Cuando escuchamos frases del tipo “necesito un nuevo móvil, que el que tengo tiene más de dos años”, “necesito que te quedes en casa y no vayas a esa fiesta”, “necesito agua” empleamos el mismo verbo: necesitar. ¿En qué medida un teléfono móvil, pedir quedarse en casa y el agua constituyen verdaderas necesidades? ¿Acaso estamos hablando realmente de necesidades? “¡Dependerá del contexto!” pensaréis.
Pues bien, en este artículo vamos a explorar qué son las necesidades, en qué se diferencia de los deseos y las peticiones, qué tipos de satisfactores hay. Para ello, presentaremos el modelo de las necesidades del chileno Max-Neef, que dio respuestas a estas cuestiones esenciales.
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Qué son las necesidades humanas
Son las condiciones esenciales que las personas deben satisfacer para sobrevivir y alcanzar el bienestar biopsicosocial. Hay dos modelos predominantes que explican las necesidades humanas: el modelo piramidal de Maslow y el modelo no-jerárquico de Max-Neef.
Para Maslow, las necesidades tienen una jerarquía de forma que las primeras (en la base de la pirámide) son más esenciales para la vida que las últimas (en la cúspide). Siguiendo la jerarquía vertical, de abajo a arriba, las necesidades propuestas por Maslow son las cinco siguientes:

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- Fisiológicas: respiración, alimentación, descanso…
- Seguridad: tener un empleo, familia, propiedad privada…
- Afiliación: amistad, afecto e intimidad sexual.
- Reconocimiento: autorreconocimiento, confianza, respeto, éxito.
- Autorrealización: moralidad, creatividad, resolución de problemas…
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Max Neef, junto a Antonio Elizalde y Martín Hopenhayn, expuso su modelo de las necesidades humanas en el Desarrollo a escala humana: Conceptos, aplicaciones y reflexiones. En esta investigación, concluyen tres postulados respecto al desarrollo social y psicológico de las necesidades humanas:
- “El desarrollo se refiere a las personas y no a los objetos».
- “Las necesidades humanas fundamentales son finitas, pocas y clasificables”.
- “Las necesidades humanas fundamentales son las mismas en todas las culturas y en todos los períodos históricos, lo que cambia, a través del tiempo y de las culturas, es la manera o los medios utilizados para la satisfacción de las necesidades”.
A partir de estos tres postulados, surgen algunas diferencias entre los modelo de Max-Neef y el de Maslow:
- Jerarquía (o no) de las necesidades. Para Maslow las necesidades responden a una lógica de progreso y acumulación: cada persona encuentra mejor satisfechas sus necesidades si avanza por la pirámide. Para Max-Neef, todas las necesidades son igualmente importantes y siempre están presentes.
- Carácter universal y contextual de las necesidades y satisfactores. Para Maslow, las necesidades humanas que propone en su modelo son comunes a todas las culturas y apenas hay diferencias en las formas de satisfacerlas. Max-Neef propone que, aunque las necesidades humanas sean compartidas por todos los humanos, existe una elevada diversidad en los satisfactores, es decir, en los medios por los cuales satisfacemos las necesidades.
- Las necesidades no son satisfactores, ni objetos, ni peticiones. Por ejemplo, el agua no es una necesidad como tal, sino que es el bien por el cual satisfago una necesidad de subsistencia (la hidratación). Del mismo modo que pedir a alguien que se quede en casa con nosotros en vez de irse a una fiesta tampoco es una necesidad, sino una petición que puede llevar a satisfacer la necesidad de afecto, subsistencia o participación.
Las necesidades según Max-Neef
Max-Neef propuso 9 necesidades humanas esenciales. Cada una de estas necesidades están clasifican, a su vez, en cuatro modos de manifestarse: “ser”, “tener”, “hacer” y “estar”.
| Necesidad | Ser (características) | Tener (herramientas) | Hacer (acciones) | Estar (espacios) |
| Subsistencia | Salud física y mental, equilibrio, solidaridad, humor | Alimentación, vivienda, trabajo | Comer, vestir, descansar, trabajar | Entorno vital y social |
| Protección | Cuidado, adaptabilidad, autonomía, equilibrio, solidaridad | Seguridad social, ahorro, sistemas de salud, derechos | Cooperar, prevenir, planificar, cuidar, defender | Contorno vital, contorno social, morada |
| Afecto | Autoestima, respeto, tolerancia, generosidad, pasión, voluntad, humor | Amistades, parejas, familia, animales domésticos, plantas, jardines | Acariciar, expresar emociones, compartir, cuidar, cultivar, apreciar | Privacidad, intimidad, hogar, espacios de encuentro |
| Entendimiento | Conciencia crítica, receptividad, curiosidad, asombro, disciplina, intuición, racionalidad | Literatura, maestros, método, políticas educativas | Investigar, educar, estudiar, experimentar, realizar, meditar, interpretar | Ámbitos de interacción formativa: escuelas, universidades, academias, comunidades, familia |
| Participación | Adaptabilidad, receptividad, solidaridad, convicción, entrega, respeto, pasión | Derechos, responsabilidad, obligaciones, atribuciones, trabajo | Afiliarse, cooperar, proponer, compartir, discrepar, acatar, dialogar, acordar, opinar | Ámbitos de interacción participativa: cooperativas, asociaciones, iglesias, comunidades, vecindarios, familia |
| Ocio | Curiosidad, receptividad, imaginación, despreocupación, humor, tranquilidad | Juegos, espectáculos, fiestas, calma | Divagar, abstraerse, soñar, añorar, fantasear, relajarse, divertirse, jugar | Privacidad, intimidad, espacios de encuentro, tiempo libre, ambientes, paisajes |
| Creación | Pasión, voluntad, intuición, imaginación, audacia, autonomía, inventiva | Habilidades, destrezas, método, trabajo | Trabajar, inventar, idear, construir, diseñar | Ámbitos de producción, talleres, ateneos, espacios de expresión, libertad |
| Identidad | Pertenencia, coherencia, diferencia, autoestima | Símbolos, lenguaje, hábitos, costumbres, grupos de referencia, valores, normas, roles, memoria histórica, trabajo | Comprometerse, integrarse, definirse, conocerse, reconocerse, crecer | Entornos de la cotidianeidad, ámbitos de pertenencia |
| Libertad | Autonomía, autoestima, voluntad, pasión, apertura, determinación, rebeldía | Igualdad de derechos | Discrepar, optar, diferenciarse, conocerse, asumirse | Plasticidad espacio – temporal |
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Cómo descubrir tus necesidades: recurso terapéutico
Este modelo puede servirnos de gran ayuda cuando tengamos dificultades para discriminar qué estamos sintiendo, qué necesitamos y qué queremos. Al disponer de una clasificación finita, transversal y esencial de las necesidades, nos podemos valer de algunas preguntas formuladas a partir de este modelo para (auto)explorar qué necesitamos y encontrar los satisfactores más adecuados en cada momento. A continuación, se expone una propuesta de trabajo personal para que puedas aplicar en tu día a día este modelo. Estas preguntas pueden servirte cuando estés experimentando confusión, incertidumbre o alguna emoción desbordante que no te deje pensar con claridad.
