Mejor mañana lo hago, ¿por qué siempre estoy en el mismo punto?

06/01/2024 por Psicología MensActiva S.L.

Muchos de nosotros a día de hoy nos vemos sumergidos en la indecisión y nos preguntamos «por qué siempre estoy en el mismo punto». Por ejemplo la indecisión de querer dejar a una persona con la que no somos felices y no hacerlo, en el hecho de continuar en un trabajo por el simple hecho de tener miedo de no encontrar otro mejor, etc. Otras veces habremos añorado e intentado alcanzar nuestra mejor forma física, sin embargo tras unas semanas, volvemos al principio o incluso empeoramos y nos quedamos en la indecisión de dejarlo o volver a empezar.

Puede resultarnos también familiar el hecho de planear una rutina perfecta, organizar un plan y al final dejarlo siempre para el próximo día. Hechos tan sencillos como «ahora me ducho´´ y te acabas duchando al día siguiente.

¿Qué está sucediendo? ¿Por qué estoy siempre en el mismo punto? Para entender todo esto mejor hay que conocer la existencia de unos conceptos básicos que se relacionan entre ellos:

ZONA DE CONFORT, ZONA DE EXPANSIÓN, ZONA DE PÁNICO Y PROCRASTINACIÓN

La indecisión y la postergación son hoy en día causa de mucha ansiedad, frustración y fracaso.

1. ZONA DE CONFORT.

El encontrarnos en esta zona implica que ya lo tenemos todo adquirido, funcionamos en “piloto automático”. Actuamos de forma mecánica con lo ya conocido sin necesidad de conciencia. El conocimiento nos posibilita operar con mayor efectividad, con menos estrés porque dominamos el lugar donde estamos y menos derroche de energía. Permanecer en nuestra zona de confort nos cierra un mundo de posibilidades y crecimiento. Permanecer en nuestra área de aparente comodidad, nos hace sentir seguros y da resultados inmediatos  gratificantes, cómo es el poder tener más probabilidad de predecir y una sensación más seguridad.

Nuestro cerebro está programado para la supervivencia: «si lograr algo que queremos requiere un determinado nivel de esfuerzo y sacrificio, mejor nos quedamos aquí sin ponernos en riesgo´´. El cerebro está preparado para sobrevivir, pero no para super vivir.

Cuanto mayor importancia le des a la comodidad, más pequeño te sientes ante el miedo. Y al mismo tiempo cuanto más cómodo quieras estar, menos riesgos estarás dispuesto a asumir, menos oportunidades aprovecharás, a menos gente conocerás, etc.

Al hablar de zona de confort colindando con ella nos encontraríamos LA ZONA DE EXPANSIÓN, que es donde se produce el aprendizaje, requiere esfuerzo, aumentar nuestra conciencia y poner en marcha la acción. Expandimos nuestra capacidad de acción y al mismo tiempo ampliamos nuestra zona de confort. Es el proceso por el conseguiremos un
resultado que antes se encontraba fuera de nuestro alcance porque vivíamos en la zona de confort.

Por último otro fenómeno que se relaciona con la zona de confort y de expansión es LA ZONA DE TEMOR O PÁNICO. En esta zona es prácticamente imposible aprender. Puede haber cumplimiento, pero no compromiso. Este compromiso no durará mucho tiempo, se romperá y volveremos a la zona de confort para recuperar la sensación de
seguridad.

2. LA POSTERGACIÓN O PROCRASTINACIÓN

Muy ligado a las 3 zonas anteriormente comentadas se encuentra el fenómeno de la postergación o procrastinación. Los griegos llamaban AKRASIA a la debilidad de la voluntad para hacer lo uno sabe que tiene que hacer. Aristóteles habló de malakia una forma de akrasia.

Sientes que quieres hacer algo, pero encuentras excusas, no es que no quieras hacerlo es que no te sientes capaz de enfrentarte a ello, o simplemente como no te apetece no lo haces.

Esa inacción genera estrés y culpa que son finalmente causas de infelicidad. No tienes por qué ser vago o perezoso, simplemente tu cerebro está diseñado para que dejes las cosas para más adelante. Si consigues entender el mecanismo podrás cambiarlo, pero requiere trabajo duro.

La postergación es irracional. Sabe que la acción es buena y que la dilación supondrá malestar en un futuro y sin embargo se sigue haciendo.

