Todos vivimos por “eventos especiales” para llevar mejor la cansada rutina del día a día. Practicamos la paciencia esperando meses para presenciar un evento en particular, el cual tenemos la certeza de que será memorable, quizá hasta por el resto de nuestras vidas. Sin embargo, y por increíble que parezca, a la hora de rememorar ese evento esperado con tanta ansia que ya ha sucedido, caemos en la cuenta de que no nos acordamos o no tenemos el recuerdo de haberlo vivido.
Este tipo de amnesia empezó a ser noticia tras los conciertos de la cantante estadounidense Taylor Swift en nuestro país en mayo del año pasado. Asistentes a los conciertos, después de haber esperado meses para ver a la artista, aseguraban que, tras haber pasado los conciertos, no recordaban nada de dichos conciertos a pesar de haber estado presentes.
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Pero, ¿por qué esto sucede esto?. La ciencia tiene una explicación para ello, y es bastante más común de lo que parece, no sólo en conciertos, sino también en, por ejemplo, bodas. Aunque, como tal no se haya estudiado formalmente como otros tipos de olvidos, se conoce como “amnesia post-concierto”. Se caracteriza como una reacción fisiológica de nuestro organismo ante las sensaciones y emociones tan intensas, por lo que la amígdala, el área del cerebro que se encarga del procesamiento emocional, libera grandes cantidades de un neurotransmisor denominado norepinefrina, cuya función es la de almacenar recuerdos.
Cuando nos encontramos ante un evento concreto en el que existe excesiva emocionalidad, las cantidades de esta sustancia pueden ser tales que el cerebro confunde la emoción con un estado o sensación de estrés, reaccionando como una respuesta de lucha o huida, por lo que las neuronas encargadas de almacenar memoria dejan de hacer su función y retener información resulta una tarea compleja al estar activados los mecanismos de defensa, como el olvido.
El estrés en sí es un mecanismo adaptativo que tenemos los mamíferos que, lejos de ser un problema, es lo que nos permite sobrevivir porque nos hace dar cuenta de una situación que pone en jaque los recursos que tiene el sistema para afrontarlo. Cuando hay un evento de mucha estimulación y de emocionalidad intensa se dan situaciones que implican jerarquizar las demandas, por lo que la memoria a largo plazo se obstaculiza. Pero el olvido, lejos de ser un enemigo, es lo que permite que el sistema pueda continuar. Necesitamos olvidar para poder continuar funcionando, es parte de los mecanismos que tiene nuestro sistema para seguir procesando información y consolidar las memorias de corto a largo plazo.
Como podemos observar, el estrés no dista de momentos positivos o negativos, aunque nosotros conscientemente sepamos que este tipo de eventos únicos y a veces irrepetibles no resultan una amenaza alguna para nosotros, las respuestas a liberaciones grandes de norepinefrina son similares en ambos escenarios y el cuerpo actúa ante la presencia de tantos estímulos captados sin importar sin son positivos o negativos.
Otro factor a tener en cuenta es la falta de atención consciente o activa. Al estar canalizando numerosos estímulos al mismo tiempo, rodeados de personas, hablando, bailando… es probable que nuestra atención se disperse al dejar de estar plenamente concentrados y, en consecuencia, el cerebro no registre la información correctamente y de manera profunda.
Pautas para evitar este fenómeno
En cuanto a métodos para luchar contra este tipo de amnesia emocional, encontramos algunas pautas. El profesor Ewan McNay del departamento de psicología de la Universidad Estatal de Nueva York habla de la relación que tiene el consumo de cafeína y alcohol en momentos tan intensos emocionalmente hablando: “un poco de estrés está bien; demasiado es malo. Si agrega cafeína o alcohol a la mezcla, es probable que empuje la curva aún más hacia la derecha, lo que significa que su cerebro tendrá más dificultades para crear y guardar nuevos recuerdos”.
Por lo tanto, evitar el consumo de estas sustancias puede ayudar a retener la información de mejor manera. Además, Robert Kraft, profesor de psicología cognitiva en la Universidad de Otterbein, resalta la importancia de adquirir un enfoque más mental, con el fin de relajarse, cuenta lo siguiente: “Si te comprometes a quedarte quieto, en un estado relajado, por otro lado, enviarás un mensaje a tu cerebro de que no hay necesidad de emocionarse demasiado. Eso puede ayudar a fomentar la formación de la memoria”.
Definitivamente, si hay una buena fórmula para asegurarnos de haber estado en nuestra boda, nuestra graduación de la universidad o el concierto del artista que tanto admiramos es grabar algunas partes del evento, ya que ésta puede ser nuestra única prueba de demostrarnos a nosotros mismos de haber experimentado dichas experiencias, y, sobre todo, vivir el momento, pues si se nos va a terminar olvidando, al menos que sea por una buena razón justificada.
Este artículo ha sido redactado por Marta González López durante la realización de sus prácticas de Grado.