¡Veámoslo!
PASO 1: DESCRIBE LA SITUACIÓN
¿Qué está pasando objetivamente en la situación? Trata de describir la situación lo más fiel a la realidad posible sin añadir interpretaciones, juicios ni cualquier crítica. Describe como si fueses una cámara fotográfica que captura la imagen de una escena. Esto te permitirá tomar distancia de la situación. Por ejemplo, en vez de decir “mi madre me ha echado la bronca por lo mal que me comporté anoche con mi padre” puedes decir “mi madre levantó la voz y señaló algunas cosas que consideraba incorrectas de mi comportamiento hacia mi padre”.
PASO 2: CONECTA CON LAS SENSACIONES Y LAS EMOCIONES DEL MOMENTO
¿En qué parte del cuerpo estás experimentando mayor actividad, tensión o cualquier otra sensación destacable? ¿Qué emociones estás experimentando? Tómate unos instantes, apártate del lugar si te sientes abrumada/o y, si tienes la oportunidad realiza alguna actividad que te permita conectar con tu cuerpo y sus sensaciones. Ahora, describe qué sensaciones y emociones estás experimentando: dolor en el estómago, en la garganta, picor en las manos, temblor en algún párpado, o bien alegría, tristeza, ansiedad, por citar algunas.
PASO 3: EXPLORA LA NECESIDAD NO CUBIERTA
¿Qué emoción crees que nos está informando de alguna necesidad no cubierta? ¿Qué mensaje sacas de las emociones, sensaciones y pensamientos que estás teniendo? Las emociones y las sensaciones son los mensajes que manda el organismo y que nos suele indicar necesidades que, valga la redundancia, necesitan ser cubiertas. Por ejemplo, la boca seca, tener sed o tener hambre y que nos duela el estómago son sensaciones que nos informan que debemos beber y comer (satisfactores habituales para cubrir la necesidad de subsistencia). Por poner otro ejemplo, el dolor en el pecho que sentimos tras recibir una crítica de una jefa podemos interpretarla como ansiedad o como enfado, y puede que se hayan alterado varias necesidades como la libertad (si no hemos podido expresar una queja o defendernos) o la seguridad (si creemos que nos van a despedir y nos quedaremos sin trabajo). Puedes ayudarte de la tabla con las nueve necesidades de Max-Neef expuesta más arriba.
PASO 4: IDENTIFICA EL DESEO Y EL SATISFACTOR
¿Cómo crees que puedes satisfacer esa necesidad? Para este punto, es muy importante que puedas diferenciar entre necesidad o deseo. El deseo tiene que ver con lo que el organismo quiere, anhela o espera para conseguir satisfacer esa necesidad. Es lo que promueve a la acción y la orienta hacia el satisfactor, es decir, hacia el medio por el cual se satisface esa necesidad. Por ejemplo, una necesidad no cubierta puede ser la de participación y crees que puedes satisfacerla uniéndose a un grupo de voluntariado en tu barrio por lo que puedes empezar a sentir deseo de empezar a buscar grupos locales a los que puedas unirte.
PASO 5: REALIZA UNA (AUTO)PETICIÓN Y UNA ACCIÓN
¿Cómo podrías formular ese deseo en una petición clara hacia ti misma/o o hacia otras personas? Esta pregunta es clave para buscar ayuda y orientarse hacia la acción. Por ejemplo, en vez de formular, tomando un ejemplo propuesto al principio “necesito que te quedes conmigo y no vayas a la fiesta”, podrías decir “hoy me estoy sintiendo un poco triste e insegura; me gustaría un poco de compañía, ¿podrías quedarte conmigo hoy por la tarde?”. En este punto es muy importante reconocer tanto tu necesidad de libertad como las del resto de personas para que la petición no sea el traje de camuflaje de una exigencia (nos viene el mensaje “si no cumples la petición, habrá consecuencias negativas”).
Este artículo ha sido redactado por Pablo Borrego durante la realización de sus prácticas del Máster de Psicología General Sanitaria.
