La deglución es una función fundamental que realizamos a diario sin apenas ser conscientes de ello. Sin embargo, cuando esta acción no se realiza de forma adecuada, pueden aparecer alteraciones que interfieren tanto en la alimentación como en el habla, la salud oral y el bienestar general. Una de estas alteraciones es la deglución atípica.
Quizás también te interese…
¿Cuándo acudir al logopeda por deglución atípica?
Terapia miofuncional: qué es y cómo nos ayuda
Logopedia: terapia del lenguaje en niños y adultos
¿Qué es la deglución atípica y por qué es importante tratarla?
Se trata de una alteración que consiste en un patrón inadecuado del movimiento lingual y de los músculos orofaciales al tragar, que puede tener efectos significativos en la articulación del habla, la mordida, la respiración e incluso en la estética facial.
Tratar la deglución atípica no es solo una cuestión funcional. También implica mejorar la calidad de vida, reducir molestias físicas asociadas y favorecer el bienestar emocional del paciente, especialmente en niños y adolescentes que pueden experimentar inseguridad o dificultades en entornos sociales.
¿Cómo puede ayudar la logopedia en la reeducación de la deglución?
El logopeda es el profesional especializado en la terapia miofuncional, que es el enfoque terapéutico clave para tratar la deglución atípica. Este tipo de intervención se basa en ejercicios específicos y personalizados dirigidos a reeducar los patrones musculares incorrectos y favorecer una deglución funcional y fisiológica.
Pero además del entrenamiento físico, el logopeda también tiene en cuenta aspectos emocionales y conductuales que pueden influir en la evolución del tratamiento, como la motivación del paciente o la implicación familiar en el caso de los más pequeños.
¿Qué ejercicios son útiles para corregir la deglución atípica?
A continuación, compartimos una selección de ejercicios prácticos que suelen formar parte del tratamiento de reeducación de la deglución. Es importante recordar que estos ejercicios deben ser guiados y supervisados por un profesional logopeda, quien adaptará el plan a las características específicas del paciente.
Ejercicios de conciencia corporal y postura
Ejercicio del espejo
Colócate frente a un espejo, sentado o de pie con la espalda recta. Observa la posición de tu cabeza, cuello y hombros. Asegúrate de mantener una postura alineada y relajada, ya que la deglución comienza con una buena base postural.
Control postural con libro
Coloca un libro liviano sobre la cabeza y camina lentamente por la habitación sin que se caiga. Este ejercicio refuerza la conciencia corporal y el control del equilibrio, fundamentales para una buena coordinación orofacial.
Ejercicios de movilidad y fortalecimiento de lengua
Punta de lengua al paladar
Coloca la punta de la lengua justo detrás de los dientes superiores, en la zona del paladar conocida como rugas palatinas. Mantén esa posición durante 10 segundos. Este ejercicio refuerza la posición lingual correcta.
Lengua serpiente
Saca la lengua lentamente como si fuera una serpiente y luego vuelve a meterla. Repite varias veces. Esto mejora el control de los movimientos linguales.
Lengua hacia los lados
Con la boca entreabierta, mueve la lengua de un lado al otro, tocando las comisuras labiales. Este movimiento favorece la lateralidad y flexibilidad lingual.
Ejercicios para labios y mejillas
Beso y sonrisa
Alterna entre dar un beso (labios fruncidos hacia afuera) y una sonrisa amplia. Realiza 10 repeticiones. Esto mejora el tono muscular de los labios y su movilidad.
Inflar mejillas
Infla las mejillas con aire y mantenlas llenas durante 10 segundos. También puedes alternar el aire de una mejilla a otra. Este ejercicio ayuda a fortalecer la musculatura bucal y el control del aire.
Ejercicios para la deglución funcional
Deglución con control
Coloca un sorbo de agua en la boca. Lleva la lengua a su posición correcta (pegada al paladar) y traga de forma lenta y consciente, evitando empujar con los labios o los músculos faciales.
Deglución con pajita
Beber con pajita (preferiblemente de grosor medio) es útil para trabajar el control del flujo y el esfuerzo muscular al tragar.
Deglución con alimento pastoso
En fases más avanzadas, se puede practicar la deglución con texturas semisólidas (como puré o yogur), supervisando la colocación y movimiento de la lengua.
¿Cada cuánto deben realizarse estos ejercicios?
La constancia es clave. En la mayoría de tratamientos, el logopeda recomienda practicar los ejercicios diariamente, al menos una o dos veces al día. Cada sesión puede durar entre 10 y 20 minutos, y se puede adaptar según la evolución del paciente. Es importante tener paciencia: la reeducación de la deglución no es inmediata, pero con compromiso, los avances llegan.
¿Cuánto tiempo dura un tratamiento de reeducación?
La duración del tratamiento depende de diversos factores:
- La edad del paciente.
- La causa y grado de la deglución atípica.
- La constancia en la realización de ejercicios.
- La existencia de otras alteraciones (como respiración oral o dislalias asociadas).
En general, los tratamientos pueden durar entre 3 y 12 meses. El logopeda evalúa los avances regularmente y ajusta la intervención a medida que se producen cambios.
¿Qué beneficios tiene reeducar la deglución?
Corregir la deglución atípica no solo mejora la función al tragar, sino que:
- Favorece la pronunciación de ciertos sonidos.
- Contribuye a una mordida más equilibrada.
- Reduce la tensión muscular en la cara, cuello y hombros.
- Mejora la autoestima, especialmente en niños y adolescentes.
- Previene problemas derivados como el bruxismo o dolores cervicales.
En Mensactiva te ayudamos a reeducar tu deglución
En Mensactiva Psicología, contamos con un equipo especializado en logopedia infantil y de adultos que puede ayudarte a ti o a tus hijos a mejorar la función deglutoria a través de un tratamiento individualizado y humano.
Creemos en un enfoque integral que une cuerpo y mente. Por eso, además del trabajo físico, tenemos en cuenta aspectos emocionales que muchas veces acompañan estos procesos, como la inseguridad, la frustración o la ansiedad que puede generar no comunicarse correctamente o tener dificultades para comer o hablar.
¿Notas que tú o tu hijo/a tiene dificultades al tragar, pronunciar ciertos sonidos o presenta una respiración bucal persistente?
No lo dejes pasar. Cuanto antes se comience la intervención, más sencilla y eficaz será. ¿Hablamos?
