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Psicología y cirugía estética infantil: cómo preparar a un niño para una cirugía

Psicología y cirugía estética infantil

11 Feb Psicología y cirugía estética infantil: cómo preparar a un niño para una cirugía

Según el último sondeo publicado por el SECPRE (Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética), los menores de 18 años representan el 1,9 del total de las intervenciones. Y estas están más vinculadas a finalidades “clínico-funcionales” que estéticas. Sin embargo, las líneas entre “salud” y “estética” son muy finas; y ambos conceptos terminan por encontrarse. Especialmente cuando hablamos de salud mental y calidad de vida. Algo que no podemos desvincular del concepto general de “salud”, que solemos relacionar estrechamente con lo corporal, olvidándonos de la importancia vital de una mente equilibrada.

Lo que de forma común denominados “complejos” puede provocar serios problemas en la autoestima de nuestros hijos. En edades, precisamente, donde se está formando su personalidad. Pero, ¿cómo podemos ayudar psicológicamente a nuestros hijos antes y después de pasar por el quirófano? ¿Qué tipo de herramientas proporciona la terapia para afrontar una operación de cirugía estética y/o reparadora? ¿Cómo debemos tratar este asunto con nuestros hijos?

Autoestima y refuerzo de la imagen corporal: operaciones estéticas más frecuentes en menores

Según el mismo estudio que acabamos de mencionar (“La realidad de la Cirugía Estética en España 2017-2018”), más del 60% de las operaciones de cirugía estética y/o reparadora en infantes son otoplastias. Esto es: las operaciones que se encargan de corregir deformaciones en las orejas. Hablamos aquí sobre todo del tratamiento de las orejas prominentes o despegadas; popularmente conocidas como “de soplillo”, que tanto conflicto generan en los menores respecto a la imagen que tienen de sí mismos. Le siguen en el ranking las rinoplastias para corregir problemas respiratorios y las ginecomastias (aumento de volumen excesivo en las mamas masculinas).

Estas cifras evidencian que no debemos minimizar la importancia de las preocupaciones estéticas de nuestros hijos. Aunque las patologías clínicas y malformaciones graves puedan ocupar una (justificada) atención mayor, lo que podríamos estar considerando un “mal menor” podría agravarse en el tiempo y afectar el adecuado desarrollo de su vida adulta. La percepción y la distorsión de la imagen corporal son temas muy sensibles en población pre-adolescente y adolescente (desde los 10 hasta los 21, aproximadamente).

Tampoco podemos perder de vista la grave problemática del bullying o acoso escolar, que cada vez parece afectar a niños en edades más tempranas. Las principales secuelas del maltrato en las aulas son síntomas depresivos (68,8%) y ansiedad (67,2%). Otros daños asociados a las víctimas del bullying suelen ser el estrés postraumático, agresividad y fobia social, que pueden desencadenar autolesiones e ideación suicida.

Terapia infantil antes y después de la cirugía estética

Sin embargo, no podemos pensar que el quirófano (si esta es la decisión última y consensuada; siempre en manos de profesionales) solucionará por arte de magia este tipo de situaciones. El acompañamiento psicológico en todos estos procesos, pre y postoperatorios, nunca debería obviarse. El profesional de la psicología puede orientar a padres e hijos en cada una de las etapas, para que el tránsito sea lo más positivo y menos traumático posible.

Atender a la necesidades psicológicas del menor, haya o no sufrido discriminación en su entorno escolar o en su círculo de relaciones sociales, es algo fundamental para garantizar su bienestar emocional. Con mayor razón cuando estamos introduciendo un elemento desasosegante en su rutina: un quirófano. Se trata de un episodio que se sale fuera de la norma de su día a día y que puede generar miedos, inseguridades, ansiedad e, incluso, sentimientos de culpa.

Como nos recuerda la Doctora Beatriz González Meli, cirujana plástica especialista en al área pediátrica con más de 20 años de experiencia: “se recomienda a los padres que observen en todo momento el comportamiento de sus hijos y que no insistan en la cirugía hasta que el niño lo pida.”

¿Cómo puedo ayudar psicológicamente a mi hijo antes de una operación?

En primer lugar, la preparación psicológica por parte de los padres es muy importante. De ahí surgen iniciativas como la Escuela de padres. La reducción del estrés y la ansiedad en los adultos, mediante las adecuadas estrategias de afrontamiento, es el primer paso para transmitir tranquilidad a los niños. De esta forma normalizamos la situación y reducimos las posibles inquietudes del menor.

Por otro lado, el entorno hospitalario debe jugar a nuestro favor en todo momento. Los médicos y los especialistas de la salud deben ser cómplices y aliados en el proceso terapéutico. De esta forma el quirófano se convertirá en un espacio seguro para el menor. Un recorrido previo y la aparición en el hospital de objetos o elementos familiares para el niño puede ser muy beneficioso para su experiencia.

Es muy importante que contestemos a las preguntas de nuestros hijos con la mayor naturalidad. Y que no “evitemos” el diálogo explicativo con ellos: siempre desde un lenguaje que huya de términos y conceptos alarmantes. El hecho de confirmar a los niños que una vez se despierten de la operación verán allí a sus padres es algo que les genera mucha seguridad. Por otro lado, es vital empatizar con la situación de nuestros hijos. Es absolutamente normal que los niños expresen su miedo o temor ante el dolor; por ello debemos dar las respuestas adecuadas desde la aproximación terapéutica.

MensActiva orienta psicológicamente a niños y padres antes y después de la cirugía

El papel del psicólogo no debería dejarse de lado para reducir el estrés pre-operatorio en los infantes. Como apuntan recientes estudios: “Muchas veces, a pesar de la existencia de materiales terapéuticos vinculados a la preparación psicológica prequirúrgica de los niños, estos son subutilizados por el equipo médico y reducidos solamente a una finalidad de distracción (…). El psicólogo, al emplear dichos materiales, está capacitado a traducir la información técnica sobre el procedimiento quirúrgico al niño y su familia en un lenguaje accesible y que incite la presentación de dudas y aclaraciones.”

No dudes a la hora de ponerte en manos de profesionales en psicología infantil. ¡Contáctanos! Estaremos encantados de acompañarte en el pre y postoperatorio de tu hijo.

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