Desensibilización sistemática y exposición progresiva

12/11/2024 por Psicología MensActiva S.L.

En el día a día, hay muchos términos de la psicología que se emplean de forma cotidiana, estos pueden venir de haberlos oído en algún documental o en conversaciones con amigos. Muchos de vosotros habréis oído hablar de la desensibilización sistemática o de la exposición y quizá con el nombre nos podemos hacer una idea de que tratan, pero en el artículo de hoy vamos a hablar más en profundidad de lo que son, en qué consisten y cuáles son sus diferencias.

Las técnicas de exposición son una de las herramientas más usadas y sólidamente estudiadas de la modificación de conducta. Se basan en mecanismos de aprendizaje y son útiles en la reducción de las respuestas condicionadas disfuncionales en diversos trastornos psicopatológicos, como por ejemplo: fobias, TEPT, TOC, TCA o adicciones. Esto quiere decir que ayudan a cambiar conductas aprendidas que ya no son adaptativas como las que se dan por el miedo o ansiedad que sufrimos en una fobia.

El funcionamiento de la ansiedad

Para entender el mecanismo por el que funcionan estas técnicas, hay que entender previamente cómo funciona la ansiedad. La ansiedad es una emoción en respuesta a un estímulo que está implicada en el aprendizaje de las conductas disfuncionales de las que hablábamos antes. Funciona como una curva, empieza a crecer muy rápido hasta que llega a un punto en el que no crece más, y comienza a decaer. Lo que sucede es que se da un proceso de habituación, es decir, si no se tiene oportunidad de escapar, la ansiedad inevitablemente disminuirá por el agotamiento de los recursos del organismo.

Ansiedad 1 desensibilización sistemática

Cuando la ansiedad comienza a intensificarse, esta se percibe como una experiencia aversiva, lo cual impulsa al individuo a evitar dicha sensación. Para lograrlo, se emplean conductas de evitación que permiten escapar del estímulo ansiógeno. Al hacerlo, la ansiedad disminuye, reforzando así dichas conductas y creando una asociación entre «escapar» y la reducción de las emociones negativas a corto plazo. Este proceso impide que el individuo evalúe objetivamente si el estímulo evitado representa una amenaza real, lo que perpetúa la percepción de peligro a largo plazo. Además, interfiere con el proceso de habituación al estímulo ansiógeno, promoviendo una sensibilización o incubación progresiva hacia él.

DS desensibilización sistemática

La ansiedad tiene una doble trampa con la evitación o escape: a nivel conductual se interrumpe el proceso de habituación, la ansiedad no baja, sino que la alimentamos. Y a nivel cognitivo: al no comprobar que no es peligroso, confirmamos que sí lo es. Por eso, las técnicas de exposición ayudan, hacen que se rompa la asociación entre escapar y el alivio de la ansiedad y al mismo tiempo nos hacen comprobar que la ansiedad bajará con el paso del tiempo.

Tipos de exposición

Las técnicas de exposición se pueden implementar en vivo, en imaginación o con realidad virtual y podemos clasificar las técnicas en 3 tipos por su nivel de intensidad: la desensibilización sistemática, la exposición progresiva y la inundación. La inundación, consiste en enfrentarnos a aquellos estímulos que nos dan ansiedad, pero usando los que mayor intensidad de respuesta nos producen, debido a esto, es un tratamiento complicado y actualmente en desuso ya que no es muy funcional a la hora de aplicarse. Por ello, nos centraremos en la desensibilización sistemática y la exposición progresiva.

El procedimiento de desensibilización sistemática

La desensibilización sistemática (DS) es un procedimiento para disminuir las respuestas de ansiedad condicionadas ante determinados estímulos como hemos dicho antes. Consiste en exponer de manera progresiva y jerarquizada a los estímulos que desencadenan ansiedad, al tiempo que emitimos una respuesta incompatible con la ansiedad (por ejemplo, la de respiración o relajación); de esta forma se produce un nuevo condicionamiento según el cual los estímulos antes aversivos pierden su carácter ansiógeno y la persona gana control para enfrentarse realmente a las situaciones temidas.

Esta técnica se basó en el primer mecanismo de acción que fue propuesto por el psiquiatra estadounidense Joseph Wolpe, la “inhibición recíproca”. Este mecanismo de acción fue desarrollado a partir de los estudios sobre las neurosis experimentales en animales de Iván Pávlov. Plantea una incompatibilidad de actuación simultánea del sistema nervioso simpático y del parasimpático. La lógica reside en que determinadas respuestas no pueden darse simultáneamente, una imposibilita la otra, por ejemplo, estar de pie y sentado, soplar y sorber… y por tanto, debe haber respuestas que son incompatibles con la ansiedad como la risa, el comer o la relajación. Para la técnica se usa esta última, con la respiración diafragmática o la relajación progresiva de Jacobson. La forma de llevar a cabo la técnica sería la siguiente:

  1. Primero se haría una presentación de la técnica, se explicaría la lógica de los mecanismos a los que atiende y las fases del proceso.
  2. En segundo lugar, se haría un entrenamiento en la respuesta incompatible que se eligiese, la respiración diafragmática, por ejemplo.
  3. En tercer lugar, se construiría la jerarquía de estímulos ansiógenos (generalmente en imaginación). Para ello se usan las USAs, o unidades subjetivas de ansiedad. Estás van del 1 al 100, siendo 1 lo que menos ansiedad daría, y 100 lo que más ansiedad te da, y en base a eso se construiría la jerarquía con un estímulo de 10 USAs de separación respecto al siguiente.
  4. Se haría la exposición empezando por los estímulos ansiógenos más bajos y siguiendo la siguiente secuencia: se indica a la persona que se relaje, se lee la ficha, se mantiene esa imagen mental 15 segundos y se pregunta cuál ha sido el nivel de ansiedad generada. Si es de más de 25 USAs, se interrumpe y se vuelve a la relajación durante 1 minuto, si sigue siendo un nivel elevado, se volvería con ítems desensibilizados para que haya éxito al exponerse. Si el nivel fuese menor de 25 USAs, se repetiría el mismo ítem y se pasaría al siguiente volviendo a la relajación durante al menos 40 segundos entre ítems.
  5. Para terminar, siempre se realiza un ítem desensibilizado para ganar autoeficacia en el proceso.

Hoy en día hay diversas teorías para explicar los efectos positivos y la eficacia de la DS. Se ha visto que la mejoría no proviene, como creía Wolpe, de la inhibición recíproca, pues el sistema nervioso simpático y parasimpático no funcionan de forma tan incompatible como en su época se creía. Su éxito se achaca más a los procesos de habituación, de pérdida de sensibilización y de extinción que se dan por la repetida aplicación de la técnica. El condicionamiento operante y modelado también parecen claves ya que se refuerza al paciente por conductas de aproximación al estímulo temido y en la DS en vivo, se puede usar un modelo que interactúe con el objeto temido. Además, se ha visto que interviene en aspectos cognitivos, reestructurando cogniciones, cambiando niveles de autoeficacia, poniendo en práctica estrategia de afrontamiento… Por lo que, a día de hoy se conoce que la DS no funciona por la inhibición recíproca, sino por uno o más de los mecanismos que hemos mencionado.

La exposición progresiva

Las técnicas de exposición son una serie de procedimientos cuyo objetivo es disminuir el nivel de activación que se produce ante determinados estímulos generadores de ansiedad. Su fundamento radica en que exponerse a la situación temida (de forma gradual o no) producirá un aprendizaje por el que se acostumbrará al organismo de forma que su respuesta será cada vez menos intensa. Si se refuerza de una manera adecuada, esta práctica llevará a la superación y manejo de la situación temida y hasta entonces evitada. Al contrario de la desensibilización no se generan respuestas incompatibles.

El elemento clave en esta técnica es permanecer en la situación ansiógena hasta que ocurra una reducción significativa de la ansiedad subjetiva, no hay técnicas de relajación. Los mecanismos de acción que están detrás de esta técnica son: la extinción, la habituación y los aspectos cognitivos. La extinción se produce al permanecer frente al estímulo temido, rompiendo de este modo la asociación entre el estímulo temido y la ansiedad. La habituación se da al no tener oportunidad de escapar, la ansiedad inevitablemente disminuirá debido a la curva de la ansiedad antes mencionada. Esta puede durar varias horas, pero siempre termina bajando por el agotamiento de los recursos del organismo. Por último, los aspectos cognitivos, son como en la DS, la reestructuración cognitiva de esas creencias irracionales ante el estímulo, cambios en la autoeficacia, mejora en estrategias de afrontamiento y un efecto placebo.

La forma de realizar una exposición sería muy parecida a la de la DS, se comenzaría con una psicoeducación de la técnica, después se pasaría a exponer a las personas al estímulo ansiógeno con unas 50 USAs más o menos. Se continua hasta que la ansiedad se haya reducido casi por completo sin escaparse y después se refuerzan mucho los logros obtenidos. Además, después se someterá a prueba lo sucedido en sesión para la reestructuración cognitiva.

En conclusión, estas técnicas son muy útiles y hay claras evidencias de su efectividad. Hoy en día se usa sobre todo la exposición progresiva ya que el mecanismo en el que se basaba la desensibilización sistemática se ha visto que no era la causa de sus efectos, si no que su efectividad era debida a la parte de la exposición.

Hay que mencionar que la alta divulgación de esta técnica ha podido llevar a su uso inadecuado haciendo que se agrave la situación de las personas, estas técnicas se han de emplear por profesionales para una correcta ejecución y supervisión con el fin de obtener los resultados deseados.

Si eres psicólogo/a y necesitas ayuda y supervisión para aplicar de manera adecuada esta técnica. ¡Contacta con nosotras!

Este artículo ha sido redactado por Alejandro Alonso durante la realización de sus prácticas del Máster de Psicología General Sanitaria.

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