En las últimas décadas, debido a un creciente avance de las redes sociales y las plataformas digitales, se observa una proliferación, principalmente en la población de adolescentes y jóvenes adultos, del síndrome de FOMO. Esto se debe a que en la sociedad actual existe una necesidad constante de estar conectados a internet y estar siempre pendientes de toda la información que nos llega a través de las redes sociales.
Apego desorganizado ¿Qué es y cómo afecta al desarrollo?
Responsabilidad afectiva ¿Qué es y por qué es tan importante?
Cómo desconectar del trabajo y disfrutar de tu descanso
¿Qué es el FOMO?
El síndrome de FOMO (acrónimo de Fear of Missing Out o “miedo a perderse de algo”) es la sensación persistente de preocupación o ansiedad que se da ante la idea de no estar al tanto de eventos sociales, experiencias significativas o actividades que podrían enriquecer la vida personal.
Este fenómeno no es nuevo, ya que los seres humanos, a lo largo de la historia y al ser animales sociales, han experimentado algún grado de preocupación por quedarse al margen de su entorno social. No obstante, actualmente, el FOMO ha adquirido una dimensión particular debido al auge de la era digital y las redes sociales.
Encontramos entre los grupos más vulnerables a adolescentes y jóvenes, debido a que son una población que se encuentra en una de las etapas vitales más complejas, donde se da la formación de la identidad y de los vínculos sociales. Los jóvenes utilizan las redes sociales como medio para interactuar con sus iguales y, por lo tanto, son más susceptibles a las comparaciones y a la presión de tener que estar actualizados y “en todos lados”.
Por otra parte, cabe destacar que este síndrome cada vez se está generalizando más a diferentes edades y contextos. Las personas se encuentran constantemente expuestas a una avalancha de publicaciones que reflejan momentos idealizados de la vida de los demás. Dichas publicaciones o imágenes tienden a destacar lo positivo, creando una comparación irreal entre las vivencias personales y las que se perciben en las redes. Además, la hiperconectividad y la inmediatez de la información han
intensificado esta sensación, generando la percepción de que siempre hay algo mejor o más emocionante ocurriendo en otro lugar.
Causas del FOMO
El FOMO tiene diversas causas, muchas de ellas profundamente relacionadas con la interacción entre los factores psicológicos individuales y las dinámicas sociales que se promueven debido al uso intensivo de las redes sociales y la tecnología.
A continuación, se describen las principales causas que contribuyen a su desarrollo:
● Influencia de las redes sociales: El uso de plataformas digitales (Instagram, Facebook, X, TikTok, etc) tienen un papel fundamental en el surgimiento y crecimiento del FOMO. Esto es debido a que estas redes sociales están diseñadas para destacar momentos de la vida de las personas, como viajes, logros, adquisiciones materiales o planes, que están atentamente
seleccionados y editados para mostrar las “mejores versiones” de la vida de esas personas. Al mostrar estas “mejores versiones» de la vida de otros, se genera la sensación de que los demás siempre están experimentando cosas mejores.
Esto genera la idealización de la vida de los demás y la percepción de que todo lo demás es más interesante y emocionante que la propia vida. Debido a que esta exposición es constante, las personas experimentan una sensación de insuficiencia o insatisfacción con sus propias experiencias o su propia vida, lo que fomenta este miedo de perderse algo que sea más “valioso” o más “significativo”.
● Comparación social: El FOMO se encuentra altamente relacionado con la comparación social, un proceso natural que llevan a cabo todas las personas, donde evalúan sus propias vidas, logros, habilidades, etc, en función de los demás. Las redes sociales alimentan esta comparación y la convierten en algo constante y difícil de evitar, puesto que los algoritmos se encargan de priorizar contenido atractivo para cada persona. Aumenta la necesidad de cumplir los estándares sociales y personales que observamos en las redes, como por ejemplo lograr metas profesionales, tener la relación romántica ideal, tener un gran grupo de amigos o viajar por todo el mundo. Cuando se tiene la percepción de “no estar a la altura”, aumenta el grado de insatisfacción, se intensifica el FOMO y se refuerza el círculo de la comparación social.
● Baja autoestima: Las personas con inseguridad o con una autoestima más baja, pueden ser más vulnerables al FOMO. Normalmente, estas personas que buscan la validación externa, recurren a las redes sociales como una fuente de refuerzo, ya que las interacciones digitales como los comentarios positivos o los “me gusta” suponen una gratificación inmediata. Esto a su vez las convierte en personas más sensibles a las comparaciones negativas o a sentirse excluidas, debido a que pueden percibir que no están viviendo una vida suficientemente interesante, lo cual deriva a emociones como la ansiedad y el miedo de estar perdiéndose experiencias u oportunidades importantes para su desarrollo social y personal.
● Exposición y acceso constante y rápido a novedades: El acceso instantáneo a información como noticias, tendencias o eventos, multiplica la presión por estar al día. Las redes sociales, los medios de comunicación y las aplicaciones de mensajería notifican continuamente a los usuarios sobre lo que sucede en el mundo, generando la sensación de que siempre va a
haber algo nuevo que podría ser importante o significativo. Esta hiperconectividad puede generar la necesidad constante de revisar los dispositivos para no perderse información relevante, aumentando el FOMO. Asimismo, la velocidad con la que las noticias se vuelven obsoletas, también influye en la urgencia de estar actualizados en tiempo real, lo que puede provocar comportamientos compulsivos y una desconexión con el presente.
