Este es un tema polémico, ya que sigue habiendo cierta aceptación social a que un jefe o incluso compañeros de trabajo pueda acosar sin ningún tipo de acritud, y se confunde exigencia con esos comportamientos hostiles. Por otro lado, el miedo a perder el trabajo, por diversas situaciones personales, hace que todo esto no tenga consecuencias, tan solo para la víctima. Y, por último, es rebatible en muchas empresas la actitud de los recursos humanos frente a estos sucesos. Y ahora que ya hemos dejado claro de forma implícita nuestra opinión vamos a profundizar en el tema y dar estrategias a quien se ve afectado por esto para confrontarlo y enfrentarlo.
Vamos a añadir un pequeño rayo de luz. Y es que hay empresas que sí trabajan muy bien estas situaciones y son un ejemplo de cómo se debe proceder. Ojalá, poquito a poco se vaya implementando medidas para todos los niveles de acoso que se dan a lo largo de la vida.
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¿Qué es el Mobbing?
La definición de mobbing es la propia de acoso laboral que se ha venido modificando con el paso de los años. Es el acoso sistemático y prolongado que un empleado sufre por parte de uno o varios compañeros de trabajo o incluso de sus superiores. Este acoso se manifiesta en situaciones de desprecio, exclusión social o incluso insultos y humillaciones. El mobbing horizontal se da desde compañeros de trabajo con el mismo cargo que la víctima y en el caso del vertical es un superior hacia un subordinado.
¿Cuáles son las consecuencias psicológicas?
Las víctimas suelen experimentar una serie de efectos psicológicos, que incluyen:
- Ansiedad: Cada día en el trabajo crece la incertidumbre y el miedo ante lo que va a pasar ese día, todo esto genera un estado constante de ansiedad.
- Depresión: Cuando no sientes apoyo, te quedas aislado y no sabes cómo actuar, todo deriva en una sensación de soledad que da paso a la depresión.
- Baja autoestima: Y por supuesto, lo primero que se da es una afectación de la autoestima, ya que esta se resiente con cada ataque hasta ir tocando mínimos.
¿Cómo sé si estoy sufriendo mobbing?
Muchas veces no somos conscientes de ello hasta que no se toca un límite muy bajo y ya se torna en complicada la solución, por eso, identificar algunos signos puede ser crucial para cortarlo cuanto antes. Los cambios de actitud de compañeros hacia ti, un aislamiento social y una elevación de los síntomas relacionados con la ansiedad, pueden ser buenos indicativos en conjunto de la presencia de mobbing. Si aun así te quedan algunas dudas siempre puedes recurrir a una autoevaluación y formularte algunas preguntas que te conduzcan a la respuesta final: ¿He notado un cambio en cómo me tratan mis compañeros? ¿Siento que mis contribuciones son minimizadas? ¿Soy la persona que siempre sale perjudicada en cualquier cambio en la empresa? ¿Cuándo llego al trabajo tengo sensación de ansiedad o me siento deprimido? Responde y evalúa.
Estrategias psicológicas para enfrentar el Mobbing
Crear una estrategia sin conocer a la persona, la situación y todo lo que la rodea, es muy complicado, pero vamos a ofrecer una base desde la que trabajar. Vamos a idear una estrategia para enfrentar el mobbing y controlar esta situación con cuatro premisas: Autoconocimiento y autoestima, establecimiento de límites, apoyo social y algunas técnicas para el manejo del estrés.
Autoconocimiento y autoestima
Reconocer tu valor: Vamos a tratar, en este punto de ser lo más objetivo posible. Vamos a llevar un registro de todo lo que has conseguido a nivel laboral, así como un listado de tus habilidades en el trabajo. Es un ejercicio perfecto de reflexión para tener una perspectiva más positiva de ti mismo y tus capacidades y que se aproximen a la realidad.
Práctica de la autoafirmación: Todos tenemos cualidades positivas, pero cuando sufrimos una situación de acoso la tendencia es a olvidarlas, dando prioridad a las negativas, por eso, hay que crear un conjunto de afirmaciones que resalten todas esas cualidades que sabes que tienes, pero que no estás recordando y reprogramar tu mentalidad. Un ejemplo: “Soy competente en mi trabajo” o “Merezco un ambiente laboral respetuoso”
Identificación de creencias limitantes: Los pensamientos negativos son los primeros en aparecer y lo que hacemos es internalizarlos y hacer que esas creencias pasen a ser nuestras propias creencias. Es importante identificarlas y hacer la pregunta adecuada: ¿Es realmente cierto esto que estoy pensando? Contra pensamientos negativos, afirmaciones positivas.