La procrastinación se puede mover en las tres zonas, veamos como:

  • La procrastinación permanece en la zona de confort haciendo que postergues el salir de ella. Te quedas en tu zona de confort «ya saldrás de ella otro día´´.
  • La procrastinación esta también en la zona de expansión, en cada esfuerzo que hacemos a base de conciencia de continuar y seguir en el camino que llevará a los objetivos . la procrastinación es la que nos dice: «todo este esfuerzo no vale la pena´´, «mejor continuamos mañana´´, «mañana acabas, ya has hecho suficiente´´… de una u otra forma te incita a volver a tu zona de confort.
  • La procrastinación también existe en nuestra zona de pánico, cuando nos vemos superados y decidimos dejarlo y volver a nuestra zona de confort, pensando que quizás en otro momento volveremos a intentarlo.

¿Cuáles son las causas de la procrastinación?

– ERRORES DEL PASADO: en el pasado es posible que haya sido una persona trabajadora. Cumplías plazos, entregabas tareas, realizaba trabajos exquisitos…Sin embargo pasó algo y la mejor versión ya no era suficiente.
Empiezas a aplazar el esfuerzo que supone realizar ciertas tareas porque el refuerzo o reconocimiento que anhelabas nunca se dio, o no se dio como esperabas y se grabó en ti el pensamiento tipo: «no sirve para nada esforzarse tanto´´
Lo mismo ocurre con las personas con las que compartimos el día a día, son poco agradecidos.
Por supuesto las personas que te rodean tienen algo de culpa, pero tú eres el principal responsable de pensamientos y acciones.
¿Para quién realizabas tu esfuerzo? No estás dando lo mejor de ti solo para ser validado por quienes te rodean. Estas dando todo para poder decir con orgullo que pusiste todo tu corazón en cumplir una tarea. En el futuro esto se verá recompensado, solo necesitas ser consistentemente eficaz y responsable y hacerlo por ti. Nadie ha culpado a alguien
por hacer su mejor esfuerzo todo el tiempo.

– LA TRISTEZA podría llevar a alguien a que se convierta en un procrastinador, ¿no podrías trabajar en medio del dolor verdad? La tristeza impide pensar con claridad lógica y con paz. Esta causa particular de procrastinar es bastante única y compleja. Es necesario identificar las raíces y atacarlas.
Independiente de la raíz, si estás triste y no haces nada seguirás estando triste y seguirás manteniendo tu pensamiento en el foco de esa tristeza. Si comienzas a hacer lo que debes, el foco del pensamiento será la tarea, y al acabarla, aceptando la posibilidad que puede que tardes un poco más podrás decirte: «esta tristeza no pudo conmigo, yo he
ganado´´.

– MIEDO AL FRACASO Y BAJA AUTOESTIMA. No necesariamente tienes que haber recibido ninguna retroalimentación negativa en el pasado, pero careces de la confianza necesaria para dar el paso adelante. Esos miedos también tienen raíces. Están enfocados en los resultados negativos de sus pensamientos y acciones, no sobre los positivos. Aunque ambos son igualmente posibles han optado por ver que puede salir mal. Necesitan que se les recuerde que tienen el potencial. Deben optar por seguir adelante. Creer en ello es el primer paso a tomar.

– CREER QUE NO PASA NADA SI SE HACE OTRO DÍA O NO SE HACE. No pasa nada si hago ese ejercicio mañana o si limpio la casa el domingo. En realidad a modo objetivo no pasa nada, pero dentro de ti se está reforzando la comodidad (gratificación instantánea), y esto a medida que pospones se hace más grande, por lo que cuando llegue la hora de hacer algo te va a suponer mucho más esfuerzo, porque deberás romper el hábito de posponer.

– GRATIFICACIÓN INSTANTÁNEA que produce quedarse en el confort donde la persona está.

– PEREZA. La pereza es contagiosa. Es como un virus que se expande, en el momento que somos perezosos en un área, a medida que avanza el tiempo se expande a otras: limpieza, estudios, actividad social…

– LA IMPULSIVIDAD es un vicio que nos hace procrastinar, si conseguimos controlar la impulsividad es más probable que seamos más felices al sentirnos más realizados. Cuando no controlamos nuestros impulsos se abre una brecha entre lo que somos y lo que queremos ser. Es en esa brecha donde tomamos la decisión de actuar y salir de nuestra zona de confort. Mucha impulsividad equivale a poca voluntad.

