Las autolesiones, son todo aquel daño físico que una persona se realiza a sí misma para aliviar el dolor emocional. Representan uno de los problemas principales en la salud pública de España, predominando la población infanto-juvenil, necesitando por ello, una necesidad de intervenciones preventivas y programas dirigidos. Sabemos, además, que las hospitalizaciones cada vez van en aumento desde la subida en 2020. Encontramos que entre las edades de 10-17 años, el 17,2% de los menores han llevado a cabo autolesiones, y siendo de 14-24 años entre 10-30%.
Los padres sienten esa responsabilidad de proteger a los hijos de cualquier mal o dolor externo, por lo que enterarte un día que un hijo/a, se hace daño así mismo por voluntad propia es algo desconcertante para cualquier padre/madre. En este artículo, explicaremos qué hacer y qué evitar si te enfrentas a esta situación.
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Cómo actuar
Tras enterarnos de algo así es normal sentirse perdido y no saber cómo actuar, pero sea cual sea la forma en la que reaccionemos, deberá basarse en mostrarnos empáticos y no juzgar su manera utilizada para gestionar la situación.
Mantener la calma y evitar sobrerreaccionar
Es normal sentir preocupación ante dicha situación, sin embargo, este sentimiento en muchas ocasiones es expresada como enfado o con tristeza descontrolada. Por lo que se debe evitar reaccionar de esta manera delante de ellos, ya que esto puede hacer que su hijo/a no quiera hablar de ello. Si debemos actuar mostrando nuestro apoyo, y en caso de que no se encuentre preparado para hablar del tema, el simple hecho de mantenernos con ellos ya es una muestra de apoyo, mostrándonos disponibles para cuando quieran hablar.
Por otro lado, no debemos intentar replicar las actuaciones de los afectados como manera “de entender su dolor”, principalmente porque no estamos viviendo lo que ellos por lo que no podríamos entender la utilidad del dolor, además, de que se reforzaría erróneamente las autolesiones.
Mostrar un espacio seguro
Relacionado con lo anterior, es importante, expresarle que puede confiar en nosotros y como padres adultos estamos para apoyarle.
Frases que pueden ser de utilidad:
- “No puedo imaginarme como te tienes que estar sintiendo para llegar a hacerte daño, pero estoy aquí para entenderte y apoyarte en lo que necesites”.
- “Cual sea el problema que te preocupa, intentaremos buscar una solución juntos”.
- “¿Qué necesitas / te gustaría que hiciese para ayudarte?”
Evitar frases que minimicen el problema:
- “¿Lo haces para llamar la atención?”
- “Ese problema no es para tanto”
- “Seguro que lo haces porque lo hacen tus amigo/as”
Evitar frases que culpabilizan o amenazan:
- “Te hemos fallado como padres”
- “Prométeme que no lo vuelves a hacer sino me pondré muy triste”
- “Como lo hagas otra vez se lo cuento a la familia”
Mecanismos de afrontamiento.
- Hablar abiertamente de las autolesiones e ideas relacionadas con la muerte. En ocasiones erróneamente se piensa que hablar del tema incita a ello, pero no es así, al hablarlo normalizamos como se siente el menor, dejando una vía libre para que el menor se sienta con confianza para hablar sobre sus ideas.
- Hacer un pacto con el menor, que incluya pautas de seguridad. En caso de volver a tener ganas es importante que esconda aquellos objetos con los que pudiese hacerse daño y avisarnos, antes de hacer nada y poder realizar una actividad que le distraiga de manera conjunta.
- Reflexionar que el cambio es un proceso, el cual no se consigue de la noche a la mañana, y por mucho que quiera no volverlo a hacerlo puede haber un momento en que lo repita. Por lo que es importante, explicarle que no es un fracaso sino parte del proceso, además, es importante darle nuestra confianza para que nos lo cuente si lo hace.
- Fomentar a realizar actividades gratificantes:
- Escribir, dibujar…
- Pasear
- Realizar actividades extraescolares
- Coordinarse con profesionales. Hablar con el orientador o coordinador escolar del colegio/instituto para que puedan apoyarle y poner medidas de seguridad, en caso de ser necesario. Contactar con médico y profesionales de la salud mental, siendo ellos quienes puedan ofrecer una atención y seguimiento personalizado.
Si has descubierto que tu hijo/a se autolesiona, recuerda que no estás solo y que hay recursos que pueden ayudar. Desde Mensactiva ofrecemos diferentes servicios privados de terapia psicológica. La clave es mantener la calma, con el tiempo y la intervención adecuada, hay distintas posibilidades de superar este desafío y ayudar a tu hijo/a a encontrar formas más saludables de afrontar sus emociones.
Este artículo ha sido redactado por Sofía Moruzi durante la realización de sus prácticas del Máster de Psicología General Sanitaria.