Establecimiento de límites
Definir tus límites: La asertividad es clave en la comunicación de tus límites. Empieza por practicar diálogos internos que expresen tus sentimientos para saber lo que toleras y lo que no toleras del comportamiento abusivo por parte de compañeros en el trabajo.
No responder a provocaciones: Un error frecuente es responder al acoso con otro tipo de acoso o incluso con agresividad. Mantener la calma es fundamental ya que muchas veces el agresor puede terminar ahí su acoso ante la falta de respuesta. Si no es el caso, aun así, mantener esta actitud es la necesaria para avanzar en la resolución del conflicto en los siguiente pasos.
Crear un plan de acción: Una vez concluido el punto anterior hay que elaborar un plan de acción. Saber a quién hay que dirigirse y en el orden en el que hay que tomar a cabo las medidas planteadas en ese plan. Elabora escenarios posibles y ensaya tus respuestas, para que cuando llegue el momento estés preparado y no sea la ansiedad quien se apodere de ti.
Buscar Apoyo Social
Hablar con compañeros: Algunos o incluso la gran mayoría de compañeros pueden no saber qué está sucediendo o cómo te estás sintiendo y por supuesto, lograr la comprensión y el apoyo puede ser un gran alivio. El mero hecho de aliviar la carga emocional que sufres ya es un primer gran paso hacia el final de todo lo que está sucediendo. Además, en este camino puedes encontrar a compañeros que estén en una situación similar o incluso el acosador sea la misma persona, con lo que facilitara algunas de las cuestiones que se planteen.
Redes de apoyo externo: Una cosa es clara y siempre lo repetimos. Cuando notes que está afectando a tu vida diaria y a tu salud mental, el primer paso debe ser acudir a un profesional. En ellos vas a encontrar el conocimiento y las herramientas para poder avanzar.
Superiores o recursos humanos: Si alcanzas el punto de decisión de avanzar en la resolución, siempre se llegará al punto de encontrar un mediador. La figura suele recaer en tu superior o en recursos humanos, por lo que acude a ellos cuando te sientas preparado para dar el paso definitivo para acabar con el conflicto.
Técnicas de Manejo del Estrés
Ejercicio físico: Una recomendación para casi cualquier afección que estemos sintiendo en nuestra salud mental es la realización de actividad física de manera regular. Todas las hormonas que se liberan y generan encaminan al bienestar personal.
Mindfulness y meditación: Practicar mindfulness y técnicas de meditación puede ayudarte a gestionar el estrés y la ansiedad. Estas prácticas te enseñan a estar presente en el momento y a observar tus pensamientos sin juzgarlos. Si no sabes muy bien de qué estamos hablando revisa otras entradas del blog donde hablamos de esta herramienta.
Tómate tiempo para ti: El tiempo que pasamos fuera del entorno laboral es crucial para mantener esa armonía y la batería cargada. Hay que dedicar tiempo a actividades que consideremos placenteras en nuestro día a día. Lo que sea: leer, ver una serie, dar un paseo, pintar, tejer o todas juntas.
Terminamos con una reflexión con la que hemos empezado. Nadie debería pasar por la sensación de ser acosado en ninguna de las etapas de nuestra vida. En este caso, a nivel laboral es la etapa más larga que vamos a llevar a cabo, por lo que la salud mental está en juego para el resto de nuestra vida. Es posible salir de este tipo de situaciones, pero hay que dar los pasos adecuados.
En este artículo te hemos dejado pinceladas que debes conocer, pero si tienes cualquier duda contacta con nosotros para que podamos ayudarte. Y esto me sirve para una frase final: No estás solo, no tienes que pasar por esto solo. Si esta afectando a tu bienestar o incluso al bienestar de quienes te rodean no dudes en tomar los pasos adecuados para salir de ahí con toda una red de apoyo.
Este artículo ha sido redactado por Darío Matey durante la realización de sus prácticas del Máster de Psicología General Sanitaria.
