Por pornografía entendemos cualquier tipo de material sexualmente explícito presente en diferentes medios, como revistas, películas, sitios web, redes sociales y juegos. Aunque pueda resultar placentero y estimulante para algunas personas, la exposición temprana a la pornografía puede desencadenar diferentes efectos negativos en los/as niños/as y adolescentes. Repercutiendo en su desarrollo emocional, psicológico y social.
El concepto de pornografía ha ido modificándose en los últimos tiempos, llevándonos a distinguir entre “pornografía tradicional” y “nueva pornografía”.
La nueva pornografía, basada en la distribución de material pornográfico a través de internet, ha transformado la manera en la que se accede y consume dicho contenido. En contraposición con la pornografía tradicional, ofrece acceso gratuito y disponible en cualquier momento. Además de contenidos de mayor calidad de imagen y sonido, mayor interactividad y una amplia gama de prácticas sexuales sin restricciones que abarcan desde las más convencionales hasta conductas de alto riesgo o ilegales.
Consumo de pornografía por parte de menores de edad
Según un estudio del 2020 realizado por la ONG Save The Children, 7 de cada 10 adolescentes consumen pornografía de manera frecuente. La mayoría de ellos son varones y suelen acceder por primera vez al material pornográfico online, de manera intencionada, sobre los 12 años.
Generalmente, el consumo se produce en la intimidad mediante un teléfono móvil, que permite acceder a contenidos gratuitos en línea de fácil acceso.
La exposición frecuente a materiales pornográficos en menores de edad es considerada como una forma de agresión sexual por omisión de la supervisión de los padres; es un delito recogido en el art. 186 del Código Penal Español.
Desde la Fundación ANAR, se ha detectado un aumento importante de abusos sexuales entre menores por parte de adolescentes agresores con un consumo previo y abundante de pornografía.
¿Qué efectos psicobiológicos presenta la exposición temprana a la pornografía?
El consumo de contenidos pornográficos puede generar efectos neurobiológicos parecidos al de cualquier droga, llegando a desencadenar, en ciertos casos, una conducta adictiva. Esto es debido a la liberación continua y abundante de dopamina que genera una sensación inmediata de placer y bienestar.
Cuando percibimos esa liberación de dopamina al consumir pornografía, nuestro cerebro nos impulsa a repetir esta conducta para volver a sentir placer. Esto podría llevar a una perdida gradual del control sobre la voluntad. Con el transcurso del tiempo, esto puede influir negativamente en el circuito de recompensa y en la producción de dopamina. Como consecuencia se genera la necesidad de incrementar el consumo de pornografía para alcanzar los niveles de satisfacción iniciales.
Como resultado, una persona puede desarrollar una dependencia hacia la pornografía, buscando constantemente la estimulación para mantener una sensación interna de bienestar.
¿Qué repercusiones tiene la exposición temprana a la pornografía en niños/as y adolescentes?
Entre las principales consecuencias provocadas por la exposición temprana al contenido pornográfico, encontramos:
- Alteración de la percepción de la sexualidad: la pornografía distorsiona la forma en que se comprende la sexualidad, debido a que otorga principal importancia al acto físico frente al contacto interpersonal. Esto podría conducir a que (los) varios niños/as perciban el sexo como una actividad puramente física y descontextualizada de las emociones, los pensamientos y la intimidad.
- Problemas de imagen y autoestima: la pornografía presenta una representación idealizada y estereotipada de los cuerpos y la sexualidad. La exposición temprana a este tipo de contenido puede llevar a que los jóvenes se equiparen con las imágenes que observan, provocando inseguridad sobre su propio cuerpo y capacidades sexuales. Esto puede dar lugar a complejos, insatisfacciones e incluso rechazo hacia su propio cuerpo por no cumplir con los estándares mostrados por los actores.
- Adicción: como se comentaba anteriormente, la exposición temprana a la pornografía puede llevar a los menores de edad a desarrollar una dependencia o adicción al material pornográfico.
- Conductas de riesgo: los contenidos que observan podrían conducirles a realizar comportamientos de riesgo, como la promiscuidad, consumo de sustancias, prácticas sexuales extremas y peligrosas, etc.
¿Qué hago para prevenir la exposición temprana a la pornografía o para reducir sus consecuencias en mi hijo/a?
El primer paso para tener en cuenta en las siguientes pautas es la adaptación del lenguaje en función de la edad y la madurez de su hijo/a.
Posibles pautas para seguir:
- Educar en lugar de prohibir: hablar sobre los posibles riesgos de la exposición temprana a la pornografía sin regañar ni juzgar, evitando prohibir el acceso generalizado a cualquier herramienta tecnológica como medida punitiva y/o preventiva.
- Fomentar el pensamiento crítico: reflexionar con el/ella sobre la situación con el objetivo de fomentar su pensamiento crítico para que consiga cuestionarse los contenidos que ven en los diferentes medios. Hacerle preguntas abiertas, orientada a la reflexión: ¿qué te aporta ver estos videos o imágenes? ¿Crees que esto es lo que ocurre o que debería darse en cualquier relación? ¿Crees que los cuerpos de los actores y las actrices corresponden a la realidad?
- Hablar sobre la sexualidad: hablarle con naturalidad sobre la sexualidad, explicándole abiertamente la diferencia entre una relación saludable frente a las prácticas sexuales reflejadas por la pornografía.
- Apoyarse en los profesionales: si presentas alguna dificultad para abordar dicha temática con su hijo/a o si crees que ha estado expuesto/a a la pornografía y temes por las consecuencias de dicha exposición, puedes solicitar ayuda a un psicólogo infanto-juvenil para que os guie y oriente al respecto.
Mitos sobre la exposición temprana a la pornografía
- Un poco de pornografía no daña a nadie: se ha comprobado que ninguna cantidad de consumo de pornografía es segura y que incluso su consumo esporádico podría generar consecuencias negativas en la salud del menor. Incluso sin necesidad de que tenga que desarrollar una adicción.
- La pornografía no tiene nada que ver con las agresiones sexuales: pese a que la mayoría de los consumidores de la industria pornográfica no se convertirán en agresores sexuales. Los resultados de varios estudios concuerdan en que los consumidores habituales presentan mayor probabilidad de realizar conductas que atentan en contra de la libertad sexual de otra persona.
- Los/as niños/as no miran porno: un estudio sobre el consumo de pornografía en población infantil española demostró que los/as niños/as suelen acceder por primera vez a la pornografía alrededor de los 8 años, aunque en esta franja de edad suele ser un contacto de carácter accidental.
- La Ley debería encargarse de prohibir el acceso a la pornografía a menores de edad: dicho acceso está prohibido desde el año 1995 por el artículo 186 del Código Penal Español. “El que, por cualquier medio directo, vendiere, difundiere o exhibiere material pornográfico entre menores de edad o incapaces, será castigado con la pena de prisión de seis meses a un año, o multa de seis a doce meses”.
- La pornografía es una representación exacta del sexo real: La pornografía se caracteriza por ser una representación exagerada y simplificada del sexo, creada con el propósito de entretener y no con el fin de educar a las personas acerca de la sexualidad.
Si crees que tu hijo puede tener un problema con la pornografía, puedes consultar a nuestro equipo de psicólogas en Madrid especialistas en terapia juvenil, te ayudarán a resolver tus dudas.
Este artículo ha sido redactado por Gabriele Piccitto durante la realización de sus prácticas el Máster de Psicología General Sanitaria.
