Vivimos en una sociedad que constantemente nos transmite la idea de que debemos sentirnos bien todo el tiempo. Se nos enseña a evitar el dolor, a controlar las emociones incómodas y a buscar soluciones rápidas para cualquier forma de malestar. Sin embargo, la experiencia humana incluye inevitablemente momentos difíciles: miedo, ansiedad, tristeza, frustración, incertidumbre o pensamientos desagradables forman parte de la vida de todas las personas.
El problema no suele ser la existencia de estas emociones o pensamientos, sino la lucha constante que mantenemos contra ellos.
Cuando evitar el malestar se convierte en el problema
Muchas veces, de manera automática, intentamos escapar de aquello que nos hace sufrir. Evitamos situaciones que nos generan ansiedad, tratamos de distraernos constantemente, reprimimos emociones o buscamos controlar todo lo que sentimos y pensamos. A corto plazo, estas estrategias pueden producir cierto alivio, pero a largo plazo suelen mantener e incluso aumentar el malestar.
Cuanto más intentamos no sentir ansiedad, más pendientes estamos de ella. Cuanto más luchamos por eliminar determinados pensamientos, más presentes se vuelven. Y cuanto más evitamos aquello que nos incomoda, más limitada puede acabar siendo nuestra vida.
La evitación emocional puede alejarnos poco a poco de nuestras relaciones, de nuestras metas y de aquellas actividades que realmente son importantes para nosotros.
La aceptación como una alternativa saludable
Aceptar no significa resignarse, conformarse o dejar de actuar. Tampoco implica que nos guste lo que ocurre o que dejemos de intentar mejorar nuestra situación. Desde la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), la aceptación se entiende como la capacidad de hacer espacio a las emociones, pensamientos y experiencias difíciles sin luchar constantemente contra ellas.
Cuando dejamos de gastar toda nuestra energía intentando controlar aquello que no podemos controlar completamente, aparece la posibilidad de dirigir nuestra atención hacia aquello que sí podemos construir: nuestras acciones, nuestros valores y la manera en la que queremos vivir.
La aceptación nos permite desarrollar una relación más flexible y saludable con nuestro mundo interno, favoreciendo una mayor adaptación emocional y una vida más coherente con lo que realmente es importante para cada persona.
Un enfoque basado en la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT)
En este taller trabajamos diferentes aspectos relacionados con la aceptación emocional y la flexibilidad psicológica desde el enfoque de la Terapia de Aceptación y Compromiso. A través de ejemplos, reflexión y herramientas prácticas, abordamos cómo nuestros patrones de pensamiento y conducta pueden influir en el mantenimiento del sufrimiento y cómo empezar a generar cambios más saludables y sostenibles.
El objetivo no es “eliminar” el malestar, sino aprender a afrontarlo de una manera diferente para que deje de dirigir nuestra vida.
¿Qué se trata en este taller sobre aceptar los problemas?
En este taller gratuito sobre cómo aceptar los problemas, los psicólogos Inés Montes y Juan Mateos tratarán los siguientes puntos:
- Introducción: ¿Qué es la aceptación?
- El control no es la solución
- La evitación como enemiga de la aceptación
- Lenguaje y conducta
- Patrones de conducta y creencias
- Cómo reforzar y construir la aceptación
- Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT)
- De la aceptación a la acción
- Herramientas prácticas para aceptar los problemas
