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El “paraíso perdido”: síndrome o depresión postvacacional

El “paraíso perdido”: síndrome o depresión postvacacional

20 Ago El “paraíso perdido”: síndrome o depresión postvacacional

Hace casi ya veinte años, J. A. Flórez Lozano, catedrático de la Universidad de Oviedo dentro del Departamento de Medicina, calificaba como “paraíso perdido” a la sensación que experimentamos al volver a la rutina laboral y cotidiana después de las vacaciones de verano.

Fue en uno de los primeros textos en español, dentro de una publicación científica, que hablaba del síndrome postvacacional: un trastorno adaptativo más frecuente que anecdótico. Al cual debemos prestar atención, puesto que puede convertirse en una patología mucho más severa de lo que podríamos pensar.

Pero, ¿cómo puedo saber que tengo depresión postvacacional? ¿En qué momento debo preocuparme por esta sensación de cansancio, abulia y falta de energía? ¿Qué podemos hacer para paliar el shock de la vuelta al trabajo después de la desconexión? Las vacaciones en sí mismas son tan necesarias para la mente y para el cuerpo como el hecho de prepararnos adecuadamente para volver al trabajo.

¡Descubramos qué podemos ante “la vuelta al cole” más complicada de nuestra vida!

¿Qué es el síndrome o la depresión postvacacional?

“No sé qué me pasa. Pero ha sido volver de vacaciones y no paro de llorar. No tengo ganas de hacer nada. No tengo fuerzas…”

Este tipo de expresiones son de lo más común en todas las oficinas del mundo. La amargura en el rostro de los que vuelven de vacaciones suele ser, incluso, motivo de sorna entre los compañeros.

Y es que volver al trabajo después de haber estado durante una quincena (o incluso más tiempo) ausentados de nuestras rutinas cotidianas puede ser especialmente duro para algunas personas. Sobre todo si el ambiente laboral es el peor enemigo posible en estas circunstancias.

Muchas veces, el síndrome o depresión postvacacional no es sino una manifestación inevitable de un problema mucho mayor, como el ‘mobbing’ o acoso laboral o circunstancias relacionadas con unas condiciones laborales precarias.

De hecho, cuando las circunstancias que rodean nuestro trabajo están muy lejos de ser satisfactorias, tanto en lo relativo al ambiente con los compañeros o los cargos superiores como cuando tienen que ver con nuestras tareas, responsabilidades, carga de trabajo, horas extra, motivaciones y recompensas, objetivos, etc.

Aquellas personas que se encuentran rodeadas por unas condiciones de trabajo poco o nada satisfactorias son mucho más propensas que otras a sufrir los síntomas del síndrome postvacacional. E, incluso, terminar desarrollando un cuadro de ansiedad o depresión severo.

Sentir falta de motivación, un ligero rechazo o estar un poco más desconcentrados de lo habitual es algo totalmente lógico a la vuelta de vacaciones durante la primera semana. La situación se volverá mucho más problemática si ese tipo de sensaciones y sentimientos desembocan en desesperación, angustia y, en definitiva, una fuerte incapacidad de re-adaptación.

Síntomas del síndrome o depresión postvacacional. ¿Pueden ser graves?

El síndrome postvacacional parte de la premisa de una excesiva “idealización” del periodo de las vacaciones de verano. Y esto ocurre, resumiendo de forma sencilla, por un cóctel peligroso entre el hecho de que detestemos nuestro lugar de trabajo y que solamente concibamos las vacaciones como una vía de escape o de huida.

Obviamente, cuando viajamos, nos tiramos en la playa entregados al relax más absoluto, visitamos deliciosos restaurantes o disfrutamos de la noche despreocupados y sin la necesidad de madrugar al día siguiente, es lógico que necesitemos cierto tiempo para volver con normalidad a la rutina.

