La rumiación es un fenómeno complejo y difícil de definir. Es un proceso cognitivo que se observa con frecuencia en la terapia psicológica, por lo que el objetivo de este artículo es conocer qué es la rumiación y qué función tiene.

¿Qué es la rumiación?

Como se ha mencionado anteriormente, la rumia es un proceso cognitivo complejo, por lo que a lo largo de la historia se ha definido de muchas formas diferentes. Es interesante conocer algunas de las definiciones que han dado los investigadores con el objetivo de analizar en qué consiste verdaderamente la rumiación.

La Teoría del Estilo de Respuesta

Según la Teoría del Estilo de Respuesta , la rumiación se basa en la focalización de la atención de forma repetitiva y pasiva en situaciones que han desencadenado emociones desagradables. Según este investigador, la presencia de esta rumiación agravaría los síntomas depresivos. Por lo tanto, se podría concluir que la rumiación, en este caso, sería una estrategia de afrontamiento que consiste en prestar excesiva atención tanto a los pensamientos como a las emociones desagradables, lo cual acaba desencadenando una mayor intensidad y duración del bajo estado de ánimo.

Teoría de Martin y Tesser

Por otro lado, otros autores definen la rumiación como una serie de pensamientos, emociones, imágenes o respuestas fisiológicas repetitivas y recurrentes que tienen necesariamente un tema en común y que no responden a demandas específicas del entorno. También se destaca el carácter excesivo de todos los elementos descritos anteriormente. Además, estos autores proponen la Teoría de Progreso Objetivo mediante la cual se describe este fenómeno como una respuesta del organismo ante la ausencia de progreso hacia un objetivo en concreto, es decir, los individuos tienden a experimentar la rumiación cuando no son capaces de avanzar hacia sus propias metas u objetivos. Relacionan estrechamente la rumia con la sintomatología depresiva al igual que la teoría anteriormente expuesta.

Teoría de Alloy

Una variable que si ha identificado que influyen en la rumiación son los eventos estresantes. De manera que  la rumiación podría ser como una reacción específica a eventos estresantes en la cual se interpretan dichos eventos como negativos. Después, aparecerían los síntomas depresivos.

Por su parte, otros autores describen la rumia de nuevo como una serie de pensamientos de carácter repetitivo y recurrente pero los relaciona con una percepción de amenaza o injusticia. Además, ya no provocaría solo síntomas depresivos, sino que también se incluyen los síntomas ansiosos.

Como se puede observar, en todas las definiciones descritas existen algunos elementos comunes, como pueden ser el carácter repetitivo y recurrente, la presencia de contenido cognitivo (ya sea contenido verbal, imágenes, emociones, etc.) y la interferencia que produce en la vida de las personas que lo experimenta (generando sintomatología depresiva o ansiosa).

¿Es lo mismo la rumiación que la preocupación?

Es habitual que la rumia se confunda con otros procesos cognitivos frecuentes como pueden ser la reflexión y la preocupación.

La reflexión suele confundirse con la rumia por el hecho de que la atención también se encuentra centrada en los propios pensamientos, sentimientos e imágenes. Pero la función de la reflexión es totalmente contraria a la de la rumia, ya que trata de desarrollar una introspección necesaria para resolver algún problema a nivel cognitivo que genera malestar. En este caso, la reflexión es una estrategia de resolución funcional.

Por otro lado, también es frecuente que la rumia se confunda con preocupaciones dado que a nivel concepto son muy similares. Ambos fenómenos se constituyen a partir de pensamientos repetitivos de carácter negativo que generan cierto malestar en el individuo que los experimenta. Sin embargo tienen una diferencia muy sutil, pero muy clarificadora a su vez. Mientras que la rumia se relaciona más con pensamientos repetitivos centrados en eventos pasados y la evaluación de los mismos como fracasos, las preocupaciones se centran más en la anticipación de una amenaza percibida por lo que el pensamiento va más dirigido hacia la resolución de situaciones (reales o hipotéticas) y más orientadas hacia el futuro. Además, la rumia se relaciona más con sintomatología depresiva y la preocupación con sintomatología ansiosa (es uno de los criterios fundamentales del Trastorno de Ansiedad Generalizada).

¿Qué función tiene la rumiación?

La principal función que se identifica en las personas que padecen pensamiento rumiativo es la evitación. Es decir, para estas personas el hecho de rumiar se ha convertido en una estrategia de afrontamiento ante los problemas o dificultades de su vida diaria.

La evitación es un mecanismo mediante el cual los seres humanos reducimos o aliviamos el malestar, ya que no nos exponemos a aquellas circunstancias que pueden despertárnoslo. Para muchas personas, quedarse rumiando en vez de enfrentarse a una situación difícil les genera cierto alivio, es por ello que hablamos de evitación. A corto plazo, les funciona muy bien. El problema es que cuando se mantiene esta conducta, a largo plazo agrava el problema ya que cada vez se rumia más y, además, no se consigue resolver ningún problema.

¿Cómo gestionar la rumiación?

La rumiación puede llevar a niveles muy altos de ansiedad y malestar hasta el punto de interferir en la vida de la persona.

La terapia psicológica puede ayudarte a gestionar este tipo de pensamientos para que no te genere malestar.

Contacta con nuestro equipo de psicólogas para empezar terapia online o presencial si quieres ayuda para poder aprender a gestionar lo que te ocurre.

Este artículo ha sido redactado por Alicia Almansa Palomares durante la realización de sus prácticas del Máster de Psicología General Sanitaria.

 

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