La procrastinación y mantenernos en la zona de confort tiene un precio mucho más alto que la incomodidad: el precio de perder tiempo valioso, evitar oportunidades, no cumplir metas, perder el trabajo, reducción autoestima, mala toma de decisiones, reputación dañada, riesgo de la salud ,estrés, ansiedad, miedo …. Felicidad sacrificada.

Procrastinar lleva implícito la idea de conformismo, y abandonar la zona de confort conlleva un esfuerzo y una intención, y los resultados seguramente inmediatos no sean positivos: ansiedad, inseguridad, temor. Es difícil mantenerse en un lugar con sentimientos opuestos a los que estamos acostumbrados.

Vamos a suponer que tu zona de confort es quedarte en el sofá de tu casa después de un día de trabajo, y tu objetivo es ponerte en forma, estas eligiendo el camino fácil de quedarte en el sofá, pero eso te aleja cada vez mas de tu objetivo.

Supongamos que un día decides ir al gimnasio y al llegar te sietes completamente inseguro, te invade una sensación de nerviosismo y a los 15 minutos vuelves a tu zona de confort.
¿Qué harás mañana? Déjame decirte algo, las acciones y pensamientos de hoy repiten hasta en un 80% los del día anterior. Si lo has pasado mal el primer día del gimnasio seguramente el segundo día no vayas, o pensarás en ir otro día.

Entra en juego el mecanismo de evitación, la procrastinación, el posponer. Sales de tu zona de confort, inicias la zona de expansión y enseguida pasamos a la de pánico.
Procrastinar y mantenerse en la zona de confort puede parecer inofensivo: no hay nada malo en descansar. Pero en realidad es que le estás arrebatando una oportunidad a tus sueños, no descubrir y explotar tus potenciales y talentos. No saber de qué serias capaz si lo hicieras.

¿Y entonces qué hago?

Cuando te sientes incomodo estas creciendo. La próxima vez que salgas de tu zona de confort felicítate y repítete: debo estar creciendo , y sin entrar en bucle de pensamientos, continúa avanzando. Si quieres lograr algo de verdad, sería mejor que te fuese resultando cada vez más cómodo el hecho de estar incomodo. Introdúcete en tu ZONA DE
INCOMODIDAD y haz lo que te asusta.

Aunque las primeras veces que salgas a tu zona de incomodad hagas poco, o no hayas llegado donde te propusiste, has salido de tu zona de confort, no estas agregando un cero a tu objetivo de salir de ella. Vamos a llamarlo ganancias marginales que en su suma darán lugar a la ganancia que buscamos, al objetivo.

A la hora de abandonar nuestra zona debemos realizar una proyección a largo plazo, no darte una semana o un mes, mejor 6 meses o incluso un año. Muchas veces la inmediatez disminuye la capacidad de mantenernos en la incomodad, a la misma vez que venimos de estar acostumbrados a la gratificación inmediata de confort. Romper ese círculo requiere
intención, conciencia, esfuerzo y tiempo.

Imagínate un año yendo al gimnasio 4 días a la semana ¿Cómo estarías en un año? En algún momento la suma de las pequeñas ganancias marginales harán que eso se convierta en un pequeño habito, y tu cerebro pueda ir establecimiento esa zona como una nueva zona segura, controlable.

A la hora de dejar nuestra zona de confort son las primeras salidas las que si no tomamos la decisión de mantenernos nos devuelve a nuestra zona. O nos enfrentamos a nuestros miedos o nos pasamos toda la vida huyendo (procrastinando) de algo que posiblemente nos puede hacer crecer.

La clave al abandonar la zona de confort no es como pensamos, sino como actuamos, porque el pensamiento muchas veces se encuentra al servicio del mantenimiento de las cosas tal como están y no al cambio, por eso nuestro pensamiento, a veces no es fiable. Pensar mucho nos puede llevar a paralizarnos, porque es muy fácil encontrar razones
y justificaciones para no moverse. A esto algunos autores lo denominan parálisis por análisis.

Antes de decidir salir de una zona de confort recomiendo escribir una carta de compromiso, es decir una manifestación que haces en el presente de una elección para controlar tus acciones en el futuro.

Si tienes problemas para dejar de procrastinar y quieres entender cómo solucionarlo de la mano de profesionales de la salud mental, ponte en contacto con nuestro equipo de psicólogas para empezar terapia.

 

Este artículo ha sido redactado por Beatriz Montes Vélez durante la realización de sus prácticas del Máster de Psicología General Sanitaria

 

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