que esta nueva
situación requiera.
Segunda fase: Desajuste de demanda y recursos
Suele ocurrir un desajuste entre las demandas del cuidado y los recursos tanto personales como materiales con los que cuenta el cuidador. Esto conlleva a realizar un sobreesfuerzo que
supone un agotamiento para la persona que cuida.
Tercera fase: Reacción al sobreesfuerzo
En esta fase, encontramos todos esos síntomas que mencionamos anteriormente (ansiedad, cansancio, estrés, irritabilidad…). Además, aparecen pensamientos y sentimiento en conflicto. Por ejemplo, la sensación de querer cuidar bien, pero ver que no podemos atender a todas las demandas, e incluso sentirnos culpable por dedicarnos un tiempo para realizar actividades placenteras o dedicarnos tiempo.
Consejos y plan de autocuidado para prevenir los síntomas
- Conocer la enfermedad. Ayuda a controlar mejor la situación Informarte sobre la enfermedad de la persona que cuidas te ayudará a obtener mejores herramientas para abordar mejor el cuidado y buscar la ayuda necesaria.
- Aprender a pedir ayuda. En ocasiones, no podemos abarcarlo todo por mucho que queramos. Se debe aprender a delegar en los demás lo que no podemos hacer nosotros mismo. Esto lo podemos hacer dividiendo las tareas o estableciendo turnos que nos permitan disfrutar de ciertas actividades de ocio.
- Reconocer y expresar los sentimientos. Expresas las emociones desagradables, como la ansiedad o frustración, puede ayudar a disminuir la sensación de aislamiento de quien cuida. Además, esto también puede ayudar a fortalecer vínculos afectivos.
- Dedicar tiempo al autocuidado. Cuidarnos a nosotros mismos, nos hará poder cuidar mejor a los demás. Es fundamental atender a nuestras necesidades tanto física como emocionales, así como, realizar actividades que generen placer y relajación.
De esta forma, el cuidador aprende a identificar y fijar sus límites, así como pedir ayuda e involucrar a los demás. Esto ayuda a evitar que el cuidador abandone aquellas actividades que fomenten su autocuidado. - Terapia psicológica. Como hablamos, hay ocasiones en las que es importante pedir ayuda. Si lo necesitas, la terapia psicológica puede ayudarte a identificar y aliviar algunos de los síntomas emocionales que surgen en esta situación. Puedes contactarnos para iniciar tu terapia de manera presencial en Madrid o terapia online.
- Pasar más tiempo con tus seres queridos. Retomar el contacto con amistades, familiares o compañeros, nos puede ayudar a relajarnos y distraernos de las preocupaciones que encontramos en el día a día. Fomentando una vía de desahogo y soporte emocional.
- Fomenta la autonomía del dependiente. Es importante tratar de que la persona dependiente, trate de realizar alguna actividad por sí misma en la medida en la que esto sea posible. Esto permitirá que mejore su autonomía, lo que también repercutirá en su autoestima y estado de ánimo.
Este artículo ha sido redactado por Sara Cabrera Rodríguez durante la realización de sus prácticas del Máster de Psicología General Sanitaria.