Impacto del FOMO en la salud mental
Ansiedad y estrés
La sensación de estar preocupados constantemente por estar perdiéndose eventos o experiencias importantes puede llegar a generar altos niveles de ansiedad. Asimismo, encontrarse constantemente en este estado de alerta, puede hacer que se vuelva crónico, especialmente en la población joven que se encuentra constantemente expuesta a la presión de estar actualizados y conectados a las redes sociales. También, la preocupación por no quedarse atrás o quedarse excluidos puede incrementar los niveles de estrés, siendo esto una dificultad muy grande a la hora de tener un adecuado bienestar emocional.
Problemas de autoestima
La comparación constante con las vidas idealizadas que aparecen en las redes sociales puede deteriorar significativamente la autoestima. Las personas con FOMO tienen tendencia a sentirse insuficientes, inadecuadas o inferiores, con creencias como que su vida no está “a la altura” de las expectativas sociales. Además, estos sentimientos de ser menos exitoso o tener una vida menos plena que los demás, refuerza los sentimientos de insuficiencia personal. También se refuerza la necesidad de validación externa, lo que hace que todo esto se convierta en un ciclo de insatisfacción y malestar.
Dificultades para vivir el presente
El FOMO puede hacer que las personas se enfoquen en lo que están perdiendo en lugar de disfrutar el momento presente. Esto puede producir una desconexión con la realidad y disminuir la capacidad de concentrarse y disfrutar de las actividades de la vida cotidiana. A largo plazo, esto puede afectar su calidad de vida, dado que la sensación de insatisfacción se puede volver constante.
Adicción al teléfono o redes sociales
Este síndrome puede fomentar el uso y consumo compulsivo de los dispositivos electrónicos, revisando constantemente las notificaciones y publicaciones para mantenerse al tanto de las novedades. Esté hábito puede obstaculizar la desconexión necesaria para un buen sueño y descanso, y afectar a la concentración y la atención, al ser una distracción constante.
Aislamiento social
El FOMO en numerosas ocasiones aparece por el deseo de conexión con los demás, sin embargo, paradójicamente, en lugar de acercar a las personas, puede distanciarlas, intensificando la sensación de aislamiento y vacío. Las comparaciones continuas con las vidas idealizadas de otras personas pueden reforzar los sentimientos de soledad y generar una percepción de insuficiencia. Esto puede llevar a las personas a desconectarse emocionalmente de sus entornos y relaciones reales, aumentando la insatisfacción con su propia vida.
Cómo gestionar el FOMO
Afrontar el síndrome de FOMO puede ser algo abrumador, ya que afecta a la capacidad para disfrutar del presente y conectarnos con nuestras prioridades. Por lo tanto, es importante aprender a gestionar nuestras emociones y hábitos frente al miedo a “perdernos algo”.
A continuación, se presentan algunas herramientas para manejar el FOMO:
- Limitar el uso de redes sociales: Reducir el tiempo de uso de las redes sociales es clave para gestionar el FOMO. Esto puede hacerse configurando horarios concretos para revisarlas y así evitar su uso fuera de esos momentos. También es recomendable implementar un “detox digital” de vez en cuando, como por ejemplo desconectarse durante fines de semana, días libres o en un periodo de vacaciones, lo cual promueve un equilibrio saludable y disminuye la dependencia de las redes.
- Practicar la atención plena o mindfulness: La atención plena es una herramienta eficaz para enfocarse en el presente y reducir la ansiedad que genera el FOMO. Prácticas como la meditación, la respiración consciente o simplemente tomarse unos minutos al día para apreciar el momento presente pueden reducir la necesidad de estar siempre conectado y fomentar una mayor satisfacción con la realidad.
- Trabajar en la autoestima y el autocuidado: Desarrollar una buena autoestima y que ésta se vuelva más sólida, es crucial para combatir el impacto del FOMO. Para ello, sería necesario reconocer y valorar las propias virtudes, logros y metas personales en lugar de compararse constantemente con otros. El autocuidado, dedicarse tiempo a uno mismo y a actividades que generen bienestar físico y emocional, refuerza una visión de las cosas más positiva y ayuda a mantener el foco en lo que realmente importa.
- Priorizar y enfocarse en experiencias significativas: En vez de intentar estar a la altura de lo que se ve en redes sociales, es importante identificar y llevar a cabo actividades o experiencias que aporten satisfacción y sentido personal. Esto puede incluir hobbies, tiempo con seres queridos o metas individuales que tengan un valor auténtico para la persona, más allá de las expectativas externas.
- Practicar la gratitud: La gratitud es una herramienta efectiva para contrarrestar el FOMO. Reflexionar regularmente sobre las cosas positivas en la vida, como logros, relaciones o momentos especiales, ayuda a cambiar el foco hacia lo que ya se tiene en lugar de centrarse en lo que falta. Esto promueve una mayor apreciación del presente y disminuye la necesidad de buscar validación externa.
Por último, es importante recordar que en los casos donde el malestar sea persistente o interfiera de forma significativa en la vida diaria, buscar apoyo psicológico y acudir a terapia puede ser clave para abordar estas emociones de manera más profunda y efectiva.
Este artículo ha sido redactado por Paula Toledano durante la realización de las prácticas del Máster de Psicología General Sanitaria.
