La técnica del lugar seguro es una herramienta que se utiliza en contextos de terapia para abordar el manejo del estrés, la ansiedad u otros trastornos emocionales. Se fundamenta en la visualización en imaginación de un lugar en el que la persona se siente segura y protegida, dándose permiso para desconectar por un momento de las emociones que le generan malestar.
Qué es la técnica del lugar seguro
Se trata de un ejercicio guiado en imaginación que ayuda a la persona a crear un espacio en su mente en el que se pueda sentir a salvo. Puede imaginar un lugar real o inventarlo, basándose en entornos de paz y bienestar. El objetivo es que, mediante la visualización de ese lugar, la persona reduzca su nivel de activación y pueda gestionar mejor sus emociones ante situaciones estresantes o ansiógenas.
En esta técnica la persona es guiada por el terapeuta, cerrando los ojos, relajándose y comenzando a imaginar ese lugar productor de bienestar. Ese espacio imaginario es diferente según la persona. Puede tratarse de un paisaje de naturaleza, un lugar de su hogar, o un espacio ficticio. Lo importante es que sea un espacio libre de amenazas emocionales.
Una vez creada y entrenada esa visualización, el terapeuta interviene para “anclar” en la mente esa sensación de seguridad. De esta manera, la persona aprende a evocar ese lugar de paz en momentos de malestar. Cuanto mayor entrenamiento, más rápidamente puede acceder la persona a ese espacio y mayor sensación de calma puede llegar a percibir.
Aplicaciones en terapia
Esta técnica es utilizada en distintas áreas en psicoterapia. Donde mayor eficacia se ha encontrado ha sido en casos de estrés postraumático (TEPT), ansiedad, duelo u otras dificultades en regulación emocional. Se emplea habitualmente en tratamientos cognitivos-conductuales, en desensibilización y en reprocesamiento mediante movimientos oculares (EMDR).
En personas que han pasado por un trauma, la técnica es útil para ayudar a desconectar de sentimientos intensos que surgen ante la exposición a recuerdos que generan malestar. Su aplicación puede tener lugar antes y después del abordaje del trauma, para un mayor beneficio en la persona, aportando sensación de control y reduciendo la posibilidad de reexperimentación de síntomas intensos.
Se emplea también en pacientes con sintomatología compatible con ansiedad y depresión que están sometidos a un alto estrés por diversos factores de su vida. Les ayuda a recuperar fuerzas para afrontar nuevos retos, aumentando su capacidad de resiliencia.
¿Cómo se crea el lugar seguro?
Aunque se trate de una visualización, esta no es casual, sino que requiere de un esfuerzo consciente tanto por parte del paciente como del terapeuta. El entorno que se cree ha de ser significativo y ha de estar detallado. Los pasos más habituales que se siguen son:
- Preparación: se induce relajación física y mental. Pueden aplicarse ejercicios de respiración diafragmática o relajación muscular progresiva.
- Descripción del espacio: la persona, guiada por el terapeuta, comienza a imaginar el lugar, intentando que aparezcan cada vez más detalles, como cómo es, qué sonidos hay, qué olores le llegan, qué temperatura hace, etc.
- Anclaje: una vez la visualización ha quedado detallada, se “ancla” la sensación de seguridad. Puede hacerse mediante un gesto, como apretar una mano o poner la mano sobre el corazón. De esta manera, el paciente asocia la sensación de calma con el lugar y el gesto que la desencadena.
- Evocación en momentos relevantes: llegados a este punto, se trata de entrenar la entrada a la visualización y la imaginación de esta en momentos de malestar. Esto ha se hacerse de forma gradual, hasta que el paciente pueda hacer un uso autónomo y rápido de la técnica.
Uso de la técnica en duelo y estrés postraumático.
La técnica del lugar seguro tiene especial utilidad en casos de duelo complicado y estrés postraumático. Según un programa de terapia grupal en pacientes en duelo, esta técnica fue una de las herramientas más eficaces para hacer más fácil el manejo del dolor emocional. Al acceder la persona a su espacio seguro en imaginación, podía encontrar descanso emocional, reduciendo la intensidad emocional en el proceso de duelo. Esto ayudó a que pudieran avanzar los pacientes de una manera más efectiva en el tratamiento.
En cuanto al estrés postraumático, en un ejemplo de caso se encontró que esta técnica de dio un medio eficaz para disminuir la ansiedad y de esta manera poderse exponer a recuerdos de trauma. Ayudó a que pudiera avanzar en el tratamiento sin sentirse abrumada por las emociones que le generaban malestar.
La técnica del lugar seguro es una herramienta utilizada en terapia con gran poder para que las personas encuentren un lugar libre de angustia en sus mentes. Su eficacia para reducir la ansiedad y el estrés la hace interesante para su aplicación en diversos tratamientos y motivos de consulta, ya sea por duelo, estrés postraumático, etc. A través del visionado en imaginación y el anclaje, los pacientes encuentran una forma de regular sus emociones y un método a entrenar para un afrontamiento saludable de factores estresantes y desafíos vitales.
Pero esta técnica no es eficaz sólo por lo simple que es, sino por la flexibilidad que permite personalizar cada espacio a cada paciente en particular. Es valiosa tanto a corto como a largo plazo en el tratamiento terapéutico.
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Este artículo ha sido redactado por Raquel Menoyo durante la realización de sus prácticas del Máster de Psicología General Sanitaria.