Pero si este periodo de transición no se realiza adecuadamente o ciertos problemas que no conseguimos enfrentar de forma saludable se enquistan, los siguientes síntomas pueden aparecer con mayor o menor violencia:

  • Sensación de cansancio o agotamiento constante.
  • Falta de apetito y/o atracones compulsivos que pueden derivar en trastornos alimenticios.
  • Insomnio.
  • Somnolencia.
  • Irritabilidad y cambios de humor bruscos o pronunciados.
  • Taquicardia y palpitaciones.
  • Sudoración excesiva y temblores.
  • Dolores musculares.
  • Molestias, dolores y problemas gastrointestinales.
  • Nauseas y vómitos.
  • Tristeza o melancolía intensa.

¿Qué podemos hacer para superar la depresión postvacacional? Claves para enfrentarnos a este síndrome

A continuación te damos algunos consejos para gestionar y paliar el síndrome postvacacional:

  • Evita enredarte en pensamientos negativos o “bucles” de pensamiento en relación con lo “doloroso” que va a resultar volver al trabajo. Parar los pensamientos anticipatorios puede ayudarnos enormemente a calmar la ansiedad.
  • A poder ser, sería ideal que no regresaras de manera brusca al trabajo. Empezar la rutina laboral justo al día siguiente de la vuelta de un largo viaje puede ser muy contraproducente. Intenta tomarte un día o dos para mentalizarte de la vuelta a los hábitos cotidianos. Incluso para organizar poco a poco temas como: deshacer bien las maletas, poner lavadoras, hacer la compra, etc.
  • Intenta adoptar una visión realista sobre lo que significa el trabajo y lo que significa el descanso. La actividad laboral no debe convertirse en una especie de castigo eterno. Ni las vacaciones son el único paraíso al que podemos aspirar una vez al año.
  • Buscar proyectos y motivaciones externas a la propia rutina laboral puede ser algo sumamente beneficioso. Septiembre, por ejemplo, es un mes casi icónico (al igual que lo es enero) para los nuevos propósitos vitales. Piensa en aquello que te gustaría aprender o qué faceta te gustaría mejorar o desarrollar. Los “hobbies” y las actividades de ocio no se terminan al final de la infancia con las “actividades extraescolares”. Aprende un idioma, apúntate a un taller, descubre una nueva afición o retoma aquella pasión que dejaste abandonada por falta de tiempo.
  • La meditación y el mindfulness, la “atención plena”, puede ser una herramienta muy útil y gratificante. Observa los pequeños placeres en cada una de tus rutinas diarias y concentra tu atención en ellas: cocinar, dar un paseo por un lugar agradable, observar un atardecer, deleitarte con una de tus películas o canciones favoritas o degustar despacio un plato que te encanta… Concentrarte en la respiración abdominal también es muy importante para calmar la ansiedad.
  • Las satisfacciones, los premios y los placeres tienen que formar parte de nuestra vida. El disfrute debe introducirse de forma constante. Si no premias tus esfuerzos la insatisfacción llegará y tendrá un protagonismo peligroso en tu día a día. Las vacaciones de verano no deben convertirse en el único momento del año en el que nos permitimos disfrutar y sentirnos libres.
  • Introducir una rutina deportiva, por pequeña que sea, puede crear un antes y un después en tu vida. Puedes caminar, coger una bicicleta o apuntarte a una actividad saludable que te resulte motivadora y gratificante. La práctica de ejercicio es una gran herramienta para luchar contra la ansiedad y la depresión.

Asimismo, existen especialistas que pueden ayudarte enormemente a enfrentarte al síndrome postvacacional. La psicología cognitivo-conductual, como es el caso de MensActiva, se encarga de trabajar, mano a mano con el paciente, en la mejora de su aproximación a las emociones. Gracias a la terapia puedes desarrollar unas herramientas muy eficaces para enfrentarte a conflictos y trastornos como la depresión y la ansiedad. ¡Consúltanos y descubre con nosotros la importancia de la salud mental!

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